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jueves, 16 de diciembre de 2010

1985, de Mark Millar

El pasado fin de semana me pasé por el Expocomic en Madrid. Como era de esperar, me compré varias cosas pero, ya que huí a tiempo, no me gasté todos mis ahorros ni hipotequé una casa que no poseo. Entre lo que compré, estuvieron dos paquetes de material original con dos miniseries. La primera fue este 1985 ó Marvel 1985, de 2008, que siempre me había resultado curioso pero que nunca terminé por comprar (Panini la publicó el año pasado en 3 números a 3,50€ cada uno) o leer y el tipo que me la vendió lo hizo con 7 cómics dentro en vez de 6, ya que el pack incluía los dos números 1 con diferentes portadas (un detalle). Os voy a contar qué me ha parecido.

1985 transcurre en, podríamos decir, una tierra que, en un principio, se podría decir que es la nuestra (después se verá que no exactamente, no), un mundo en el que no existen los superhéroes ni los villanos y un mundo en el que los cómics de Marvel se publican como en el nuestro. El protagonista de la historia es Toby Goodman, un jovenzuelo de 1985 cuyos padres están divorciados (su padre, por cierto es un músico sin mucha pasta que sabe de cómics, un perdedor que mola, una estampa que hemos visto mil veces, pero que queda bastante bien retratada). Y, claro, es un auténtico friki de los cómics de Marvel, un "Marvel Zombie" (en 1985 aún tenía sentido el término, hoy... menos). En un paseo con su padre, pasan por la casa de un viejo amigo de éste que están vaciando y Toby cree ver a Cráneo Rojo en una ventana. ¿Estará volviéndose loco el chico? Bueno, no contaré más del argumento, que sino no tiene sentido leer la miniserie.

Desde mi punto de vista, nos encontramos ante una historia que se lee con gusto y que nos deja cosas del otro Mark Millar que aflora de vez en cuando. Sin duda, toda la colección es un canto, una carta de amor a la etapa clásica de los 80 de la editorial y a los lectores de la época, a la ilusión que podía despertar en un niño, así como un comentario, en ciertos detalles, a las diferentes actitudes hacia los cómics por parte de los aficionados de diferentes edades (eso sí, pese a varias referencias, pierde la oportunidad de hacer crítica sobre algunas cosas, quizá conscientemente, quizá por sugerencias de la editorial... o quizá sólo la pierde porque no le interesaba hacerlo). Después, dejando todo eso de lado, tenemos la historia, una historia que, en mi opinión, se desarrolla de forma interesante y contenida, hasta que tiene que explicarse y justificarse. En mi opinión, teniendo las herramientas que proporciona el universo Marvel, la historia falla a la hora de la conclusión y de darle una verdadera justificación y fuerza a las razones que motivan lo que ocurre. Entiendo que la intención es darle a la historia una perspectiva más personal y, es cierto, tiene un elemento interesante, un buen y desolador giro, pero que falla al final, en el clímax. En cuanto al "epílogo", sé que hay gente que lo ve un error, pero personalmente creo que la historia está perfectamente acorde con lo que necesitaba el argumento y no me parece mal: los cómics suponen un medio, como gran parte de la ficción, en el que la inmortalidad es posible.
En cualquier caso, hay otra cosa que no termino de ver y es que Galactus no es un villano como tal. En los 80 supongo que hubo momentos en los que se pudo ver más así, pero en general, incluso desde su primera aparición, está claro que lo que es es una entidad que no actúa por maldad (o por joder, que me gusta decir) o incluso ni siquiera por beneficio propio, sino que es un elemento más del balance universal, del mismo modo que la Muerte tampoco es un villano.

El dibujo del ilustrador Tommy Lee Edwards, creo que encaja bien con la historia y a la hora de capturar las diferentes atmósferas necesarias, alterando algo el estilo y colorido cuando cambia de mundo, lo suficiente como para que nos sintamos trasladados a un universo distinto. En general, creo que hace un buen trabajo y su estilo realista y oscuro le va bien al tono de la historia casi siempre. Especialmente me gusta su trabajo detallista y retrato desolador de la realidad de una ciudad pequeña cualquiera.

En definitiva, quizá no sea la mejor obra de Millar pero es uno de sus trabajos más interesantes y curiosos, y mucho mejor que algunas de sus obras más recientes como lo que hemos visto de Superior por ahora, que personalmente no me termina de convencer aunque veo sus buenas intenciones, o algunos de sus arcos en su nueva etapa con los Vengadores del Universo Ultimate. Pero, especialmente en su inicio, la miniserie supone un homenaje, una mirada nostálgica a una época diferente (y en muchos aspectos retratada como desoladora) y a los cómics que se hacían entonces, a veces quizá siendo demasiado sentimental. Tiene sus defectos, como hemos señalado, pero creo que es una obra con suficiente interés como para que hubiera tenido más repercusión.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

The Authority Vol. 1 #22, de Mark Millar

[Corresponde al número 27 según la edición española de Word Comics, aunque supongo que cualquiera que lo haya leído sabrá de qué número hablo.]

Voy a hablar de este número en concreto y no de otro o del resto de números del arco, por varias razones pero la principal es que es el último para la colección de ese genio del dibujo que es Frank Quitely (tras dibujar del 13 al 16, el 19 y el 20) y nadie podría haberlo dibujado como él lo hizo, nadie (después fue sustituido por Arthur Adams, que no es que sea malo, pero no es lo mismo). Otra de ellas es que éste es el inicio de la saga más censurada por DC, pero muy muy censurada (debido especialmente a temas del 11-S), provocando que Millar no volviera a trabajar con la editorial. Y, por último, otra muy importante es porque me encanta lo bestia directo y pasado de rosca que es este número que nos presenta a Seth Cowie, un ser creado por las corporaciones y gobiernos más importantes que están hartos de que el grupo se meta "donde no les llaman", a quien mandan a matar a todo el equipo y... bueno, más o menos eso es lo que hace.

Una de las señas de identidad de la etapa de Millar en The Authority es que el grupo se vuelve más irreverente contra las autoridades, más revolucionario, por lo que es lógico el paso que Millar toma con la historia Brave New World en la que los países que forman el G7 crean a Seth, le mandan neutralizar al grupo y lo sustituye por uno que hace lo que a ellos les viene bien. Además, a nivel de estilos y temas, Millar sigue con la línea de Ellis en cuanto a violencia y grandes argumentos, pero da un paso más allá incluso en la primera y en cuanto a temas sexuales (el asunto de Apollo y Midnighter, que hasta se casan y adoptan... ¡escándalo!), siempre forzando hasta el máximo lo polémico... hasta que se dio con un muro y decidió marcharse. Los temas de censura y demás, hicieron que hubiera diferentes problemas y discontinuidades con las historias, con baile de dibujantes y guionistas. Sinceramente, es por ello que no me he comprado el tomo segundo de Norma: compara con el primero, que tiene a Ellis y Hitch en estado de gracia y que faltan a ninguno de sus arcos, el siguiente tomo es más incoherente.

Pero, como estoy comentando sólo este número, será por algo, así que hablemos de él más concretamente. Este número es una maravilla a nivel narrativo y muy simple y directo a nivel argumental. Primero vemos a un grupo caminando hacia el transporte, que está estrellado sobre un desierto y después retrocedemos una semana para ver qué pasó. Y lo que pasó es que Seth entró en el transporte dentro de una repartidora de pizzas, neutraliza a Apollo, Midnighter, el Doctor, Swift, The Engineer y, finalmente, Jack Hawksmoor, sólo para descubrir que Midnighter aún sigue vivo y corriendo con la reencarnación de Jenny en sus brazos. Realmente el diseño de Seth, el bastardo de los seis mil millones de dólares, es genial y la sensación de que es ridículamente poderoso e invencible, está muy conseguida. De hecho, es que lo es, y así se ve en el resto del arco, ya que sólo se le puede vencer desactivando sus poderes con una frase especial. A alguno puede no parecerle especial el trabajo de Quitely en este número pero os recomiendo encarecidamente que lo comparéis con el trabajo de Adams (números 27 y 28) y Gary Erskine (número 29), que si bien es competente y, incluso, con buenos momentos, no puede compararse al sentido de espectáculo y genialidad narrativa del escocés: si todo el arco hubiera estado dibujado por él, sería otra cosa. Un ejemplo ya lo tenemos en el arco que dibuja el escocés completo, Nativity (13-16) y que nos presenta a una suerte de Vengadores algo degenerados.

En definitiva, simplemente es un número genial a pesar de que se hace extremadamente corto pero, personalmente, Seth es tan exagerado, que me encanta y el dibujo de Quitely es estupendo. Reivindico desde aquí la etapa de Millar, entretenimiento puro y desatado, lleno de brutalidad entretenida (Nativity, Earth Inferno y Brave New World), pero es una etapa que carece de coherencia gráfica y está llena de parches e interludios. Una pena.