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jueves, 30 de diciembre de 2010

Blacksad: Un Lugar Entre Las Sombras y Arctic-Nation, de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido

Este debe el primer cómic escrito y dibujado por españoles que leo desde Los 4 Fantásticos de Marín, Pacheco y Merino, y poco o nada (más bien nada) tienen que ver ambas obras. No es porque rechace los español, es que pocas veces veo cosas que me llamen realmente la atención y, aunque llevo años (desde que salió, la verdad), interesado en leer álbumes de esta colección, no lo he hecho hasta ahora. Más vale tarde que nunca, dicen.

Blacksad es obra de los españoles Juan Díaz Canales (Madrid, 1972) y Juanjo Guarnido (Salobreña, 1967), dos autores que antes de esta serie, creo, no habían hecho nada en el mundo de la historieta así que, bravo, porque su debut a atraído la atención de Francia e, incluso, los USA, así como también, por supuesto, en nuestro país, aunque siempre nos cueste más admirar lo que tenemos, ya sabéis.

En cualquier caso, aquí estamos ante una colección ambientada en una especie de USA de los años 50, el mejor lugar para desarrollar el tipo de historias que aquí se cuentan, las del género negro de detectives, las de damas en peligro, protagonista duro y malos con poder. La peculiaridad del tebeo es que usa animales antropomorfizados como protagonistas (y de manera muy convincente, elegante y pertinente). Pero, la verdad, ahí se acaban las diferencias porque la historia de la colección es bastante normalita, incluso muy vista por momentos, sin demasiado misterio. Ojo, eso no quiere decir que sea mala en cuanto a ejecución, diálogos y demás, pero la historia carece de vueltas de tuerca como para sorprender. En cualquier caso, ya en el segundo álbum, ése es un defecto mucho menos evidente, por lo que seguiré leyendo con ganas de que la cosa mejore aún más.

Pero, seamos objetivos, aquí la verdadera estrella no es el guión, ni parece pretenderlo a pesar de que se lee muy a gusto, sino que consciente o inconscientemente, da un paso atrás en favor del lucimiento del dibujo. El trabajo del granadino Juanjo Guarnido se ha llevado muchos elogios (incluso de gente como Will Eisner, Neal Adams, Jim Steranko, Joe Kubert o Stan Lee), y no es para menos. Lo primero que hay que decir es que su uso de los animales llevados al mundo humano no podría ser más brillante ni hecho con mayor naturalidad, de tal forma que, pasadas unas páginas, empiezas a cuestionar el tema e, incluso, le añade más encanto y expresividad. Y después, bueno, simplemente es que es un dibujo espectacular, perfectamente narrado, precioso, detallista, gran creador de ambientes, con un buen uso de los colores... No creo que haya nada más que echarle un ojo a un par de páginas para comprobar a qué me refiero.

En definitiva, ¿merece la pena comprar álbumes de esta colección si el dibujo está tan por encima del guión? Sí. El guión, como digo, estará lleno de tópicos y demás, pero supongo que también sirve de homenaje a todas esas historias negras que conocemos desde hace décadas y, además, se lee bien, tiene diálogos entretenidos, a veces inspirados y no comete errores ni se complica, cuenta su historia y ya está. Lo bueno es que esa historia, más o menos simple, está ilustrada con una maestría inusual que eleva el resultado a cotas que no podría soñar de otro modo.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Las Ciudades Oscuras 1: Brüsel, de François Schuiten y Benoît Peeters

[Agradezco a Antò la recomendación. No os cortéis y dejadme recomendaciones que me gusta leer cosas nuevas. Eso sí, aunque el post anterior y éste no sean de ese tipo, en el título del blog pone "especialmente americano" por algo: es lo que más leo. Pero he leído manga y europeo, claro, simplemente mucho menos.]

Brüsel (nombre de la ciudad que, obviamente, hace referencia a Bruselas) es el primer capítulo en una serie de álbumes creados por el belga François Schuiten y el francés Benoît Peeters, Las Ciudades Oscuras (Les Cités obscures), que, además, se ve enriquecida con material adicional como libros de ilustraciones, guías de viajes, mapas de países imaginarios, cuentos ilustrados, libros con artículos de periódicos supuestamente reales, páginas web, CDs, falsos documentales en DVD... Lo cual, sin duda, le añade un punto más a la serie, que con todo ese material, no hace sino dar coherencia y potencia al mundo imaginario en que transcurren sus historias. Y es que si bien la colección transcurre en un mundo paralelo al nuestro, un mundo irreal, las coincidencias con el nuestro propio, son siniestramente habituales, lo cual siempre deja una sensación, probablemente acertada, de que se está hablando de cosas que nos ocurren, o han ocurrido, a nosotros. La colección, por cierto, la edita en España Norma, y este primer número vale 14€ y tiene 120 páginas.

En este primer número en concreto, nos centramos en la historia a través de un personaje, Constant Abeels, un simple florista que está reformando su tienda y que, antes de su reapertura, con la gran novedad de las plantas de plástico, recibe la visita de un prestigioso doctor muy interesado en el concepto. Después, le cortan el agua y el teléfono, así que decide hacer una visita a la administración, donde conocerá a la activista Tina. Todo esto, con una terrible tos que no se pasa con nada. Con este simple punto de partida, y por diferentes casualidades, Constant va encontrándose con diferentes personajes y en distintas situaciones, simplemente queriendo que alguien le cure la tos y le dejen abrir su floristería en paz.

El argumento del número va evolucionando de tal forma que nos da un asiento de primera para asistir como espectadores a las idas de olla, extravagancias y extremismos de los personajes que aparecen en las páginas y, en el centro de todo, el progreso, la modernización de instalaciones, ciudades, de la medicina... Los personajes que se cruzan con el pobre Constant están muy bien retratados, primero, de forma sutil, con gente que sólo quiere que el progreso avance en el mundo y, después, como gente a quien el árbol no deja ver el bosque, miopes que creen que el progreso ha de aparecer a costa de todo y se olvidan de las personas. Creo que toda esta sensación está perfectamente recreada, con mucho humor e ironía, de forma que el lector ve como esta realidad paralela, con actitudes que a veces recuerdan tanto a las nuestras (a veces son esperpentos, pero a veces no tanto, por desgracia), toma vida y se precipita hacia el desastre.

Por otro lado, cabe destacar que la arquitectura tiene en este álbum una fuerza especial, así que quienes tengan un interés en el tema, lo verán como un aliciente más, y probablemente lo hagan gracias al trabajo, estupendo trabajo, de Schuiten que traza diseños imaginativos que mezclan lo realista con lo reminiscente de Verne (y sus Viajes extraordinarios) y siempre ayuda a conseguir recrear este mundo irreal al mismo tiempo que contribuye al esperpento de la propuesta. Pero, por supuesto, en el resto también se luce. Como digo, de corte muy realista, especialmente en todos los entornos, fondos, edificios y demás, gran narrador y expresivo, aunque el elemento humano a veces queda en un segundo plano de calidad (detalle y color en ocasiones fallan más aquí que en lo inerte), pero no es nada grave y más algo mío que un problema para disfrutar la obra.


Una desquiciada crítica enmarcada en un mundo paralelo muy parecido al nuestro, con grandes personajes (me encanta Tina: está como una chota), mucha ironía, situaciones absurdas y un dibujo muy bueno, desde luego es un álbum que puedo recomendar a cualquiera que disfrute del cómic europeo y a quien le haya picado la curiosidad, porque es una obra muy interesante.