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viernes, 28 de enero de 2011

Ex Machina 1-14, de Brian K. Vaughan

Ya he leído esta recomendable obra de 50 números, pero por diversas circunstancias, me he decidido releerla tarea nada desagradable o desaconsejable, especialmente porque ya hace unos años desde que leí los primeros números de la colección.

Ex Machina (título que, quizá, juega con dos conceptos diferentes: el que el protagonista sea "ex-algo" y la derivación de la expresión "deus ex machina") cuenta la historia de Mitchell Hundred, que ahora es alcalde de Nueva York y que, en el pasado, fue "The Great Machine", una especie de superhéroe (puntualicemos que éste es un mundo paralelo al nuestro pero en el que no hay superhéroes) con el poder de hablar con las máquinas. Como digo, en el presente el protagonista es alcalde, no un héroe, así que sus historias como tal, se nos cuentan a través de flashbacks. A parte, las consecuencias de todo el tema fantástico del origen y demás, también ponen pie muy habitualmente en el presente, entremezcladas con la política, uno de los grandes temas de la colección. Y es que Vaughan, si bien nos cuenta una historia de ciencia ficción, la aprovecha para ponerse muy terrenal y hablar de bastantes temas sociales, morales y políticos que afectan a la sociedad estadounidense. Lo mejor es, desde mi punto de vista, que el planteamiento de los problemas, conflictos y políticas se hace desde una perspectiva realista, ausente de maniqueísmos y, siempre, con sentido del humor. Y es que el humor es otro de los puntos fuertes de la colección pese a trata temas serios (las partes de misterio, conflicto y ciencia ficción son bastante oscuros en ocasiones), un humor que se introduce en la serie de forma natural y que agrada mucho la lectura, especialmente en cuanto a los diálogos se refiere.

Además se nota, y esto es algo que siempre agradezco en las colecciones o etapas, que Brian tiene algo bien pensado (aunque lo racione bastante) y que va a contar la historia que quiere en los números que le apetece. Se agradece porque la sensación de coherencia y los detalle así siempre cobran sentido. Ya desde las primeras páginas tenemos esa sensación, ya que se nos presenta al protagonista contándonos la historia, aunque poco se puede saber de cómo va a terminar todo aún después de haber leído más de un año de colección. De todos modos, un gran trabajo, divertido, profundamente pensado, realista, con una buena caracterización de personajes y un protagonista que cae bien pese a ciertas cosas que hace, con las que no siempre podemos estar de acuerdo.


En cuanto al dibujo, mi opinión es que Tony Harris hace un trabajo bonito siempre, espectacular a veces, tanto en los momentos oscuros como en los más brillantes. Tiene un estilo limpio y precioso con sus propias manías, pero si te gusta, como es el caso, no puedes estar más que contento porque sea él el que ilustre la historia completa (la coherencia gráfica a mí me parece fundamental). Por supuesto, es expresivo en los rostros, aunque algunos son similares, pero se distinguen bien, y tiene tendencia a dibujar mujeres con dos tetas que tiran más que dos carretas pero, como digo, queda bien siempre y me gusta su estilo.

En resumen, si no habéis leído la colección, deberíais plantearos hacerlo. Yo se lo he recomendado a mucha gente (antes me la recomendó un buen amigo) y ya he recibido algunas repuestas positivas, incluso de quienes no leen muchos cómics o no han leído muchos cómics. Para los que sí, esta colección también tiene detalles que les resultarán un guiño como la afición a los cómics del protagonista, la tienda de cómics y otras referencias a DC. En definitiva, política y ciencia ficción en una gran colección que hay que leer... y que molaría en serie de televisión.

martes, 11 de enero de 2011

Batman: The Dark Knight 1, de David Finch

Yo ya he dicho muchas veces que el hacer muchas colecciones de un mismo personaje es un error, y el panorama actual de Batman es un ejemplo de que se pueden hacer demasiadas series sobre un personaje sin necesidad. En mi opinión, con 2 colecciones bastaría, una para Bruce Wayne y otra para Dick Grayson. Como soy un loco de todo lo que hace Grant Morrison, para mí la solución es dejar que siga haciendo lo que hace hasta que termine y, si quieren, hacer otra colección más "convencional". Su Batman Inc. explora otro aspecto más del personaje y sus aventuras en su gran trabajo dando un repaso a todo lo que hace al personaje clásico mezclado con sus habituales obsesiones y si no consideran que su visión es la adecuada, deberían de hacer dejado que terminara su etapa ahora. Pero, lo claro es que sí la consideran la apropiada porque el tema sigue presente... y a la vez pasan de lo que dice porque hay colecciones, varias, que se dedican a hacer lo de siempre, bien o mal. Bien, por otro lado, no sé qué les ha dado en DC dándole dos colecciones diferentes a dos dibujantes noventeros para que hagan lo que quieran con ellas como autores completos, ¿qué intentan demostrar, que Marvel no se equivocó en los 90 con lo que dio origen a Image? No sé, sinceramente. Una de las colecciones es la que escribe y dibuja Tony Daniel que es bastante malo en todo lo que hace. La otra es la que nos ocupa, The Dark Knight, que escribe y dibuja David Finch, autor surgido de Image y asentado en Marvel que ahora viene a DC donde ha ido metiendo la zarpa poco a poco en Batman este año (aunque ya lo dibujó por primera vez allá por el 97 en el Darkness/Batman). Pero dejémonos de chorradas, ¿qué tal el primer número de esta nueva colección?

Pues correcto. Quiero decir, que es una historia que, por mucho que nombre el status actual del personaje, no deja de ser una historia a temporal que podía haber aparecido en cualquier momento e, incluso, por ahora, en cualquier colección, pero encaja bien en Batman y en Bruce Wayne. Eso sí, es complicado imaginar o no terminan de vendernos bien, la obsesión de Bruce con el personaje de la chica que conoció de joven. Se entiende, pero no terminan de vendernos bien el celo con el que emprende su búsqueda o, ya puestos, qué tiene que ver el villano que sale con todo esto (ni el del principio ni el del final, pero habrá que esperar a leer más). Así pues, normalillo, genérico y correcto cuando mejor. Obviamente, aún hay que ver por dónde sale la historia, pero por mucho que al final sea una historia que le pegue al personaje, sigue habiendo cosas que no dejan de ser genéricas y otras que, simplemente, no tienen demasiado sentido o no se explican bien.


El dibujo de Finch ya lo conocía, así que no me esperaba sorpresas. Quiero decir que guiones suyos no había leído (porque creo que no había hecho, a parte), me lo esperaba muy malo y al final es algo normalucho, pero igual que lo que Daniel puede dar en su colección. Como digo, el dibujo ya lo conocía, pero en este número me sorprende que aunque sigue con sus cosas de siempre (los pliegues, las caras de gente normal y su amor por los dientes le pierden a este hombre :P), el dibujo no está tan mal como esperaba. No sé si es que pega mejor en esta colección que en la de Los Vengadores, que seguramente, pero en general capta bien los elementos y la narración no es terrible, supongo que en parte ayudada porque él se lo guisa y se lo come.

Así pues, en resumen: un número que sabe a poco. Si os interesa el autor y aventuras más convencionales del personaje, yo aconsejo que esperéis al tomo, porque como tal, este primer número sabe a poco aunque, eso sí, el dibujo es algo mejor de lo que esperaba, pero no justifica la lectura de este cómic.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

We3, de Grant Morrison

Es maravilloso poder disfrutar de pequeñas joyas, de momentos, de escenas e instantes, concentradas en poco espacio, porque el viaje, si bien corto, se hace intenso y sin un segundo de descanso. Más o menos éso le pasa a We3, la serie limitada de 3 números publicada por Vertigo en 2004 (publicada por Planeta en un tomo de 9 euros), escrita por Grant Morrison y dibujada por Frank Quitely.

La premisa que plantea el guionista escocés es, a partes iguales, "una ida de olla", una genialidad y, en el fondo, un simple paso adelante en lo que podrían ser las tristes aplicaciones de la experimentación con animales. Como sabemos (sino, os lo digo), Grant es un gran defensor de los derechos de los animales y vegetariano, y en muchas de sus obras deja caer sus ideas al respecto. Animal Man fue una colección bastante apropiada para hacerlo antes de convertirla en un viaje para romper la barrera entre la realidad y la ficción, y aquí lo hace también: los protagonistas de la historia son 3 animales (Bandit o 1, Tinker o 2 y Pirate o 3, un perro, un gato y un conejo, respectivamente) modificados por unos científicos que trabajan para el gobierno, con el objetivo de usarlos en diferentes misiones militares.  Cuando comienza la historia, tenemos a los animales realizando su último servicio antes de que el cabecilla del ejército decida que ha llegado el momento de que su "carrera termine". Pero la científica que los ha entrenado, no puede evitar sentir remordimientos y no quiere verlos muertos, lo cual dará lugar a una persecución llena de muerte y acción.

El argumento, como digo, parte de una premisa original e interesante y su desarrollo, puede parecer simple, pero en mi opinión lo que es simplemente magistral y perfectamente engarzado. Si por simple, eso sí, hablamos de historias sin varias historias paralelas, giros completamente inesperados y gran complejidad narrativa, entonces sí, ésta es una historia simple, pero no lo lean como algo malo, sino como que están ante un cómic que se lee muy bien (y que dura demasiado poco, pero quizá sea mejor así, quizá ésa sea su longitud perfecta) y en el que sí hay dos cosas complejas, una de ellas cortesía del señor Morrison, que uno no siempre esperaría ver en una historia así: la pasmosa y aparente facilidad con la que el guión consigue que el lector se encariñe con los protagonistas a través de sus limitado vocabulario y acciones, es impresionante, llegando realmente a importarnos qué les ocurre a los protagonistas y a transmitirnos personalidades y emociones de manera muy directa.


Eso sí,esto no hubiera sido posible sin la colaboración de su compañero en muchas aventuras, de uno de sus amigos más cercanos y, quizá, el dibujante en el que más confía Grant Morrison, y no sin razón, el excelso dibujante de Frank Quitely. Por un lado, sin duda consigue vender a los protagonistas y apoyar el guión para conseguir que les queramos después de pocas páginas. Por otro lado, lleva a cabo un trabajo de experimentación y juego narrativo que es realmente deslumbrante, y siempre sin perder de vista que un cómic es para leerlo, por eso se lee tan bien. Y, por último, tenemos que su dibujo espectacular, imaginativo y enfermizamente detallista, tanto que es incluso posible que sea demasiado para algunos, ya que unir ese detallismo a su famosa absoluta falta de miedo a dibujar lo que sea, nos deja algunas viñetas y escenas realmente perturbadoras.

No es la obra más trascendente del mundo del cómic, pero es una que gustará a una gran variedad de público, tanto experto en el noveno arte como más novato, y una joya que saca lo máximo de su simpleza y consigue tejer una historia emocionante, violenta, cruda y maravillosamente dibujada que termina muy rápido pero, quizá, justo en el momento que debería. Si veis el tomo, regalárselo a alguien o comprároslo, dependiendo de vuestros gustos, pero creo que es un gran regalo. Por cierto, no sé en qué tamaño estará editado, supongo que en el normal, pero son obras como ésta por las que merece la pena hacer ediciones grandes para disfrutar del dibujo.

lunes, 20 de diciembre de 2010

The Authority vs. Lobo: Jingle Hell!, de Keith Giffen y Alan Grant

Como estamos cerca de las Navidades, pues me he decidido reseñar este número especial navideño. ¿Por qué éste y no uno bueno? No pregunten. Simplemente me he encontrado con él y, bueno, ahora les cuento.

Escrito por Keith Giffen y Alan Grant y dibujado por Simon Bisley, este especial navideño (que podríamos encuadrar, por decir algo, al final del volumen 1 de la serie, el mejor para la mayoría) nos cuenta como la pequeña Jenny se aburre en Navidad porque nadie le hace caso. Vagando por el transporte se encuentra con un cómic (concretamente The Lobo Paramilitary Christmas Special un clásico de las gamberradas de este personaje que tanto me ha divertido siempre y que hasta tuvo su adaptación a imagen real en un corto que no he visto pero que tiene buena pinta pese a su bajo presupuesto) en el que ve a Lobo matando a Santa Claus y exige a sus mayores que le encuentren y maten. Cuando Midnighter va a enseñarle al polo norte la realidad, que el cómic sólo es una fantasía, se encuentran con algo inesperado.

El resultado es un cómic que es, básicamente, una pérdida de tiempo y dinero. Si se quiere leer obras divertidas e intrascendentes, de los mismos protagonistas ya las hay. Ejemplo, The Authority: Kev o cualquiera de las aventuras anteriores de Lobo. No he leído los otros cruces entre estos personajes, pero supongo que no serán tan poco recomendables, la verdad. Y es que este cómic no tiene nada especialmente destacable. Por parte de Authority, el grupo no está especialmente bien usado ni es especialmente divertido, y lo mismo por parte de Lobo, un personaje que aquí se ve reducido a mero comparsa, cuando en realidad podría haber dado más juego. Y ésa es quizá la mejor forma de resumir el cómic: si bien no es horrible, todo te hace sentir que podría haber sido mejor, más interesante o más divertido. Es una pena porque el cruce podría haber tenido mejores resultados. Al dibujo está Bisley que sólo sabe dibujar de una forma: feo, grotesco, violento, bien narrado, pero repulsivo y sin echarse atrás con nada de lo que le manden dibujar por extraño o desaconsejable que sea. En definitiva, hace un trabajo en su línea con algunos momentos espectaculares pero con sus defectos de siempre.

Lo mejor del cómic quizá es la premisa y, aún así, tiene un par de cosas complicadas de encajar (y mira que es sencillo): ¿están entonces en el mismo universo? ¿el cómic es un universo diferente o directamente ficción? Por lo menos usan un argumento de los que contó Ellis y sus consecuencias para apoyarse y empezar, pero el resultado es un cómic que no dolerá demasiado leer a nadie, supongo, pero que no entusiasma y nos hacer sentir ante una oportunidad perdida.

domingo, 19 de diciembre de 2010

52, de Geoff Johns, Grant Morrison, Greg Rucka y Mark Waid

[Me he encontrado en un archivo algunas reseñas y artículos que escribí en el blog de cómic, ahora desaparecido, Volatilis. Ya que es fiesta estoy vago y me ha parecido curioso, recupero uno de ellos. No sé si lo haré alguna otra vez, pero puede, porque me hace gracia leer opiniones con unos años.]

52 razones para seguir creyendo en el cómic de superhéroes

No, no voy a hacer una lista de 52 razones por las que hay que seguir creyendo en el subgénero del cómic de superhéroes, lo que voy a hacer es hacer una pequeña reseña del buen sabor de boca que me ha dejado la "serie limitada" 52, que ha terminado hace poco en España.

Primero decir que, como comentaba Pedro, Planeta ha cumplido su propósito contra todos los pronósticos y ha publicado una serie semanal de 52 números en un año. Sí, ha habido semanas en las que han llegado un poco más tarde los cómics pero la cosa se ha ido compensando y la todo ha salido bien. El formato era barato (¿o justo?), correcto y agradable, además. La serie completa, que ignoro si recopilarán en tomos o algo así, ha costado 92,75 euros (si no os salen las cuentas es porque el número 52 es doble) que, visto así, joe, es una pasta, pero sale a unos 7,73 euros al mes, que es algo aceptable (en tomos la cosa tendría que haber sido algo más barata, eso sí, pero con unos 6,5 por tomo de 4 me hubiera valido: sigue soñando). En los U.S.A. la cosa se recopiló en 4 tomazos, cosa que no descarto que pase aquí. Pero bueno, el caso es que lo han hecho bien y, en consecuencia, intuyo que han vendido muy bien.

Segundo comentar que ahora comienza Countdown(Cuenta atrás) y, yo no lo sabía, también es una serie semanal que va de 51 hacia atrás (creo que sobraba, pero bueno) pero que, esta vez, será publicada en tomos mensuales. Dicen que es porque es bastante mala o, por lo menos, muy inferior a 52 y que la cosa no aguantaría el escrutinio semanal de nuestros críticos ojos. Lo que sea, pero el primer tomo, que incluye 4 números... ¡vale 7,95! ¿Veis el sentido de ese "sigue soñando" tan doloroso de antes? El precio es casi 1 euro más que el precio de los 4 números sueltos... pero claro, hay que tener en cuenta que es un tomo y que, al fin y al cabo, los números de 32 páginas normales hoy en día se han puesto a 1,95 y que los 1,75 de 52 eran especiales. Aún así, podrían haberse estirado un poco porque, ni aunque valiesen 1,95 el precio por separado llegaría a ése: sería 7,8 euros (aunque tenga algunas páginas más de complemento, vale, es verdad). Pero bueno, llueve sobre mojado: vamos a la colección en sí.

52 es una serie con muchas virtudes pero también es una serie que, con tantos números no puede ser siempre genial y tiene sus altibajos. Lo bueno que tiene la serie es que, por muy bajo que caiga, siempre está bastante por encima de la mayoría de cómics que se han publicado en el género en el último año. Y es que, si algo se puede decir de esta colección es que es constante, constante, coherente y circular, aunque abierta, cosa normal teniendo en cuenta que se dedica a llenar un hueco de una año con lo ocurrido antes de los nuevos números uno de todas las colecciones de DC después de la penúltima crisis.

Las constantes son varias y son la clave de su éxito y de su atractivo:
- Los protagonistas de la serie son personajes secundarios o que normalmente no están en las portadas: Booster Gold, Ralph Dibny,John Henry Irons, Animal Man, Starfire, Adam Strange,Black Adam, Will Magnus, Rip HunterThe Question o Renee Montoya son los protagonistas de las historias que aquí se cuentan. Los personajes están bien construidos y sus historias, aunque muchas veces terminan cruzándose, son diferentes y hechas a su medida, en su ambiente y género.

- Guionistas: Geoff Johns, Grant Morrison, Greg Rucka y Mark Waid se han encargado de los guiones de la serie, escribiendo cada uno ciertas partes dedicadas a un personaje en concreto y dando lo mejor de sí mismos pero, a la vez, no tratando de ser protagonistas sino de mantener una coherencia y una cohesión que, pese a sus diferentes estilos, hace que casi pudiéramos pensar en un único y genial guionista. Creo que poco se puede decir para alabar su tarea.

- Dibujo: hay bastante dibujantes a lo largo de la colección aunque hay 2 ó 3 que se pueden considerar los oficiales de la serie por haber hecho más números que nadie. De todos modos, eso podo importa porque, pese a todo, se han mantenido una coherencia artística asombrosa pese a los diferentes estilos. ¿Cómo? Pues, creo, gracias a que Keith Giffen hizo los bocetos de todos los números, circunstancia que ha conseguido una cohesión narrativa de agradecer.

- Por último: la serie es muy buena, maneja muchos conceptos interesantes, muchos géneros, explica muchas cosas y, cuando termina, lo hace de manera fabulosa.

En fin, no tengo más que decir. Los que no hayan seguido la serie, ellos se lo pierden. Los que no la han podido seguir siempre semanalmente (y yo he sido uno de ellos), han tenido la suerte de no quedarse con ganas y poder leer varios números seguidos.

Ahora vienen la III Guerra Mundial y la ya mencionada Countdown. Parece que no están a la altura de lo que hemos leído aquí pero bueno, habrá que esperar hasta ver si nos traen algo bueno. Puede que Final Crisis consiga lo que no han conseguido (aunque creo que el título es pretencioso y falso por definición), o no. Habrá que esperar: Ya hemos esperado 52 semanas, qué importan algunas más.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

The Authority Vol. 1 #22, de Mark Millar

[Corresponde al número 27 según la edición española de Word Comics, aunque supongo que cualquiera que lo haya leído sabrá de qué número hablo.]

Voy a hablar de este número en concreto y no de otro o del resto de números del arco, por varias razones pero la principal es que es el último para la colección de ese genio del dibujo que es Frank Quitely (tras dibujar del 13 al 16, el 19 y el 20) y nadie podría haberlo dibujado como él lo hizo, nadie (después fue sustituido por Arthur Adams, que no es que sea malo, pero no es lo mismo). Otra de ellas es que éste es el inicio de la saga más censurada por DC, pero muy muy censurada (debido especialmente a temas del 11-S), provocando que Millar no volviera a trabajar con la editorial. Y, por último, otra muy importante es porque me encanta lo bestia directo y pasado de rosca que es este número que nos presenta a Seth Cowie, un ser creado por las corporaciones y gobiernos más importantes que están hartos de que el grupo se meta "donde no les llaman", a quien mandan a matar a todo el equipo y... bueno, más o menos eso es lo que hace.

Una de las señas de identidad de la etapa de Millar en The Authority es que el grupo se vuelve más irreverente contra las autoridades, más revolucionario, por lo que es lógico el paso que Millar toma con la historia Brave New World en la que los países que forman el G7 crean a Seth, le mandan neutralizar al grupo y lo sustituye por uno que hace lo que a ellos les viene bien. Además, a nivel de estilos y temas, Millar sigue con la línea de Ellis en cuanto a violencia y grandes argumentos, pero da un paso más allá incluso en la primera y en cuanto a temas sexuales (el asunto de Apollo y Midnighter, que hasta se casan y adoptan... ¡escándalo!), siempre forzando hasta el máximo lo polémico... hasta que se dio con un muro y decidió marcharse. Los temas de censura y demás, hicieron que hubiera diferentes problemas y discontinuidades con las historias, con baile de dibujantes y guionistas. Sinceramente, es por ello que no me he comprado el tomo segundo de Norma: compara con el primero, que tiene a Ellis y Hitch en estado de gracia y que faltan a ninguno de sus arcos, el siguiente tomo es más incoherente.

Pero, como estoy comentando sólo este número, será por algo, así que hablemos de él más concretamente. Este número es una maravilla a nivel narrativo y muy simple y directo a nivel argumental. Primero vemos a un grupo caminando hacia el transporte, que está estrellado sobre un desierto y después retrocedemos una semana para ver qué pasó. Y lo que pasó es que Seth entró en el transporte dentro de una repartidora de pizzas, neutraliza a Apollo, Midnighter, el Doctor, Swift, The Engineer y, finalmente, Jack Hawksmoor, sólo para descubrir que Midnighter aún sigue vivo y corriendo con la reencarnación de Jenny en sus brazos. Realmente el diseño de Seth, el bastardo de los seis mil millones de dólares, es genial y la sensación de que es ridículamente poderoso e invencible, está muy conseguida. De hecho, es que lo es, y así se ve en el resto del arco, ya que sólo se le puede vencer desactivando sus poderes con una frase especial. A alguno puede no parecerle especial el trabajo de Quitely en este número pero os recomiendo encarecidamente que lo comparéis con el trabajo de Adams (números 27 y 28) y Gary Erskine (número 29), que si bien es competente y, incluso, con buenos momentos, no puede compararse al sentido de espectáculo y genialidad narrativa del escocés: si todo el arco hubiera estado dibujado por él, sería otra cosa. Un ejemplo ya lo tenemos en el arco que dibuja el escocés completo, Nativity (13-16) y que nos presenta a una suerte de Vengadores algo degenerados.

En definitiva, simplemente es un número genial a pesar de que se hace extremadamente corto pero, personalmente, Seth es tan exagerado, que me encanta y el dibujo de Quitely es estupendo. Reivindico desde aquí la etapa de Millar, entretenimiento puro y desatado, lleno de brutalidad entretenida (Nativity, Earth Inferno y Brave New World), pero es una etapa que carece de coherencia gráfica y está llena de parches e interludios. Una pena.

viernes, 10 de diciembre de 2010

JLA: One Million, de Grant Morrison (y varios)

Hoy voy a analizar otro cómic bastante "reciente", de 1999, vamos, un tomo titulado JLA: One Million (que inicialmente se tituló DC One Million, pero en la reimpresión se cambió el título) que recoge lo que sería en núcleo de la historia DC One Million (miniserie de 4 números) así como algunos números completos y algunos fragmentos de los diversos one-shots que aparecieron, dejando sólo lo relevante para comprender la historia a parte de la miniserie principal (Starman #1,000,000, Resurrection Man #1,000,000, Green Lantern #1,000,000, Superman: The Man of Tomorrow #1,000,000, Detective Comics #1,000,000...): este tipo de cosas ya no se hacen, ¿eh? Por lo tanto, pese a la participación de otros guionistas, la voz de Morrison es la cantante.

Una cosa que me resulta muy curiosa de esta historia es que parece que a Morrison le gusta e interesa mucho, ya que en trabajos posteriores como All Star Superman y el número 700 de Batman, hace referencias a ella. El caso primero es el que más me ha llamado la atención, siendo como soy un gran amante de esa historia de Superman, ya que tras leer este tomo que nos ocupa, he encontrado más razones y detalles para disfrutarlo. Es realmente llamativo la cantidad de cosas que se pueden ver en ese All Star que aparecen en este tomo: el propio Superman del futuro, el Superman dorado que sale del sol (de hecho, la lectura de este tomo confirma lo insinuado en All Star Superman), Solaris y su historia... Es una gozada ver como alguien se preocupa de que exista una coherencia y cohesión en el cuerpo de su obra, incluso en casos separados unos 8 años y que, en teoría, no tendría porqué hacer el esfuerzo de que tuvieran puntos de unión.

Dejando eso de lado, el tomo en sí es una gran historia bastante atemporal y disfrutable del grupo, pero cuyo punto fuerte es la introducción de conceptos muy interesantes y chulos, de ideas sobre el futuro y el conseguir cuajar una historia que, como muchas historias que implican viajes en el tiempo, es circular y bella. Además, para ser un acontecimiento breve y sin demasiada repercusión, tiene muy buenas sorpresas y desarrollo de personajes. Si es cierto que en este tomo se pasa como el culo de las historias de los personajes del presente en el futuro, que también podrían ser interesantes, pero al final te das cuenta de que te da un poco lo mismo lo que hacían por allí porque lo interesante se cuece en el presente y en el futuro pero al margen de los propios protagonistas. Otra cosa que me gusta son los malos de la historia. Vandal Savage y Solaris (el sol viviente) no son personajes que uno juntaría de primeras, pero el resultado está bien, ocupando cada uno papeles muy distintos dentro de la historia pero siendo ambos clave.

Val Semeiks es el dibujante de la miniserie principal, al que acompañan otros dibujantes en los diversos números/fragmentos que acompañan a la historia (Bryan Hitch, Jackson Guice, Peter Snejbjerg...), dejando en general un trabajo sólido y cohesionado, bien narrado casi siempre y con buenos momentos. Eso sí, con un dibujante genial, la cosa hubiera sido un placer de leer. Así, simplemente no duele, algo que también se agradece, hay buenos momentos y escenas, y los diseños tienen ciertos momentos de brillo.

En definitiva, es un tomo muy interesante y que, a pesar de tener más de 10 años, primero está bastante fuera del tiempo (aunque, como no podría ser de otra forma, es víctima de su época) y, al mismo tiempo, está muy de actualidad gracias a los trabajos más recientes del autor escocés. Un trabajo interesante.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Superman: Earth One

En DC parece que últimamente no saben por dónde les da el aire, la verdad, y la aparición de la línea Earth One, que uno podría decir que es una especie de versión de la línea Ultimate de Marvel (que apareció hace ya 10 años...), es un síntoma más de ello. Pero la aparición de la línea que intenta empezar de 0 con algunos personajes y apelar a nuevos lectores, no es un síntoma necesariamente malo (aunque tampoco hace falta darle muchas vueltas al asunto para llegar a esa conclusión), ya que lo importante, siempre, son las historias, siempre. Si las historias son buenas, el marco, la línea y demás, palidecen. La línea All Star (desconozco si ya abandonada o qué), fue una de cal y una de arena, con la excelente All Star Superman y la terrible All Star Batman and Robin the Boy Wonder. Así pues, esta nueva línea bien puede ser un gran éxito creativo y/o comercial. Lo último parece que, por ahora, sí tiene razón de ser, porque la novela gráfica que nos ocupa fue la más vendida en el pasado mes de octubre, pero como material de lectura, es ampliamente superado por trabajos como Superman: Secret Origin y, sobre todo, la estupenda Superman: Secret Identity.


Superman: Earth One supone un acercamiento a los orígenes del icónico personaje en el que J. Michael Straczynski no demuestra, precisamente, seguir reteniendo todo su mojo. Ya reinventó el concepto del origen de Superman en su trabajo en Superme Power para Marvel de forma mucho más realista e interesante y, si ése no es el asunto, que creo que queda claro al leer el cómic, el resultado es una novela gráfica blanda, por momentos aburrida y con muchos menos puntos interesantes y conceptos originales de los que pudiera parecer. Para mí destaca un elemento de la historia relacionado con el planeta de origen del protagonista, pero el resto es bastante soso, lento y carente de fuerza, incluso en los momentos de acción en los que se supone que algo más de entretenimiento se puede entregar al espectador. No es un cómic terriblemente lamentable, pero es como esas películas que, cuando las ves, no te parecen malas pero no estás seguro de a quién le podría gustar mucho: ¿quién puede entusiasmarse con este cómic? Lo desconozco.
El dibujo de Shane Davis no ayuda al resultado, precisamente. Su estilo es, cómo me duele tener que repetir estas palabras tanto últimamente, muy reminiscente de los 90, bastante inconsistente con sus evidentes referencias fotográficas, con una narración pobre y, en general, simplemente no especialmente agradable de mirar.

Así pues, nueva línea, novela gráfica con cierto éxito, pero un resultado creativo mediocre como mucho, con dos autores que no nos entregan sus mejores trabajos. Del guionista, viendo lo que está haciendo últimamente, no sorprende, pero sigue doliendo porque le sabemos capaz de más. Del dibujante, parece que aún le queda mucho que evolucionar y aprender. ¿Será la próxima novela gráfica de la línea, Batman: Earth One, mejor? Sólo nos queda esperar y ver, pero el equipo creativo asignado es competente e interesante, como mínimo (Geoff Johns y Gary Frank), aunque personalmente no les vea muy apropiados para un personaje como Batman. En fin, leeremos y opinaremos.

P.D.: si os lo queréis descargar (yo no recomiendo comprarlo, pero si os gusta cómo va el tema después de bajarlo, compradlo, es lo que yo hago), aquí, por ejemplo, podéis.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Batman, de Grant Morrison

La intención de este artículo es servir un poco de guía al trabajo del guionista con el personaje, no reseñar todas las sagas y números. Después de hacerlo, la verdad es que, por mi propio bien, agradezco haberlo hecho, ya que la publicación es bastante caótica y dispersa.

Grant Morrison es uno de mis guionistas predilectos. Parte de su atractivo, para mí, cuando escribe cómics de personajes no creados por él, es su habilidad para captar la esencia de los personajes, lo que les hace clásicos, además de aportar originalidad, elementos extraños de ésos que tanto le gustan que surgen de su mente, que parece estar continuamente inundada por drogas y, por último, crear historias que tienen un sentido de forma conjunta y cuyas piezas individuales van encajando perfectamente según avanza la historia.

Página 6 del número 655 de Batman.

En septiembre de 2006, el guionista escocés se puso a los mandos de Batman (en el número 655 de la colección principal) con la historia Batman and Son, dibujada por Andy Kubert, y que duró 4 números. La historia fue muy atacada, en mi opinión, pero lo fue especialmente porque mucha gente no veía por dónde quería ir el autor. Lo entiendo, la verdad, pero yo con Morrison siempre tengo paciencia porque sé que una idea tiene en mente. Luego te gustará más o menos, pero todo termina encajando bien. Además, en la historia introduce uno de los elementos fundamentales de su etapa, el personaje de Damian, el "hijo" de Batman (personaje que ha ido desarrollando muy bien con el paso de los números). Después, tras 4 meses de relleno de la mano de John Ostrander y Tom Mandrake, Morrison guionizó 20 números seguidos de la colección (663–683), donde desarrolló varias historias. Primero terminó con el tema de los tres Batman, participó en la saga del retorno de Ra's al Ghul (un crossover con las otras colecciones de la "Batfamilia"), trajo de vuelta a los Batmen of All Nations en una historia que presentaría formalmente al Black Glove, y escribiría la polémica historia Batman R.I.P. (676-681), a la que habían ido llevando los números y que dibujó, por desgracia, Tony Daniel, que no es el mejor dibujante posible, terminando después esta etapa con dos números de unión con Final Crisis, macroevento que escribió también Morrison (algo muy conveniente para su trabajo con Batman) y en el cual Batman desaparecía a manos de Darkseid. El mayor problema con R.I.P. para mí, fue que mucha gente esperaba que en esa historia muriera el personaje (no me hagan reír), porque si uno la lee con atención, está muy bien pensaba. A mí me gustó mucho.

En este punto, Bruce Wayne parece estar muerto a manos del maloso cara de piedra, y comienza un evento orquestado por Tony Daniel a los infames guiones y dibujo (Battle for the Cowl). Después de él, nos encontramos con la nueva colección, Batman and Robin, protagonizada por dos nuevos personajes (para el traje, claro), la miniserie The Return of Bruce Wayne, y en la colección madre, Daniel se queda como "autor completo", mientras que las otras dos las llevará Morrison. Además, Morrison volverá a la colección madre en 3 números: el 700 (en el que hay una historia aniversario extraña y con varios de sus elementos pero, sobre todo, algo decepcionante) y 701-702 (donde explica los huecos que deja R.I.P.).

The Return of Bruce Wayne, contó en 6 números la historia de cómo Bruce ha quedado atrapado y desmemoriado en la corriente temporal (tras recibir el ataque de Darkseid), por lo que irá recorriendo, a lo largo de diversos periodos de la historia, la propia línea del murciélago, participando en momentos claves de su propia historia (desde la prehistoria, pasando por el oeste, hasta el futuro). Esta miniserie es bastante desconcertante y completamente carente de sentido si uno no ha estado siguiendo los elementos que Morrison ha ido introduciendo en la colección principal, a la vez que en Batman and Robin, donde también se exploran varios elementos de la misma. Al final, todo tiene sentido y explica ampliamente varias cosas.

En Batman and Robin, Morrison siguió haciendo lo que estaba haciendo pero sin Bruce, introduciendo nuevos personajes y cerrando historias de su etapa en Batman, con el Black Glove, el profesor Pyg, Red Hood y el Joker, que tiene un papel muy importante en los últimos números de la etapa (fue el primer personaje en aparecer en el comienzo de la etapa de Morrison y después ha ido apareciendo de vez en cuando). 16 números muy buenos, mejores quizá que los anteriores y más compactos, en los que los dibujantes hacen un buen trabajo o muy bueno excepto, la verdad, Philip Tan, que es el peor de todos de lejos. A partir de ahora, Morrison deja la serie (que recogen Peter Tomasi y Patrick Gleason después de unos números de relleno a cargo de Paul Cornell y Scott McDaniel) y se lanza a una nueva colección, tras culminar la serie de one-shots Bruce Wayne: The Road Home, con el número Batman: The Return, que dibuja David Finch, y que sirve de punto de partida para dos nuevas colecciones, la de Morrison (Batman, Inc.) y la de Finch (Batman: The Dark Knight). Mientras, Tony Daniel seguirá en la colección madre, desde el 704 (el 703 está escrito por Milligan y dibujado por el propio Daniel).

Página doble (6-7) del número 1 de Batman, Inc. sin el color.

En Batman Incorporated, Morrison se une al dibujante Yanick Paquette (que, por lo que he visto, me parece muy bueno) en un viaje por el mundo para el detective, que le unirá a diversos personajes y misterios. La cosa empieza en Japón y, en mi opinión, lo hace muy bien. En cualquier caso, y aunque seguro que alguna sorpresa nos llevamos, éste es un nuevo comienzo, aunque dentro de la etapa del mismo autor porque, cerrados muchos de los temas tratados en la etapa, el autor quiere explorar algunos conceptos más. ¿Hasta cuándo estará el escocés guiando a Batman? Pues hasta que cuente todo lo que tenga que contar, porque las ventas y las críticas, en general, le acompañan, así que nadie, salvo él mismo, terminará esta, para mí, exitosa etapa lleva de idas y venidas y de elementos extraños que, ahora que he hecho este repaso, y he puesto las ideas un poco claras, me parece que ha sido demasiado caótico en cuanto a la publicación. Cuánto más sencillo hubiera sido si todo ésto se hubiera dado en una única colección y ya está...

martes, 23 de noviembre de 2010

Animal Man, de Grant Morrison

Hoy he terminado el tercer tomo de Vertigo que concluye con la recopilación del trabajo del escocés Grant Morrison a los guiones del renacimiento (durante los primeros números de la serie, del 1 al 26) en 1988, de la colección Animal Man protagonizada, claro está, por Bernhard "Buddy" Baker, alias Animal Man.

En un principio, el autor pensó acerca de los primeros cuatro números pero, después, le dijeron que siguiera adelante, que podía hacer lo que quisiera y vaya si lo hizo. Desde el número 5, The Coyote Gospel ("EL Evangelio del Coyote"), comienza a introducir elementos metalinguísticos y metafísicos, a hacerse aún más fuerte en su defensa de la lucha contra el maltrato animal y el vegetarianismo (no, no es un huevo colgando y el otro lo mismo, que alguno por ahí lo está diciendo ahora... pero es cierto que la palabra suena mal, por real que sea) y a ser un contenedor para todo tipo de historias. Pero no sólo éso, sino que introduce detalles y pistas que van conduciendo, como es habitual en sus historias, hacia un punto culminante, en este caso, un cómic, el número 26, basado únicamente en el diálogo entre Animal Man y el propio Morrison. A lo largo de todos los números, tenemos, como he dicho, muchos temas morales, de defensa de derechos de los animales, pero también surrealistas, metafísicos y, todo tipo de elementos y reflexiones que vale la pena leer, incluidas las que se hacen sobre el propio mundo del cómic. Además, todo sea dicho, toda la etapa tiene un componente muy importante en en la familia del protagonista y su día a día, muy al contrario que en otros cómics de la época.


Lo peor de bastante lejos de esta etapa es el dibujo. Grant nunca ha tenido mucha suerte con los dibujantes cuando se ha embarcado en largas etapas y aquí no es para menos, porque el trabajo de Chas Truog es bastante mediocre aunque, haciendo honor a la verdad, carece de problemas narrativos y complicaciones que podrían añadir dificultad a la hora de leer un cómic ya de por sí poco habitual. Un par de números de relleno de Tom Grummett, a quien considero un dibujante clásico y muy superior a los habituales de la serie, así como las imaginativas portadas de Brian Bolland, es lo mejor que uno consigue a nivel gráfico en la colección.

En definitiva, es una serie que recomiendo. Plagada de conceptos interesantes y una narrativa atípica que culmina, como bien comenta el autor con el personaje, en un número algo anticlimático, pero tan consciente de ello y tan mágico que lo primero se evapora. En España se ha editado, por supuesto, creo que por Plantea por completo y por lo menos los primeros arcos por Norma aunque, sinceramente, las ediciones de Vertigo son más baratas y, sin florituras, perfectas para disfrutar de la lectura de un cómic que, junto con Doom Patrol, abrió las puertas de par en par a Morrison para seguir infectando el cómic mainstream norteamericano (dentro de la, juzgando desde la distancia, tremendamente productiva British Invasion), cosa que agradezco sobremanera.