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martes, 18 de enero de 2011

Incorruptible 1-4, de Mark Waid

Incorruptible es la otra colección ambientada en el mundo creado por Plutonian en Irredeemable, un mundo tan devastado e inseguro, que uno de los mayores supervillanos, Max Damage (cuya fuerza e invulnerabilidad crecen cuanto más tiempo esté sin dormir... no como a otros que nos pasa al revés), decide pasarse al lado de los héroes y hacer algo bueno para variar. También está escrita por Mark Waid y, en este caso, dibujada por otro autor sin mucho trabajo a sus espaldas, el brasileño Jean Diaz.

Al igual que en la "colección madre", Waid aborda conceptos y situaciones interesantes con un buen trabajo y originalidad aunque, del mismo modo que en la primera, las cosas se toman su tiempo para pasar, por decirlo de algún modo, dejando la sensación de que el autor tiene ideas buenas pero quiere alargar el asunto un rato. De todos modos en esta colección la premisa puede parecer menos interesante, pero a mí me parece igualmente interesante o más, especialmente porque me resulta que es más complicada de justificar y de hacer creíble. ¿Lo consigue Waid? Creo que para empezar, sí, podemos comprar lo que nos vende, pero quiero que profundice más en ello aún (la explicación es interesante pero le espero sorpresas) porque es el motor de la serie y su protagonista. Además me gusta, en este sentido, que "los buenos" sigan sin confiar en él, que los malos le pregunten que qué leches le pasa o intenten seguir haciendo lo mismo con él que siempre, y que él aún tenga ciertos "dejes" de su anterior modus operandi. En general, quizá me gusta un punto menos que Irredeemable, pero considero que este punto de vista es totalmente interesante, necesario y diferente al de la serie principal, complementario y que a penas se solapa con la historia que allí se cuenta, por lo que nunca resulta algo que está de más, y se agradece.


El dibujo de Diaz es bueno aunque como dibujante novato que es, aún puede mejorar y asentar su estilo de dibujo, pero es bonito y casi siempre consistente y bien narrado. Es obvio que elegir a profesionales poco curtidos para estas series no es lo que a uno más le gustaría, pero tiene sus ventajas y el hecho de que sean una constante hace que las colecciones ganen en coherencia visual, por no decir que siempre tiene su gracia ver evolucionar su trabajo.

En definitiva, es una buena colección, con mucho potencial. Resulta inferior a la colección "principal" pero su premisa es igualmente interesante, aunque aún necesita desarrollarse más. Obviamente, aún no he leído suficiente como para hablar más profundamente, pero si la colección continúa evolucionando bien, volveré a hacerlo positivamente. Como digo, poco más que exposición y sensación de que hay de donde sacar, pero por ahora estoy a favor no sólo de la existencia de la serie, sino de su (algo lento) rumbo. Si sigues Irredeemable es interesante ponerse con ella pero no es totalmente necesario hacerlo (aunque sí se habla de cosas que han pasado en aquella, se lidia más con las consecuencias y no se centra en contar la cara B de lo ocurrido, sino en contar otra historia centrada en el mismo mundo), así que si os atrae más esta premisa que aquella y no habéis leído la primera, a leer ésta igualmente.

jueves, 13 de enero de 2011

Irredeemable 20 y 21, de Mark Waid

Me encanta esta colección. Reconozco que tiene números en los que la cosa avanza más bien poco o nada, que son muy expositivos, pero me encanta (es altamente recomendable y satisfactorio leer la serie en tomos o con varios números en la recámara). Me encantan sus giros, sus personajes confundidos y desbordados y sus secretos... En los últimos números, la colección tomó un camino que no esperaba y que me pareció interesante. Es una variación más de un giro que ya se pudo ver (similar en concepto y demás: no es lo mismo) en Planetary o, de hecho, en una serie del propio Waid, Empire, sin entrar en más detalles, pero que no esperaba ver aquí y fue introducido de manera interesante usando a un personaje que encaja perfectamente y que representa la "frustración" de los personajes sin poderes manifestada. El caso es que el giro lleva a lo que son unos números muy lentos pero buenos en los cuales se intenta, en mi opinión, alagar la nueva situación e ir corrompiéndola hasta que estalle la previsible vuelta de uno de los personajes. Que es cosa mía desde el inicio de este arco, lo reconozco, aunque según veía avanzar el asunto, empecé a dudar... hasta el final del número 21, con el que pienso que la cosa está clara y va a ocurrir lo previsible (a un nivel muy general me refiero). Aún así, me encanta cómo se ha terminad explotando el asunto en los dos escenarios y cómo los "buenos" tienen también problemas morales y mentales serios y los "malos", en el fondo sólo buscan el perdón. Y es que ésa es otra de las cosas que me gusta de la serie, algo que sé que a mucha gente no le gusta porque considera que es el corromper la figura del héroe por el mero hecho de hacerlo: me encanta la ambigüedad moral de los héroes, las decisiones que tienen que tomar por lo que ellos creen correcto, cómo el poder puede cambiar... Es una de la constantes de la serie y me gusta cómo se aprovecha aquí, igualmente que el hecho de que una serie con una premisa que puede o no tener mucho recorrido lleve casi dos años jugando muy bien sus cartas. Al final, el único defecto, para mí, es el que he mencionado al principio: hay números en los que pasa poco o nada pero, encima, sabemos que están pasando cosas porque nos dan pistas y nos dejan ver momentos, sin embargo se centran en cosas que terminan llenando el cómic y no siempre aportan suficiente. Ejemplo: en un número casi todo lo que se centra en un escenario es un personaje hablando y hay más cosas pasando, varias.

El dibujo sigue siendo de Krause y sigue siendo clásico, sólido y bien narrado, aunque no tenga diseños especialmente llamativos o inspirados. Cumple, la verdad, más que de sobra, e incluso se permite algunas buenas viñetas y páginas. Es curioso pero sí se está notando su evolución a mejor aunque el mayor cambio es en el último número donde, si os soy sincero, pensaba que era otro dibujante. Ahora mismo no recuerdo si hay otro entintador o colorista, pero sinceramente hay momentos en los que me parecía otro y no sé si es deliberado. En cualquier caso, me sigue pareciendo bien: no es el mejor dibujante del mundo, pero definitivamente no es el peor.

En definitiva, quien siga con esta serie a estas alturas, seguirá interesado y, si la sigue mes a mes, un poco cabreado con algunos números en los que la cosa no avanza. Personalmente, ya lo dije, es una de mis colecciones preferidas de ahora mismo, pero entiendo que en tomos se disfrutará más. Los que habéis leído el primer tomo que ha salido en España y no compartís mi entusiasmo, os diría que le deis otro tomo más a ver qué pasa o que os bajéis los siguientes números para ver si os engancha y luego comprarla (algo que mejor hacéis en inglés porque la edición española, lo siento, es un robo). Una buena serie que se lee muy bien y que se disfruta aún más si tienes cómics a palas en la cabeza, aunque empiece, técnicamente de 0, y dos buenos números que en algunos puntos se demoran pero que siguen avanzando bien. Quiero más.

sábado, 27 de noviembre de 2010

Irredeemable, de Mark Waid

Irredeemable (pronunciado /'ɪrɪ'di:məbəl/, que no fui capaz de leerlo en el último número de El Noveno Podcast) es un cómic surgido de la mente del guionista Mark Waid y dibujado por el americano Peter Krause que publica desde Abril de 2009 Boom! (que saca la mayor parte de su pasta de los cómics de Disney-Pixar que publica desde hace un par de años pero que empezó en 2005 muy firme con Zombie Tales).


Waid es de esos guionistas que alternan trabajos realmente interesantes con otros que dejan más frío. Yo, por supuesto, me quedo con las cosas buenas, porque otra cosa sería una tontería (a no ser que te llames Jeph Loeb...), y dentro de esta parte, tenemos lo que, para el autor, es una trilogía (por ahora) que pretende ahondar en el concepto de superhéroe y en el de supervillano con complejidad, tratando de explorar escenarios pocas veces visitados y las consecuencias a todo éso a lo que estamos tan acostumbrados con "realismo". Dentro de ella tenemos:

- Su Kingdom Come para DC [con Alex Ross al dibujo, que metió mano en el guión también], una notable obra sobre lo que es ser un héroe y que, eso sí, tiene un inicio, para mí, un tanto confuso y de premisa débil, pero termina siendo un trabajo muy icónico sobre los personajes más famosos de la compañía.

- Empire para Gorilla Comics primero y luego DC [con el rígido pero agradable Barry Kitson a los lápices], una obra que explora un mundo en el que un gran supervillano a triunfado y acabado con todos los héroes y ahora domina el mundo. Sí, lo que quieren la mayoría de supervillanos: la gracia está en explorar qué ocurre cuando se consigue de verdad.

- Y, por último, tenemos Irredeemable, la serie de la que os voy a hablar hoy, una serie que parte del siguiente punto: ¿Y si el mayor héroe de la Tierra (de nombre The Plutonian, en este caso) se volviera un villano? Por supuesto, lo que se quiere decir es, ¿y si Superman se volviera malo (pero malo, malo)? Pero más allá de éso, el punto de partida real es explorar que en los universos más famosos del cómic, los superhéroes siempre son, suerte para todos, personas con una gran estabilidad emocional y capacitados para lidiar con todo lo que significa ser un héroe. Hablemos de ella.


Irredeemable ha sido una de las series que más me ha sorprendido en los últimos años, que más me ha impactado como lector. Hago esta reseña a tiempo, puesto que Norma va a empezar a publicar la serie dentro de poco en España a finales de Noviembre (aunque, todo sea dicho, decían que iban a traer un primer tomo de cuatro números, después otro en abril y luego otro en septiembre, ya de 2011... lamentable ritmo para una serie que va por el 17 ahora y engancha e intriga mucho), así que alguno así tendrá una idea aproximada previa. Mi consejo, por mucho que algunos me maten, es que la sigáis en versión original y, si queréis ver de qué va el tema, bajaros el cómic en descarga directa y luego opináis si merece la pena comprarlo, que yo creo que sí (y no sólo porque la traducción hecha por los fans, en este caso, no es muy buena: pero es gratis, así que...).

¿Por qué es tan buena? Primeramente, porque el cabrón de Waid teje una historia mucho más compleja de lo que parece en un inicio, y en seguida nos damos cuenta. La colección trata de hacernos acompañar a los antiguos compañeros de The Plutonian en su afán por encontrar una manera de detenerle, algo que no parece posible, porque físicamente es exageradamente poderoso, así que lo que intentan es ir recopilando lo poco que van descubriendo sobre él: ¿es humano? ¿nació así? ¿qué límite tienen sus poderes? ¿dónde está el único supervillano que llegó a atemorizarle? ¿porqué ha empezado a matar héroes y a destruir ciudades? Según avanzan los números, iremos adquiriendo pequeñas piezas de un rompecabezas mayor de lo que parece plagado de violencia y valores corrompidos, personajes que tienen más de lo que parece, miedo, amor, sexo, egoísmo, adoración, desprecio, crueldad... No, no voy a nombrar todas las cosas que se me ocurran :P Donde pretendo llegar es a deciros que esta obra tiene un punto de partida interesante que sólo se hace más interesante cada número que pasa porque descubrimos cosas nuevas y afrontamos las consecuencias y las causas de lo que está ocurriendo.


El dibujo de Krause me recuerda un poco al de Brent Anderson en otra obra que trabaja con arquetipos y no personajes famosos que es, la también interesante y muy recomendada, Astro City de Busiek. Son dibujantes competentes, buenos narradores y sin miedo a dibujar nada aunque no son siempre los más bonitos del mundo, pero hacen un gran trabajo adaptándose a trabajar con una plantilla completamente nueva de personajes. Por un lado, lo que es el estilo de Krause (con relativamente poco trabajo a sus espaldas) me gusta más, me parece más bonito y espectacular que el de Anderson. Por otro, la narrativa a veces es un poco inferior pero donde más, quizá, flojea, es en algunos diseños, que en Astro City eran mejores, pero no es justo, porque el diseño de personajes allí no era de Anderson, sino de Alex Ross, que es un maestro de la ilustración y el diseño. En general, me gusta bastante y, lo que es mejor, nunca molesta a la historia, le sirve muy bien y tiene muy buenos momentos llenos de espectacularidad. Las portadas están hechas por varios portadistas (no sé cuántas portadas alternativas hay por cómic, pero varias), algunos muy buenos como John Cassaday.

En resumen, por si no ha quedado claro, os recomiendo su lectura con muchas ganas porque estoy disfrutando del cómic. Seguro que alguno comenta que quizá hay momentos en los que no va al grano y procrastina demasiado, pero para mí es otro recurso para aumentar la tensión, en este caso. Un cómic adulto, con fondo, divertido, bestia, con sorpresillas y que se puede leer sin haber leído ningún cómic antes, claro, porque "parte de 0" (bueno, parte de 8 y luego te cuenta lo anterior :P).