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martes, 28 de diciembre de 2010

Rurouni Kenshin 15-28, de Nobuhiro Watsuki

Y, bueno,ya me he terminado la serie. Reconozco que he sido algo exagerado pero cuando la colección se lee muy bien, es entretenida y quieres ver más, y cuando estás acostumbrado a leer cómics en inglés, todo se lee muy rápido.

Así pues, ya tengo un balance general del manga y, desde luego, es una historia muy interesante, con matices históricos, personajes entrañables, enemigos complejos y líneas argumentales que dejan de lado lo más sencillo y lineal para realmente trabajar las historias de modo que todo encaje bien y fluya de modo natural: varias líneas argumentales, personajes que no desaparecen porque se termine un arco, caminos que se desvían de lo marcado... Es bonito ver cómo todo se va uniendo hacia las confrontaciones finales que, por otro lado, al igual que todas las peleas de la serie, tienen un punto fuerte desde mi punto de vista (creo que ya lo dije en la reseña de los anteriores números): se basan en las técnicas y en su conocimiento, en el aprovechamiento de las ventajas, en factores inesperados... no en que cada vez te encuentras con alguien más fuerte y punto. Eso, unido con que no había dos peleas estructuradas igualmente, la cosa ha estado muy bien.

Argumentalmente, la segunda parte de la serie termina con el enfrentamiento con Makoto Shishio y compañía, un enfrentamiento con grandes escenas y tensión, y se ocupa del otro arco argumental principal que pone a un nuevo enemigo en el centro, Enishi Yukishiro, un enemigo relacionado con el pasado más personal de Kenshin, con una historia muy dura y varios momentos potentes. Inexplicablemente, según creo recordar, este arco no se incluyó en el anime. Supongo que es porque es tan duro que era complicado rebajarlo como el resto y en su lugar pusieron la saga ésa en la que Kenshin se queda ciego y hay cristianos y no sé qué (cuando llegue en el anime, lo veré, que ya no me acuerdo). Éste arco es uno que me ha gustado bastante en general y, por supuesto, tiene el interés de tener muchas cosas del pasado de Kenshin, aunque no sé si me gusta tanto como la de Shishio. Supongo que a nivel de temas no tienen nada que ver, ya que la última es todo sobre la venganza. Ah, por cierto, una cosa que me gustó mucho es la línea argumental de Sanosuke en la que encuentra a su padre, me apreció divertida y bien hecha (otra cosa que es una pena que no esté en el anime... que yo recuerde).

Después de todo, el manga termina con un salto temporal al futuro, en el que vemos a varios personajes y qué ha pasado con sus vidas. Personalmente no sólo me gustó, sino que me quedé con ganas de más (como me pasó con el final del manga de Dragon Ball) y el final, supongo, es el que los personajes merecen, o eso pensó el autor (parece que los responsables de películas y demás no) y yo estoy contento de que así sea.

Es un gran manga que no se eterniza sino que cuenta lo que tiene que contar y bien hecho, mezcla cosas clásicas del shōnen con temas históricos, cuenta una historia cruda de compromiso con los principios, de la política, de la amistad y de la violencia como solución. Cualquiera que espere un manga más con espadas (o en general), creo que se sorprenderá con la ambientación, con el cuidado en la explicación de las técnicas y armas (algo fundamental en la serie puesto que en ello se basan los combates), con momentos de gran dureza emocional y con personajes con los que te encariñas rápidamente. Creo que está claro, pero por si acaso: en resumen, me encanta.

martes, 21 de diciembre de 2010

Rurouni Kenshin 1-14, de Nobuhiro Watsuki

Aprovechando que Glenat está anda ahora reeditando en su línea Big Manga de manera integral el gran manga Rurouni Kenshin (en 22 tomos)... bueno, mejor borren eso, que es información pero no la realidad: aprovechando que ha caído en mis manos la edición de Glenat en su línea Shonen Manga del gran manga Rurouni Kenshin (28 tomos), después de tantos años y siendo yo un gran aficionado al anime, voy a comentar qué me ha parecido el manga en la primera mitad de la serie.

Primero, para quienes no lo conozcan, decir que el argumento, brevemente, nos hace seguir a Himura, un vagabundo samurai con una espada de filo invertido que intenta hacer lo que es justo (ayudando a los demás y siempre sin matar) durante la era Meiji del Imperio de Japón, sabiendo que no es una época en la que la mayoría de los políticos sean menos corruptos que en la anterior época (el Bakumatsu de la Dinastía Tokugawa),de la que él ayudó a salir en las tropas matando a mucha gente y se le terminó conociendo como Hitokiri Battōsai, el despiadado asesino. Así pues, es un relato con fuertes componentes históricos y políticos basados en hechos y personajes reales, así como, lo que es igualmente importante, una historia de redención y perdón.

En el tomo 14, nos encontramos en medio de lo que es el arco argumental más largo y complejo de lo que llevamos de serie (he elegido este tomo para el comentario porque es el del medio de la serie, no porque haya terminado nada especialmente), el que enfrenta a Kenshin y aliados contra Makoto Shishio (sucesor en el cargo de asesino del propio Kenshin y traicionado por el gobierno quien intenta librarse de él quemándolo vivo) y sus Juppon-Gatana o diez espadas. Y digo compleja por algo: cantidad de personajes nuevos, líneas argumentales, planes que solapan con otros planes, peleas que no se ajustan a lo común ni al camino más fácil... Sin duda es una saga construida con mucho cuidado en todo momento, no sólo en los temas de los duelos o descripción y análisis de las técnicas de combate, algo que es habitual en la serie, sino por el uso de los personajes y por la complejidad de algunos de ellos.

En tomos anteriores, sin duda la serie sabe usar el esquema clásico de los shonen sin ser irreal o exagerado, manteniendo una cosa por encima de todo: las luchas de poder entre los contendientes no dependen de elementos sobrenaturales sino de estudio de técnicas, de entrenamiento y de la compresión y lectura del adversario. Esto no es como Dragon Ball donde, simplemente, los enemigos y héroes van aumentando de poder pero siempre hacen lo mismo. A parte, por supuesto, la historia va creciendo poco a poco, dando detalles del pasado de los personajes cuando es necesario (y eligiendo muy bien el obviar el, obviamente interesante, pasado del protagonista fuera de lo básico), explicando técnicas, escuelas, leyes, batallas o periodos históricos, ofreciendo peleas satisfactorias y sencillas, peleas complicadas y truncadas, trabajando los sentimientos de los protagonistas sutilmente, añadiendo clásico humor japonés (físico, verde, etc.)... Creo que lo mejor que se puede decir del manga es que no se conforma con hacer siempre lo mismo y, gracias a ello, consigue regalarnos una lectura entretenida, interesante y bastante adictiva.

Por otro lado, está bien comentar que el manga es bastante más crudo, cruel y violento que el anime el cual con cambios más o menos sutiles se adapta un poco al medio cortándose bastante en ciertas cosas. De todos modos, no es un manga fundamentalmente oscuro pese a los personajes oscuros y la sangre, sino optimista de base y que apela a la vida. Personalmente, y no he leído casi nada de manga en mi vida (y curiosamente la mayoría del que he leído también lo he disfrutado en versión animada), me parece una lectura muy interesante, con un buen dibujo que brilla en las peleas (aunque tiene un par de momentos de confusión) y un guión que siempre deja con ganas de más.