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jueves, 19 de mayo de 2011

Hawkeye & Mockingbird: Ghosts, de Jim McCann

Probablemente no se pueda llegar a disfrutar por completo... no, corrijo. No se puede disfrutar por completo este tomo si uno no tiene un cierto bagaje sobre el universo Marvel y la historia de los personajes protagonistas, Hawkeye (Ojo de Halcón) y Mockingbird (Pájaro Burlón). Sin embargo, al final, McCann escribe un cómic de superhéroes de esos que no son especialmente "súper", de misterios, espías, terrorismo y venganzas, que bien vale una lectura para cualquiera que sea aficionado al universo Marvel, y más si encuentra que estos personajes le resulta atractivos.

En este tomo, nos encontramos con aventuras de acción, personajes bien caracterizados, buenos diálogos, alguna sorpresa, un vistazo a la raíz, origen y pasado de los personajes (yo diría que especialmente en el caso de la protagonista femenina, Barbara Morse) pero, sobre todo, la sensación de que estamos leyendo una serie entretenida, que se lee muy bien, que es interesante, atractiva y bien hecha. Ojala pudieran decir eso muchas colecciones de teórica primera línea.

Al dibujo del tomo está el español David López que, en mi opinión, debería ser uno de los dibujantes estrella de alguna de las dos grandes compañías. Precioso trazo, buena narración y composición, espectacular... personalmente no me atrevería a ponerle ningún pero a su dibujo y, es más, creo que debería servir de ejemplo: ésta es la clase de dibujo con la que uno disfruta leyendo cómics de superhéroes, ésta es la clase de dibujo que se tendría que imponer en las colecciones. Ni dibujantes reminiscentes de lo peor de los 90, ni dibujantes que van con la foto todo el día en mano y no saben dibujar otra cosa que maniquís, ni dibujantes mediocres que no saben ni por dónde les da el aire, ni dibujantes interesantes pero totalmente fuera de contexto... esto es lo que debe hacer un dibujante de esta clase de cómics. Por ponerle un pero, que en el fondo nadie es perfecto, no siempre anda muy fino con los fondos, así que muchas veces pasa. Y digo esto después de haberme puesto a pensar de verdad, porque no es algo que moleste en ningún momento o resulte insultante.

En definitiva, yo personalmente os recomiendo este tomo. Primero a los fans de los personajes conocedores de sus pasados y después casi a cualquiera cómo se hace un buen cómic de este tipo sin demasiadas pretensiones pero con todo el buen hacer del mundo.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Spider-Man: Big Time, de Dan Slott

Creo que Dan Slott es, actualmente, la mejor elección de lejos para escribir The Amazing Spider-Man, él es EL AUTOR. Él entiende de qué se supone que tiene que ir la serie, cuál debe ser su tono y, encima, se las arregla para encajar al personaje en su continuidad, por muy difícil que se lo pongan los demás guionistas y editores, al mismo tiempo que se inventa eventos de lo más originales y divertidos, tramas interesantes, personajes secundarios geniales (y, sobre todo, muy bien caracterizados), mantiene perfectamente claro qué es lo que quiere hacer con el personaje a largo plazo, maneja los elementos del pasado del personaje y mira hacia delante sin miedo. ¿Puedo decir algo más del autor y de la colección para que os la compréis? Lo dudo. Sé que hay mucha gente que abandonó al bueno de Spidey porque las historias que se hacían con él no eran demasiado interesantes, apestaban o realmente no tenían nada que ver con el personaje. Muchos de ellos se pasaron a Ultimate Spider-Man, la única colección que sabe escribir Bendis, buscando aventuras con el tono y diversión que caracterizan al personaje y allí se quedaron. Otros intentaron cogerle el truco a la etapa que empezó tras el "mefistazo" y no terminaron de engancharse por la gran cantidad de guionistas y dibujantes implicados (no había nada mal esfuerzo e historias, si nos ponemos a mirarlo con justicia, pero creo que un personaje insignia como éste necesita una colección y un autor, no tanta tontería). Ahora, después de la nueva re-estructuración, Spidey se ha quedado con una única colección y un único guionista, el mejor posible, un guionista que conoce a los personajes del universo en que trabaja y se atreve a hacer cosas con ellas respetando su escencia.

En este tomo, tenemos el retorno de un villano clásico en una versión completamente enloquecida que, la verdad, tiene un par de momentos absolutamente brutales y que demuestran otra de las cosas que aprecio en Slott: si hay que ir al grano porque el personaje lo requiere, se va, porque no todos los personajes y situaciones admiten darle vueltas a las cosas eternamente. A parte, la vida sin máscara de Peter tiene varios cambios interesantes, situaciones de ésas clásicas que tanto hemos llegado a preciar (y en algunos casos resueltas con mucho humor) y la sensación de que hay una historia detrás por la que seguir preocupándose. Varias de hecho.


Al dibujo está Humberto Ramos. No soy un gran fan de su trabajo, pero la verdad es que su estilo no termina de quedar mal con el personaje e, incluso, tiene buenos momentos, pero en general su estilo deforme, caricaturesco y su narración no siempre perfecta, no me terminan de convencer. De todos modos, creo que al final hace un buen trabajo, mejor de lo que esperaba. Eso sí, me interesa muchísimo más el trabajo en la colección de próximos autores, como Stefano Caselli o Reilly Brown, pero sobre todo el de los españoles y grandes profesionales, Marcos Martin y Javier Pulido (luego viene también un tal Giuseppe Cammunocli, de la invasión italiana ésta que está teniendo lugar, pero que no conozco). De todos modos, el dibujo, te puede gustar más o menos, pero raramente es un impedimento para disfrutar de la historia, algo que sería más grave.

En definitiva, yo creo que la colección está en el buen camino con el autor adecuado. Agradecería profundamente que no hubiera un baile muy exagerado de dibujantes, pero desde luego, no se puede pedir todo. En el tomo que nos ocupa, no hay problemas de ese tipo aunque, por otro lado me alegro de que Ramos no sea el que se quede por aquí. Volved a la amenaza arácnida, porque a partir del número 648, ha empezado una nueva etapa, y una que pinta muy bien.

miércoles, 27 de abril de 2011

Fantastic Four 570-578, de Jonathan Hickman

Jonathan Hickman es un tipo al que no le puedes dar un año para contar algo. Me le imagino firmando su participación en varias series diciendo, "oigan, yo tengo un plan, una historia que quiero contar, así que yo me hago cargo, pero tienen que tener paciencia". Es como un entrenador de fútbol en el UK, que necesita tiempo para construir un proyecto y al que hay que dejarle aunque los resultados no siempre sean los esperados.

Eso sí, en mi opinión, se ha hablado mucho del ritmo lento y de las historias de presentación e introducción de conceptos (en los números que nos ocupan, que se recogieron en dos tomos, es donde más se comentó, quizá), pero poco más, cuando la verdad es que admiro el trabajo del autor con la primera familia. Primero porque trabaja al grupo como familia. Segundo porque lo trabaja como arqueólogos de lo desconocido. Tercero porque introduce vueltas de tuerca muy interesantes a elementos básicos y clásicos de la historia de la colección. Y, cuatro (cómo no), porque realmente cuando lees las historias que te cuenta, sabes que están yendo a algún sitio, te lo transmiten de verdad, no sólo es una esperanza, sino que sientes que se están poniendo las bases para conflictos posteriores.

La historia está llena de detalles que serán más importantes según avance la serie, de una buena caracterización y uso de los personajes... y de conceptos geniales muy bien usados. Algunos, quizá, al principio piensen que se desaprovechan, pero la verdad es que no lo veo así, veo que los que aún no se desarrollan, lo harán. Acción sigue habiendo, menos que exposición sí, pero personalmente no me he aburrido nada con los cómics. La pega que tienen es que leerlos grapa a grapa es doloroso y es mucho mejor leerlos tomo a tomo, porque así es como tienes la sensación, por arcos e historias, de que hay algo cociéndose. Mes a mes, hay cosas que se pueden pasar o sensaciones que se enfrían. Así pues, os aconsejo el consumo de esta serie encarecidamente, pero mejor en tomos.


El dibujo es, en casi todos los números, de Dale Eaglesham, un autor que personalmente me gusta (y ya sabéis que, a parte, la coherencia gráfica me pone :P), pero que en muchas ocasiones no parece el perfecto para la serie. Neil Edwards es el dibujante de reserva, que hace en estos tomos 2 números y es peor dibujante, menos sólido en general, menos atractivo (sin duda, en comparación Eaglesham me parece mucho más bonito), pero al final es un dibujante capaz que no estorba nunca. No puedo sino soñar cómo hubiera sido esta etapa dibujada por el maestro Alan Davis, que se encarga de las portadas, por cierto. Aún así, es un dibujo sólido y que hace buenos trabajos en el diseño pero que, sobre todo, nunca es un problema para disfrutar de la serie. Más adelante entró Steve Epting, a quien tampoco veía en la serie, pero que también hizo un buen trabajo. Solidez y constancia gráfica sobre todo, con buenos narradores y planificadores de la viñeta, quizá en favor de la brillantez y la maravilla, pero nada de lo que quejarse en serio.

Quizá algunos no estén disfrutando de la etapa. No sé si esos son muy fans del grupo o muy poco, pero personalmente me parece una etapa muy interesante y que, con el tiempo, se va a ver con algo más de perspectiva y, probablemente, a apreciar como se merece por el trabajo y buen hacer que contiene.

martes, 26 de abril de 2011

New X-Men 114-154, de Grant Morrison

Morrison decía que escribe para adolescentes inteligentes, porque así se siente, y que muchos guionistas se han olvidado de que los lectores son inteligentes. Yo esa actitud es algo que siempre aplaudiré, aunque lo que se oye y lee después de su etapas, no siempre demuestra que los que leen cómics, o por lo menos los que dejamos nuestra opinión patente, sean inteligentes. Mucha gente quedó bastante confundida después de la etapa que Morrison trabajó en la franquicia mutante (40 números y un especial) cuando sinceramente, no hay mucho que no quede perfectamente explicado, sino a lo largo de la etapa, por lo menos en la saga final (Here Comes Tomorrow). Pero hasta en los correos americanos publicados en el último número de la etapa se tuvieron que explicar cosas... muy explícitamente, lo cual es triste. Pero, siempre he pensado en darle una excusa a la gente que leyó New X-Men y no entendió prácticamente nada: en parte era lectores que eran "casual", puede que incluso no leyeran todos los números, algo que es bastante recomendable, y en parte porque la gente estaba acostumbrada a no leer mucho más allá en los cómics de mutantes, a no llevarse ideas entre sagas y menos mantener conceptos a lo largo de 40 números. Ni en la etapa de Claremont (más larga que un día sin pan y, para muchos, quizá el paradigma, el modelo de lo que tenían que ser los mutantes), donde si reintroducían conceptos o se arrastraban cosas, todo quedaba muy bien explicado y expuesto: en la etapa de Morrison se opta en muchos casos por lo implícito en vez de por lo explícito. Pero vamos, que al final todo queda muy claro, y por eso muchas de las críticas que se hacen a la etapa, son porque no se ha entendido o no se han fijado en algún detalle (si queréis una buena explicación sobre todo lo que pasa, no muy larga, bien clara y argumentada, os recomiendo este artículo tan interesante).


Ahora, dicho eso, hay una cosa más que dicen de Morrison que me encanta. Dicen que es pretencioso. Bien, eso quiere decir que pretende ser más de lo que es, que pretende pasar por muy elegante o lujoso... Lo que yo creo que es que la gente confunde las cosas. Entiendo porqué lo dicen, pero están equivocados: Morrison lo que pretende es hacer algo nuevo con los elementos clásicos, decir algo sobre él mismo, hablar sobre alguna cosa que le interese y contar una historia que se pueda leer de principio a fin y tenga sentido y coherencia. Ahora, eso es pretender algo, lo que pasa es que la mayoría de autores muchas veces no pretenden nada, casi ni contar una historia, y personalmente si me gusta el trabajo de Grant es porque habitualmente consigue contar algo y en sus largas etapas trabajar con todo lo que hace una franquicia interesante y darle algunas vueltas de tuerca. Además, es posible que lo digan por algunos de sus diálogos pero, en serio, en el caso que nos ocupa está muy bien ejemplificado, escribe a los personajes muy bien. Ahora, ¿escribe a personas reales? Si hacéis esa pregunta, igual os estáis equivocando de medio, de género y, definitivamente, de autor, porque no se trata de eso, por lo menos cuando escribe superhéroes y cosas de ciencia ficción.

Ahora, después de semejante introducción o, bueno, alegato (los que me conocen ya saben que me gusta mucho Morrison y cada vez, cuanto más le conozco, más), paso a comentaros brevemente, la etapa, sin spoilers, sin recapitulación... sólo algo general [si no habéis leído la etapa, y aunque diría que ahora mismo los mutantes están bastante mejor de lo que esperaba en general, os recomiendo que la leáis, porque es bastante atemporal... y si no queréis comprarla, aquí la tenéis completa en un archivo de descarga].


Todo empieza con "E is for Extinction" (114-116) y eso es empezar fuerte, amigos, con un arco de tres números estupendo y genialmente dibujado por Frank Quitely que, si hubiera sido el dibujante de los 40 números, habría dejado una serie imposible de olvidar y obligada (pero todos sabemos que es un tipo lento dibujando, por desgracia) para todos... Y es que el dibujo es una de las pegas más grandes de la etapa. Eso sí, con matices. Frank Quitely, Leinil Francis Yu, Ethan Van Sciver, John Paul Leon, Phil Jimenez y Keron Grant hacen un buen trabajo (el último sólo dibuja un número y, no será nada especial, pero hubiera quedado muy bien de dibujante suplente) o un trabajo genial incluso, cada uno en su estilo, y normalmente en historias que les pegan relativamente bien. El problema es que, aunque sean 40 números, son demasiados autores para mi gusto pero, sobre todo, distribuidos demasiado aleatoriamente, cuando hubiera estado muy bien que con 2 dibujantes buenos y uno genial, todo se hubiera resuelto. Y no he nombrado a todos los dibujantes... Me faltan 3 aún: Chris Bachalo y Marc Silvestri hacen lo suyo, es decir, un dibujo que o te gusta o no. Personalmente no soy fan. El primero es un dibujante con tendencia a las deformidades pero, sobre todo, con un problema de narrativa confusa que, en muchos casos, da problemas para seguir la acción. Dicho esto, tiene cosas buenas y fans que lo defienden a capa y espada por alguna razón. El segundo es un dibujante de la era Image, un dinosaurio de la escuela de Jim Lee, con tendencia a las posturas, las rayitas infinitas e innecesarias, una narración no muy inspirada aunque suficientemente clara en general... pero también con sus puntos fuertes. Y, dicho esto, que no soy fan de ninguno de los dos en especial, si hay un protagonista involuntario en esta etapa de Morrison, es Igor Kordey, que por desgracia nos regaló en esta época con algunas de las peores páginas de la historia mutante... y lo peor es que de su carrera. Puede que estuviera ocupado con su hija recién nacida, puede que le mandaran dibujar de un día para otro... no me importa un pimiento: un trabajo tan lamentable no puede consentirse en una editorial seria, por lo que lo que tendrían que haber hecho en Marvel es coger a otro dibujante y ya. No me digan que no había más dibujantes en ese momento disponibles... Y es que, cualquier dibujante hubiera hecho un trabajo mejor (hasta los dos anteriores citados, pero creo que se tomó la decisión adecuada de confinarlos a una saga concreta a cada uno que les pegaba más o menos bien). Lo peor, bueno, todo es relativo, es que el Kordey no es tan mal dibujante, como demostró después en X-Treme X-Men, donde exhibió un trabajo de los números 25 al 46 que recuerdo a años luz de lo que había visto en New X-Men, no siempre precioso, pero mucho mejor acabado, bien narrado (aunque éste casi nunca fue el problema en la etapa de Morrison) y más que correcto. Sus números en la etapa (119–120, 124–125 y 128–130... ¡Sólo 7 números de 40! ¡Imaginad lo malos que son para que le dé tanta cuerda!), deberían ser redibujados por otro autor para una edición definitiva... o por él mismo, como castigo por joder números que tenían que ser la pera limonera, especialmente los de "Imperial" (118-126).

Puede parecer poco importante hablar tanto del dibujo, ya que el guión es tan bueno en mi opinión, pero esto es cómic, es tanto de historia como de las imágenes que se usan para ilustrarla, y es una pena que haya momentos en que lo ilustrado estén tan mal ilustrado. Es algo puntual, la verdad, pero es muy llamativo. De todos modos, y eso es algo que siempre comento, lo que más valoro gráficamente en un cómic es la cohesión y la coherencia estilísticas, por lo que, aunque Kordey hubiera estado inspirado, aún me hubiera quejado del baile de dibujantes... aunque menos amargado.


Al final, Morrison cuenta una historia en la que repasa grandes elementos de la serie (triángulos amorosos, el proyecto Arma X, Magneto, Genhosa, el rechazo a los mutantes, los centinelas, la escuela de jóvenes prodigios, los Shi'ar, fénix...) e introduce un montón de conceptos y personajes nuevos (U-Men, Sublime, Xorn, Fantomex, Cassandra Nova, Quentin Quire...) que le dan una vuelta de tuerca a la franquicia de un modo que hace avanzar todo al final, algo contra lo que los editores muchas veces ha luchado. Y, por supuesto, fueron estos editores los que jodieron completamente algunas de las ideas chulas de Morrison y, de hecho, demostraron que no habían entendido nada o pasan de todo (un poco de ambas, probablemente), cuando pidieron a Austen (ese bendito botarate) que recuperar a Xorn porque les gustaba... lamentable. Personalmente, reconozco que cuando leí la etapa, entre 2002 y 2005, aproximadamente, con algunos años menos y leyendo mes a mes, me faltó la lectura que he hecho este fin de semana, una lectura de principio a fin del tirón, lectura con la cual, no sólo gana la obra, sino que se ven muchos más detalles y cosas que se nos podían haber escapado. Lo que es seguro, creedme, no soy más listo que nadie, pero tampoco un idiota, es que al final todo se entiende y está bastante claro. Por favor, echadle un ojo a esta etapa, pasad por encima los defectos gráficos puntuales o incluso de concepto, y disfrutad de esta etapa que de verdad optó por echar un par de huevos y cambiar y agitar un poco las cosas.

martes, 1 de marzo de 2011

Assault on New Olympus y The New Prince of Power, de Greg Pak y Fred Van Lente

Dos tomos más en la historia del señor Hercules que Pak y Van Lenthe llevan contando durante ya hace tres años y, desde mi punto de vista, haciendo de ella una de las mejores colecciones de Marvel en la actualizad de lejos. En el primero de estos tomos que comento, Assault on New Olympus, termina la actual encarnación de la serie The Incredible Hercules, con el número 141 (recordemos que la serie como tal, empieza en el número 112, al sustituir Hercules a Hulk en la serie durante la World War Hulk, mientras el segundo tomo, The New Prince of Power, incluye las miniseries y especiales Hercules: Fall of an Avenger y Heroic Age: Prince of Power, donde Amadeus Cho toma mayor protagonismo tras el final de la colección de Hercules.

Y, si bien el segundo tomo es algo inferior a los que hemos visto de la serie en sí (un par de detalles y Thor escrito de forma... extraña, cuando ya ha salido en la serie y no cantaba tanto), ambos tomos no hacen sino confirmarme que ésta es una de esas colecciones que no vende, seguro, lo que merece su calidad. Los guiones del dúo tienen muchas cosas que alabar: humor omnipresente e inteligente; una historia escrita con sumo cuidado, inteligencia y mucho conocimiento de todo lo ocurrido en la historia del Universo Marvel; un uso ejemplar e integración de la mitología como elemento enriquecedor de tramas y herramienta para sentar las bases de personajes; acción entretenida y habitualmente (no siempre) muy lejos de los tópicos; un trabajo con los personajes muy  interesante y cuidadoso que termina construyendo personajes más complejos de lo que aparentan; buen uso de personajes que siempre andan por ahí pero no se suelen aprovechar; momentos dramáticos bien planeados y nada gratuitos; entretenimiento... Al final, lo que quiero decir, es que es una colección que da gusto leer siempre. Por eso también comentaba que el segundo tomo es algo inferior, pero no porque sea malo, sino porque en algunos momentos está un escalón por debajo. En otros, simple y llanamente es lo de siempre e igual de bueno.


Un tema que siempre me ha parecido mal de la serie es el dibujo. No porque sea malo, porque tiene una media que ya querrían otras colecciones, sino porque peca de una falta de continuidad muy evidente, con baile de dibujantes que, si bien nunca cae en la mediocridad, va desde lo muy bueno a lo normalito, aunque en general siempre bien narradp. Cómo no, me gustaría que una serie tan buena tuviera un dibujante genial y regular, pero bueno, sinceramente, la colección de profesionales que andan siempre por la colección hace un trabajo encomiable y nunca impiden el disfrute del guión. Y eso como mínimo. En los tomos que nos ocupan, la tarea recae sobre Rodney Buchemi (creo que sí que dibuja en este caso el tomo entero), Reilly Brown y Ariel Olivetti, de estilos bastante diferentes, la verdad, pero ninguno hace un mal trabajo.

En fin, en España siguen publicando la serie (no sé si con algún tipo de periodicidad, pero sí sé que jodiendo las sorpresas sacándola a destiempo), por lo menos, así que si queréis leer una serie de Marvel sólo, leeros ésta: pasa por todos los puntos que tienen importancia en el universo al que pertenece a su modo, con humor, inteligencia y un grupo de grandes personajes. No la dejen de leer pensando que no tiene protagonistas famosos: ¿cuántas veces nos hemos equivocado con semejante argumento?

lunes, 31 de enero de 2011

Marvel Monster: Cable & Masacre 2, de Fabian Nicieza

Cable & Deadpool es una colección que se ha publicado en España de forma errática y lamentable pese a que su nivel de calidad es, en mi humilde opinión, altamente elevado, a todos los niveles. La colección fue cancelada en el número 50 y se le dio a Masacre su propia colección... y después colecciones. Desde mi punto de vista, este movimiento es bastante erróneo porque tal y como estaba la colección, suponía dejar descansar el interés sobre los hombros de ambos personajes y su relación, lo cual conseguía que se creara un equilibrio muy interesante entre los serio y lo divertido, lo estúpido, peculiar y divertido de los diálogos de Masacre con la misión de Nate, tejemanejes por todos lados y los diversos conflictos morales que se manejan en las tramas... Para mí, es una de las mejores colecciones de Marvel en los últimos años (aunque tenga sus irregularidades y pierda cuando Patrick Zircher deja de ser dibujante regular, no porque no haya más que puedan hacerlo igual de bien, sino porque hay algo de baile), y fue cancelada, algo que siempre duele.

Después de Si las Miradas Matasen (1-6 USA), el primer Marvel Monster (7-18 USA), este segundo tomo (19-29 USA), el especial de Civil War (30-32 USA) y el tomo Masacre contra el Universo Marvel (43-50 USA) se hayan publicado, ya veis que sólo faltarían los números del 33 al 42 para tener la colección completa publicada en España. Supongo que los veremos en otro tomo pero, ¿alguien puede explicar cómo se ha podido publicar, no ya de tanto en tanto o en formatos diferentes, sino en un desorden tal? Los números citados, se publicaron en estas fechas, según el orden de arriba (que, como podéis comprobar, no tiene sentido): Abril 2005, Diciembre 2008, Noviembre 2010, Agosto 2007 y Febrero 2009... ¿Cómorrrr? Podéis estar de acuerdo conmigo o no en la calidad de la serie, pero nadie puede discutirme que este tipo de cacao es insultante. Yo tengo el tomo de Masacre contra el Universo Marvel desde hace un año y pico y aún espero a que publiquen todo lo de antes para leerlo :P ¿No podían haber publicado, en vez de ese tomo, el tomo que nos ocupa? Lo del "especial Civil War", lo puedo entender, aunque me siga pareciendo un insulto, pero lo otro no.

Bueno, ¿qué tal está el tomo? Pues me parece que es mejor el anterior Marvel Monster, la verdad, pero sigue gustándome, especialmente "Colegas del alma", el primer arco de cuatro números. Después hay varias cosas como la visita del Capitán América, el tema de Apocalipsis ("Renacido") y el "El principio Dominó", que me resultan historias muy bien pensadas y con muchos asuntos que merece la pena discutir, pero que carecen del equilibrio suficiente con la parte de diversión, la parte de Masacre, que tiene un papel muy secundario aquí (sin embargo, en "Situaciones apuradas", Masacre se las ve un poco son Spiderman y ya la cosa es más divertida). Yo siempre he defendido el equilibrio de esta serie entre lo disparatado/divertido y lo serio/bien pensado, porque lo considero la clave de su éxito: incluso en los momentos más absurdos la coherencia y calidad siempre están ahí. Y por eso cuando hay historias a las que les falta un poco de alguna de las partes, la cosa baja algo el nivel. Aún así, la colección está plagada de elementos interesantes y, la verdad, con demasiado potencial para poder desarrollarse por completo, ya que afectarían mucho al universo en que se desarrollan. Y, aún así, Nicieza se preocupaba mucho de representar las repercusiones de las acciones de Cable (especialmente) y de hacer interaccionar a los personajes con otros de Marvel continuamente, lo cual considero también algo muy interesante y de agradecer: hay otros guionistas que pasan de pensar cómo afectan las cosas a los demás personajes o directamente se olvidan de que están desarrollando sus historias en un universo al que se le supone coherencia y cohesión. A parte: tienes que amar la primera página de todos los cómics de esta colección, llena de bromas (incluso a costa de los crossovers y la editorial) y, encima, de información interesante.


El dibujo de gran parte del tomo es de Patrick Zircher, que fue dibujante de la colección del 3 al 24 y que, en mi opinión, realiza un gran trabajo, bonito, dinámico y bien narrado. ya trabajó con Nicieza en Thunderbolts y creo que consigue dotar a la colección de una coherencia visual y de un atractivo innegables. Después del 24, en este tomo tenemos un poco de baile de dibujantes, con Lan Medina, Reilly Brown y Ron Lim. Ninguno hace mal trabajo, pero me gusta que la cosa tenga una coherencia y, aunque tratan de mantenerla, siguen siendo dibujantes diferentes que no es que tengan nada de malo, pero tampoco son grandes dibujantes, aunque sí buenos profesionales. Así pues, echaré de menos a Zircher, aunque mi querido Lim repita en 4 números más... lo que no entiendo es porqué no son 4 números seguidos, ya que sé que puede dibujar lo que le mandes para el día siguiente.

En fin, una colección maltratada en nuestro país y que pese a sus irregularidades, como cualquiera puede tener, creo que es una de las mejores series de Marvel en los últimos años y que Nicieza hizo un gran trabajo en los números que he leído. A ver si no tengo que esperar año y pico para que terminen de rellenar el hueco que falta de publicar y termino de una vez la colección. Yo os recomiendo este tomo, pero no si no habéis leído los anteriores, así en general. Aprovechando lo de las quejas por el caos en la publicación, por lo menos tenéis una "guía" de lo que ha salido aquí, así que si lo veis y tenéis curiosidad, comenzad por el principio, yo creo que a los seguidores de Marvel interesados en una colección divertida pero con cosas muy serias y con muchas cosas interesantes y giros, disfrutarán de ella.

sábado, 15 de enero de 2011

Los Exiliados 24, de Jeff Parker

Los Exiliados (Exiles) nació como una colección divertida y bien hecha en Agosto de 2001 de la mano de Judd Winick y Mike McKone que, especialmente en los inicios, hicieron un trabajo interesante y diferente. Después, la serie fue degenerando y Chris Claremont se hizo cargo de ella perdiendo el norte, en mi opinión, de lo que debería ser la serie. Entonces, en Abril de 2009, Jeff Parker y el murciano Salva Espín, dieron comienzo al volumen 2 de la colección, llegando al número 6 antes de que la serie se cancelara. Y ese último tomo, el que recoge estos 6 números, es el que comento hoy, que ha aparecido en España como el número 24.

Como digo, Parker vuelve a los orígenes de la serie en cuanto a la esencia de la serie pero, a la vez, se preocupa de intentar de explicar, dar coherencia y aunar todo lo ocurrido hasta ese momento en la colección, incluso atreviéndose a juntar conceptos que se oponen unos a otros. Esto último ocurre en los últimos números de la breve etapa, mientras que los primeros están dedicados a hacer aventuras de las que deberían tener lugar en una colección como ésta. Son sólo un par de mundos alternativos que arreglar, pero son interesantes, y lo que está bien es que todo el tema se trata con mucha inteligencia y sin dar vueltas por lo más pisado. Al final del tomo, el grupo está listo para más aventuras, con algunas cosas interesantes preparadas y otras que sólo podemos imaginar por dónde pueden ir. Y entonces la serie se termina. ¿A que jode? Pues sí. Yo hacía que no me compraba algo de la serie desde los primeros dos tomos (creo recordar) de Claremont y volver a la serie tanto tiempo después no me ha supuesto un problema. De hecho, en algunas cosas, es simplemente un guiño a los que disfrutaban de la idea (y personajes) original, porque pasa de otras tantas que han ido apareciendo.

El dibujo del español Espín está bien. No es el mejor del mundo, pero a mí me gusta y le queda bien a la serie. No es que tenga la oportunidad de hacer muchos diseños novedosos (algo extraño), pero lo que hace está bien hecho, juvenil y bien narrado. Las colecciones mutantes (y otras), deberían tener dibujantes competentes como él y espero que le den más cómics para ir mejorando en consistencia y atractivo, porque tiene madera. Ha dibujado portadas y cómics variados como Damage Control, Fall of the Hulks: The Savage She-Hulks, Incredible Hercules, Wolverine: First Class o Generation Hope. En dos números el dibujante es Casey Jones, que tampoco es un veterano y cuyo dibujo es más serio, en algunas cosas peor y en otras mejor, pero el caso es que queda bien con la historia que dibuja y no rompe mucho la coherencia visual del tomo. En general, entonces, un dibujo competente.


Así que, un tomo interesante, con giros buenos, aventuras entretenidas, intentos de explicar cosas y, al final, ni más ni menos que un buen cómic que merece la pena comprar (aunque siga saliendo el cómic más caro que por separado, pero no algo de lo que quejarse, sino 5 céntimos) sobre todo si disfrutasteis del concepto original de la serie y por supuesto si seguíais la colección. Yo creo que es una pena que la hayan cancelado, pero bueno, eso debo ser sólo yo. Por suerte, Parker sigue haciendo cosas que podemos leer en Marvel, como Thunderbolts o Agents of Atlas.

viernes, 7 de enero de 2011

Lobezno: Deuda de sangre, de Steve Skroce

Hace 10 años los mutantes tuvieron su ración habitual de relanzamiento. En aquella ocasión fue un movimiento llamado "Revolution" que, si bien no fue tal, simplemente presentaba cambios en los equipos creativos, cambios que, por cierto, fueron de lo más efímero y fallido: Claremont volvió a las colecciones madre tras el arco que Alan Davis había desarrollado trayendo de vuelta a Apocalipsis y duró 10 números en cada (con una historia que para mí fue de lo más olvidable y mal pensado que he leído en mi vida) una antes de dejar a Lodbell conseguir que en un par de números todo el mundo se diera cuenta del mal que podía llegar a hacer si se le dejaba (Vísperas de destrucción, la muerte de Coloso...); por otro lado, en Lobezno, Steve Skroce tomaba los mandos con el guión y el dibujo, durando sólo un arco argumental, el que nos ocupa, sucediendo a Erik Larsen y precediendo a Liefield. ¿Es la breve historia de Skroce un filete de ternera en este bocadillo de noventeros imaginautas, choped normalucho o es simplemente fiambre del malo?

El autor canadiense (apropiado entonces que se encargue del enano norteño) desarrolla en estos cuatro números una historia más de Lobezno en Japón, que se suelen repetir cada cierto tiempo, con acontecimientos más o menos importantes. En este caso, Skroce recoge varios temas y personajes tocados en anteriores cómics como Mariko, Yukio, el Samurai de Plata, las guerras de bandas, etc.; y también introduce algunas cosas de su cosecha mientras trata de conciliar, aunque sólo sea con breves menciones, lo que le había ocurrido al personaje durante la saga de Los Doce (donde se había convertido en el jinete Muerte y había recuperado el adamantium).

La verdad es que se me plantean varias dudas leyendo este tomo que Panini ha publicado en su línea Marvel Deluxe, y la más importante es, ¿por qué? ¿Por qué recopilar este arco en un tomo y cobrar 15€ por él? Tendrá tapa dura y lo queráis, pero son 4 números, es decir a casi 4€ el cómic, y no valen eso. Tanto los cómics individualmente como la historia en conjunto que os comento aquí, es una historia que no se lee mal, que es fácil de leer incluso (pese a un par de tonterías), pero que está muy lejos de lo que son las mejores historias del personaje, incluso de las mejores historias del personaje en Japón. Si bien es cierto que es una historia que para los que no habían leído mucho del personaje o no habían leído nada de las historias del personaje en el país del sol naciente, resulta competente incorporando elementos clásicos y característicos de la colección: algo de lo que me quejo muchas veces es cuando las historias son genéricas y podrían ser de cualquier personaje y ése, pese a ciertos tópicos y generalidades, no es el caso aquí, porque es una historia de Lobezno y eso está bien. Pero ahí casi se acaban las cosas buenas que decir de un guión bastante predecible y lleno de giros bastante artificiales que se conforma con poco más que llevarnos de una escena de acción a otra. Dicho eso, que es la razón por la que no tiene sentido recordarlo o recopilarlo, sigue siendo un producto mejor que otros muchos que se hacen con el personaje, que conste.

El dibujo del propio Skroce está también lleno de luces y sombras. No es desagradable y tiene momentos muy buenos, incluso espectaculares, pero tiene momentos en que peca de inconsistente, especialmente en los rostros, algunas lagunas narrativas y ciertas posturitas. Sin embargo, una vez más, el dibujo no molesta y cumple, especialmente con el protagonista, a quien le pega, no tanto al resto.

Por lo tanto, este tomo, como podéis imaginar, no creo que tenga razón de ser: es un arco de 4 números correcto, sin duda, con muchos fallos, pero que también tiene sus aciertos y se deja leer con facilidad, tanta que cuando te lo terminas en unos minutos, te preguntas dónde están ahora esos 15€ de una colección que se supone recopiladora de material "Deluxe". No lo encontrarán aquí, pero si lo ven en una biblioteca o en casa de un amigo, léanlo, no les llevará mucho, y quítense la cosita, si es que tenían curiosidad.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Fantastic Four: The End, de Alan Davis

Esta miniserie es otra de las que compré en el Expocomic de este año y también en su edición USA (en España Panini lo publicó en uno de sus tomos 100% Marvel hace 3 años). La verdad es que las ediciones tienen mucho mejor papel y portadas, pese a la publicidad que, concretamente en la que toca hoy, es bastante abundante (como en casi toda la grapa USA). Bueno, que me lío, al turrón.

Si Fantastic Four: The End no estuviera dibujada (como mínimo) por Alan Davis, no la habría comprado, lo reconozco, a no ser que el guionista me gustara especialmente. Pero está guionizada y, sobre todo, dibujada por Davis, que es un maestro del dibujo, de la narración, de lo fantástico y con una capacidad de maravillar con su preciosista ilustración que pocos han conseguido igualar. Como guionista, ya lo comenté, tiene muchas virtudes y su mejor virtud es que no suele tener grandes defectos, que suele ser correcto, interesante y que trabaja a los personajes según hay que hacerlo, sin inventar o intentar cosas raras. Dicho éso, ¿qué tal su trabajo en este cómic? Creo que intenta tocar demasiados palos, hacer aparecer demasiados personajes, que ocurran demasiadas cosas de forma paralela y, en ciertos momentos, se pierde un poco o da un paso extra innecesario en los diálogos. Si este mismo argumento hubiera estado guionizado por Claremont y dibujado por algún medianías, este cómic no sacaría la cabeza de la mediocridad y su lectura se haría eterna. Pero no es así.

Como digo, lo peor de esta miniserie, es que sufre de un "quien mucho abarca, poco aprieta". En su intento de hablar de la mayor cantidad de personajes posible, Davis traza una historia que tiene 3 ó 4 historias solapándose al mismo tiempo (y no siempre, se cruzan o, incluso, tienen que ver lo cual, por el lado bueno, permite al autor desarrollar a los personajes por separado también) y, en todas, con gran cantidad de información y diálogos que similar, por lo que creo que al final resulta algo recargado: cuando la historia termina tienes la sensación de que no sabes muy bien qué ha pasado, pero ha pasado (o, incluso, tenemos alguna solución algo facilona poco digna). Sinceramente, me parece una pena porque, ahí sí da en el clavo, escribiendo a la primera familia de Marvel (y en general a la mayoría, pero es normal que se centre en ellos más) hace un trabajo estupendo, dejando claro que sabe qué son los personajes, cómo son y cuáles son los temas que deben asociarse a ellos. El argumento, de todos modos, no me malinterpreten, no es que esté mal, es que está mal manejado: no digo que no tenga que pasar nada, sino que hay un término medio que no sé si se podría haber arreglado, quizá, con un número más o realmente es un problema del planteamiento. Además, hay un trabajo muy interesante en cuanto al uso que se da al futuro y los avances científicos que Reed es capaz de llegar a poner sobre la mesa de verdad y, faltaría, temas familiares y de herencia inundando todo.

Del dibujo, personalmente, no creo que haya que añadir nada: es soberbio y es el único posible para hacer que esta historia sea legible y asimilable. Un proyecto ambicioso, sin duda, pero que quizá lo es demasiado al final. Eso sí: el dibujo, la narración, los conceptos, las escenas de acción, el trabajo de los personajes (juntos o por separado), son tan buenos, que la mayoría disfrutará sin ponerle muchas pegas a esta miniserie.

jueves, 16 de diciembre de 2010

1985, de Mark Millar

El pasado fin de semana me pasé por el Expocomic en Madrid. Como era de esperar, me compré varias cosas pero, ya que huí a tiempo, no me gasté todos mis ahorros ni hipotequé una casa que no poseo. Entre lo que compré, estuvieron dos paquetes de material original con dos miniseries. La primera fue este 1985 ó Marvel 1985, de 2008, que siempre me había resultado curioso pero que nunca terminé por comprar (Panini la publicó el año pasado en 3 números a 3,50€ cada uno) o leer y el tipo que me la vendió lo hizo con 7 cómics dentro en vez de 6, ya que el pack incluía los dos números 1 con diferentes portadas (un detalle). Os voy a contar qué me ha parecido.

1985 transcurre en, podríamos decir, una tierra que, en un principio, se podría decir que es la nuestra (después se verá que no exactamente, no), un mundo en el que no existen los superhéroes ni los villanos y un mundo en el que los cómics de Marvel se publican como en el nuestro. El protagonista de la historia es Toby Goodman, un jovenzuelo de 1985 cuyos padres están divorciados (su padre, por cierto es un músico sin mucha pasta que sabe de cómics, un perdedor que mola, una estampa que hemos visto mil veces, pero que queda bastante bien retratada). Y, claro, es un auténtico friki de los cómics de Marvel, un "Marvel Zombie" (en 1985 aún tenía sentido el término, hoy... menos). En un paseo con su padre, pasan por la casa de un viejo amigo de éste que están vaciando y Toby cree ver a Cráneo Rojo en una ventana. ¿Estará volviéndose loco el chico? Bueno, no contaré más del argumento, que sino no tiene sentido leer la miniserie.

Desde mi punto de vista, nos encontramos ante una historia que se lee con gusto y que nos deja cosas del otro Mark Millar que aflora de vez en cuando. Sin duda, toda la colección es un canto, una carta de amor a la etapa clásica de los 80 de la editorial y a los lectores de la época, a la ilusión que podía despertar en un niño, así como un comentario, en ciertos detalles, a las diferentes actitudes hacia los cómics por parte de los aficionados de diferentes edades (eso sí, pese a varias referencias, pierde la oportunidad de hacer crítica sobre algunas cosas, quizá conscientemente, quizá por sugerencias de la editorial... o quizá sólo la pierde porque no le interesaba hacerlo). Después, dejando todo eso de lado, tenemos la historia, una historia que, en mi opinión, se desarrolla de forma interesante y contenida, hasta que tiene que explicarse y justificarse. En mi opinión, teniendo las herramientas que proporciona el universo Marvel, la historia falla a la hora de la conclusión y de darle una verdadera justificación y fuerza a las razones que motivan lo que ocurre. Entiendo que la intención es darle a la historia una perspectiva más personal y, es cierto, tiene un elemento interesante, un buen y desolador giro, pero que falla al final, en el clímax. En cuanto al "epílogo", sé que hay gente que lo ve un error, pero personalmente creo que la historia está perfectamente acorde con lo que necesitaba el argumento y no me parece mal: los cómics suponen un medio, como gran parte de la ficción, en el que la inmortalidad es posible.
En cualquier caso, hay otra cosa que no termino de ver y es que Galactus no es un villano como tal. En los 80 supongo que hubo momentos en los que se pudo ver más así, pero en general, incluso desde su primera aparición, está claro que lo que es es una entidad que no actúa por maldad (o por joder, que me gusta decir) o incluso ni siquiera por beneficio propio, sino que es un elemento más del balance universal, del mismo modo que la Muerte tampoco es un villano.

El dibujo del ilustrador Tommy Lee Edwards, creo que encaja bien con la historia y a la hora de capturar las diferentes atmósferas necesarias, alterando algo el estilo y colorido cuando cambia de mundo, lo suficiente como para que nos sintamos trasladados a un universo distinto. En general, creo que hace un buen trabajo y su estilo realista y oscuro le va bien al tono de la historia casi siempre. Especialmente me gusta su trabajo detallista y retrato desolador de la realidad de una ciudad pequeña cualquiera.

En definitiva, quizá no sea la mejor obra de Millar pero es uno de sus trabajos más interesantes y curiosos, y mucho mejor que algunas de sus obras más recientes como lo que hemos visto de Superior por ahora, que personalmente no me termina de convencer aunque veo sus buenas intenciones, o algunos de sus arcos en su nueva etapa con los Vengadores del Universo Ultimate. Pero, especialmente en su inicio, la miniserie supone un homenaje, una mirada nostálgica a una época diferente (y en muchos aspectos retratada como desoladora) y a los cómics que se hacían entonces, a veces quizá siendo demasiado sentimental. Tiene sus defectos, como hemos señalado, pero creo que es una obra con suficiente interés como para que hubiera tenido más repercusión.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Thunderbolts #150, de Jeff Parker

Thunderbolts fue una de las colecciones que me devolvió la fe en los cómics allá por el año 1997 y la seguí religiosamente hasta su número 75 y, después, en sus nuevos inicios, aún de la mano de Fabian Nicieza, quien relevó al creador de la serie Kurt Busiek del guión pero que fue sin duda quien le dio el impulso y la calidad que merecía a la gran idea inicial y la transformó en algo diferente que es, básicamente, lo que hoy en día se manteniente). Pero con la llegada de crossovers y la irregularidad de los tomos de Panini, me desenganché de la serie. Después, la etapa de Warren Ellis parecía un buen momento para incorporarse, pero no lo hice y el baile de guionistas siguió, haciendo que la serie diera varias vueltas y terminara cambiando su esencia. Así, a pesar del desfile de guionistas con cierto talento, interés o nuevos enfoques que vino después de la larga etapa de Nicieza (del 34 al 109 y miniseries, obviando los números 76-81 de John Arcudi que fueron una vergüenza que no tenía nada que ver, literalmente, con la serie), ni Ellis, ni Christos Gage ni Andy Diggle consiguieron llamar del todo mi atención, en parte porque la sucesión de eventos editoriales era un no parar (Civil War, Secret Invasion, Dark Reign, Siege...), en parte porque me parecía, por lo que sabía, que aquella no parecía la colección de la que me enamoré. Entonces llegó Jeff Parker. El autor de Portland empezó a trabajar en la colección en el 138, en medio de Siege, y después mezclándose en otro evento menos global como era Shadowland. Es por éso que le eché un ojo a esos números y, como me interesaron bastante, leí los anteriores y aquí estamos, el 150.

Parker es un guionista que llamó mi atención poderosamente con la buena colección de Agents of Atlas y que ha trabajado ayudando en los guiones (a otros dos grandes como son Greg Pak y Fred Van Lente) de otra serie me encanta que es The Incredible Hercules. Su trabajo en Thunderbolts es interesante y recupera el espíritu de en lo que se transformó el grupo cuando Ojo de Halcón se puso a las riendas, ahora con Luke Cage y un equipo variado a su mando, que recoge personajes de los originales, del resto de etapas e introduce algunos nuevos. El autor ya lleva un año al mando de la colección y va dejando claros los temas que le interesan, los personajes que le gustan y su estilo, y yo no podría estar más  contento con él.


En este número especial, la historia principal trae al Capitán América, Iron Man y Thor a visitar a Cage y su grupo durante una misión habitual (ni que hubieran tenido un momento de tranquilidad...), pero las cosas se apartan de lo esperado cuando Ghost, Juggernaut y Crossbones deciden intentar anular la nanotecnología que los mantiene "obedientes" y teleportarse durante un transporte para escapar. Al final, tanto ellos como Cage y Man-Thing, el transporte, como los tres vengadores, terminan en un mundo en el que se nos darán algunas ideas interesantes sobre los personajes así como una pelea de los Vengadores y Cage contra los renegados. Un gran cómic en mi opinión (además viene algún extra como la historia de los ciento cuarenta y nueve anteriores números resumida un poco por etapas y arcos, contada por dos personajes que llevan por aquí desde el inicio) del lado del guión. El dibujo de Kev Walker, que cumple aquí su sexto número, me parece que cumple y es apropiado. No es un veterano del mundo del cómic precisamente, pero creo que es un trabajo sólido, bien narrado y con un buen trabajo de los personajes, pero sigue siendo bastante pobre en detalles, fondos y escenarios (a veces no existen, directamente, y uno no sabe muy bien porqué).

En resumen, varias recomendaciones: en general, la colección es una colección de una media muy alta por lo que tengo entendido y, por lo que tengo leído, es una colección estupenda. Los números de Busiek son claves para la colección pero la etapa de Nicieza es una maravilla para mí. Las otras etapas no las conozco, pero si buscáis otro momento para uniros a ella, el 144 es un gran momento, que es donde empieza la nueva etapa con Cage al frente del grupo y es lo más interesante de la etapa de Parker para mí.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Marvel Zombies, de Robert Kirkman

Bastante tarde (aunque por suerte en este caso poco importa) me pongo al día de las modas y me leo la miniserie original Marvel Zombies, escrita por Robert Kirkman (que hoy en día es muy famoso por otros zombies bastante diferentes), dibujada por Sean Phillips y con portadas de Arthur Suydam, portadas que creo que llegaron a ser más famosas que el contenido, porque estaban muy bien hechas y homenajeaban con gracia portadas clásicas (llegó a haber varias portadas alternativas para cada número).

La miniserie tiene su origen en una interesante idea que surge en la colección Ultimate Fantastic Four, cuando Mark Millar y Greg Land están al frente (en la historia Crossover, de tres partes, del 21 al 23, aunque los personajes volverían en más cómics de la etapa), con un universo poblado por versiones zombie de los personajes de Marvel (Tierra-2149).

La idea, según se usó inicialmente, tiene su gracia y, claro, se toma la libertad de usar a unos zombies que no pierden su inteligencia ni poderes o personalidades (aunque depende del tiempo que lleven sin alimentarse), simplemente pierden la capacidad de morir normalmente, se pudren poco a poco y su vida pasa a tener un objetivo único: alimentarse de otros organismos no infectados ya, lo cual da lugar a pasar más tiempo explorando a estos muertos vivientes pese a la existencia de unos pocos no infectados. Pero lo mejor, para mí, sigue siendo el que se utilicen de forma exagerada y divertida, dejando (no siempre) algo de lado la seriedad que puede tener el tema inicial. No es que sea una miniserie de partirse de risa, pero muy ligera y está plagada de situaciones pasadas de rosca e idas de olla, siempre dentro de un orden y manteniendo (lo cual no sólo es de agradecer, sino que es lo que hace que la miniserie merezca la pena) la coherencia y el tono.


En el tomo que me he leído, tenemos a estas versiones alternativas, observamos algunos cambios con respecto a lo que conocemos y experimentamos un acontecimiento mítico del universo Marvel original desde una nueva perspectiva: ¿qué llega Galactus? Pues habrá que intentar comérselo, ¿no? En definitiva, una miniserie divertida, de lo más curiosa, y que se eleva sobre una premisa interesante y va algo más allá, dejándonos 5 números que se disfrutan muy bien, con un dibujo oscuro de Phillips que resulta bastante apropiado para la historia. Tendré que echarle un ojo a las siguientes historias con tranquilidad (hay otros 6 tomos más), pero desde luego no es que haga falta estrujarse mucho la cabeza para continuar la historia. Además, los guiones corren a cargo del propio Kirkman y, más adelante, Fred Van Lente, así que, garantía de buenos y divertidos cómics.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Uncanny X-Men, de Chuck Austen

[Me he encontrado en un archivo algunas reseñas y artículos que escribí en el blog de cómic, ahora desaparecido, Volatilis. Ya que es fiesta y me ha parecido curioso, recupero uno de ellos. No sé si lo haré alguna otra vez, pero puede, porque me hace gracia leer opiniones con unos años.]

Las garras de Austen dejan heridas profundas

Antes de nada: sí, a pesar de todo, hablo con conocimiento de causa, puesto que les tengo todos en mis estanterías, TODOS (son sobre 30 números entre las dos colecciones, en edición española, muchos de ellos dobles). Lo digo porque, después de lo que voy a decir, lo más sencillo es que aparezcan comentarios como ¿y porqué te los has comprado mes a mes si son tan malos? Lamentablemente es de esa clase de preguntas que se responden con demasiada dificultad o son imposibles de responder.

Después de esto, creo que puedo ir ya al grano. En este pequeño artículo quiero hablar someramente sobre el trabajo del inefable Chuck Austen en las colecciones mutantes. Sí, ahora que, como bien sabéis, entramos en España en la etapa en que ya se le ha apartado de la editorial (no sin cierto retraso, me permito decir) y llega Milligan a sustituirlo. Por cierto, aunque cueste de creer, continúa trabajando en el mundo del cómic, concretamente en la editorial rival, DC (eso sí, no sin antes dejar su huella en Los Vengadores con unas sonrojantes aventuras). Sin comentarios.

El caso es que, Austen aparece en la colección de la Patrulla-X tras la etapa de Joe Casey (¿cuánto se le llegaría a echar de menos a pesar de sus detractores? No se puede calcular), una etapa que, todo hay que decirlo, tampoco estaba siendo especialmente brillante, aunque había introducido algunos conceptos interesantes y estaba empezando a resultar bastante más que aceptable con un guionista que empezaba a cogerles el truco a los personajes. Es cierto que, en sus inicios, todo empezó bastante zozobrante, con un número inicial de mera provocación (para enseñarnos a Jean Grey y a Logan besándose) y una primera saga, Poptopía, algo floja, pero, al final, empezaba a tener empaque, tras pasar por varias historias entre las que destaca la aventura de los mutantes en Europa, que no dejó indiferente a nadie y produjo todo tipo de opiniones encontradas.

Así, con la salida de Casey de la colección, Austen irrumpe con Esperanza, una historia de tres partes que nos presenta a Sammy (un nuevo recluta de poderes algo inútiles pero hasta con potencial), a Annie, la enfermera (y su hijo mutante) y recupera al Juggernaut y a Kaos. Estos personajes serían una constante en su etapa hasta tal punto que, en sus últimos números a cargo de una colección mutante, termina sus argumentos con la traición del villano (al que se ve reformarse durante toda la etapa, sólo para descubrir que fingía para infiltrarse en la mansión, aunque acaba recuperando la cordura… ¿o sería al revés?) y la muerte de Sammy, quien se había hecho amigo del mastodonte de Citorakk. De todas formas, quizás sea esta historia la única medianamente legible de toda la etapa ya que, aún, no muestra todas las barbaridades que se le habían de ocurrir más tarde al guionista. Sí, tal vez por falta de tiempo, pero eso fue lo único que necesitó para hundir totalmente a los personajes en el lodo. Así, además de lo comentado, trae a primer plano a un Alex Summers en estado catatónico que acaba despertando y volviendo al “servicio activo”. Es posible que, si hubiera usado bien a Kaos, se hubiera podido sacar algo en claro, pero en vez de eso se dedica a destrozarlo con correrías amorosas sin sentido. Y es que sí, ese es uno de sus temas favoritos, el intentar emparejar a todos los personajes del grupo entre sí, formar tetraedros amorosos, los celos injustificados, las reacciones irracionales, los problemas de los homosexuales, la obsesión enfermiza de todos sus personajes femeninos con ser madres o con tirarse a cada tío-X que pasa por delante… En los correos y artículos los empleados de Planeta y Panini se empeñaron a fondo en convencernos de que este “tono culebronesco” (lo dicen ellos, no yo) es uno de los puntos fuertes de la etapa de Austen y que los aficionados se lo agradecen. Me muero de risa. Pero no sólo eso sino que, además, dicen que recupera el tono de los culebrones del Claremont más añejo, los líos amorosos de los viejos tiempos… Ahora sí que me muero, pero de pena. Y es que las comparaciones son odiosas.

Si bien es cierto que es posible que, siendo este el peor de los defectos de Austen escribiendo, la etapa hubiera sido digerible (lo cual está por ver), “los aciertos” del escritor (no sé si llamarlo así, pero es por no repetir lo de “guionista”) han ido más allá en cada episodio sucesivo de su sacrilegio, mostrándonos no sólo su peor cara, sino la peor cara de los editores de las series mutantes, que permitieron algunos de sus argumentos: la aparición de poderes donde no existen con la excusa de las mutaciones secundarias (una excusa que podría haber valido pero, ni está razonada ni afecta de manera coherente), de rasgos en el carácter de los personajes y comportamientos nunca vistos (vamos que sus personajes evolucionan tan rápido que ni se enteran ellos mismos), de orígenes nuevos para personajes con orígenes ya asumidos (la saga de Los Draco es terrible pero creo que, ni siquiera, la peor), de destrucción del trabajo e historia anteriores (desde lo más antiguo hasta lo más cercano, como el trabajo de Morrison, sobre todo en lo referente a Xorn), de personajes nuevos sin coherencia ni sentido… En definitiva, leer un cómic de Chuck resulta una sorpresa continua, un salto sin paracaídas constante aunque sin la emoción de lo primero, sólo con el miedo de lo segundo. Un miedo que manifestábamos cada mes con un leve suspiro precedido de un ¿y qué se le va a ocurrir ahora? E, incluso, para cerrar su trabajo nos deja una especie de continuará, de esos en que todos gritan: ¡No, por favor! (tranquilos que no… ¿verdad?).

No voy a entrar en la poca suerte que ha tenido en el apartado gráfico porque eso no justifica sus errores, sólo los agrava, por desgracia (a parte del correcto Garney y nuestro Larroca, no hay más que leer nombres como los de Tan o Asamiya para apartarse de un cómic… y si sólo con leer el nombre de Austen basta, imaginaros así).

Como se puede ver, no voy a echar de menos al bueno de Chuck Austen. Lo de bueno lo digo porque, después de mostrar de lo que es capaz a todos, consigue salir a flote y volver a encontrar trabajo una y otra vez (lo último que he sabido de él era que guionizaba Action Comics… si aprendiéramos de los errores de los demás, nos iría mucho mejor). Y es que, este dibujante de ordenador en mano que se atreve a profanar la palabra escrita, debe ser el tipo más amable del mundo. Me gustaría conocerle…

sábado, 4 de diciembre de 2010

ClanDestine: Blood Relative

Alan Davis es uno de mis autores preferidos de la historia del cómic. El británico tiene un dibujo especial, precioso, con una narrativa maravillosa, con una gran capacidad para dibujar lo mágico y lo fantástico. Pero además es un guionista de lo más competente. Uno de sus trabajos más interesantes es el que hizo en Excalibur tras la marcha de Claremont, y también en Marvel, aunque en menor medida, Killraven (no porque sea una mala miniserie, sino porque se nota que si no la dibujara también Davis, perdería) o Fantastic Four: The End. Pues bien, de entre sus trabajos como autor completo, una de mis colecciones preferidas del mundo del cómic en general (ésto es mucho decir, pero es algo muy personal), es ClanDestine, una colección publicada por Marvel a trancas y a barrancas pero, sinceramente, a los seguidores de la historia, nos vale con que vayan saliendo cosas.

La primera encarnación de la serie empezó en Octubre de 1994, donde Davis permaneció 8 números. Después, la serie siguió sin él, error, 4 números más antes de cancelarse. Estos números, a cargo de Glenn Dakin como guionista y dibujos de Pino Rinaldi y un primerizo (y casi irreconocible) Bryan Hitch, serán completamente ignorados en posteriores cómics. Personalmente, tengo la miniserie original que publicó Forum: los 7 primeros números son de Davis, y son buenos, los dos últimos no son de Davis y son un intento precipitado y algo torpe de terminar la serie. No me meto demasiado con los implicados, porque no es que fueran malos profesionales, es que no pintaban nada allí. El caso es que, después de esos 8 números, Alan Davis sacó, en 1998, dos números especiales que completaban una miniserie titulada X-Men and The ClanDestine (en España, Forum la publicó en un tomo de 925 pesetazas), y aunque los mutantes andan por ahí, el verdadero objetivo del autor es seguir hablando de sus creaciones. Panini recuperó los primeros 8 números y éstos dos (más el Marvel Comics Presents 158, donde se presentaban varios de los personajes), en dos tomos llamados ClanDestine Classic. Y, por fin, en abril de 2008, apareció la miniserie de 5 números que nos ocupa, que ha sido recopilada en un tomo cuyo título podéis ver arriba, mientras que en España Panini lo tituló ClanDestine: El Regreso dentro de sus 100% Marvel. Estos números tampoco cierran las tramas, ni de lejos, casi abren más interrogantes, así que esperemos que, tarde o temprano, Davis nos regale más de su obra más personal. Pero vale ya de tanto lío de publicaciones, ¿de qué coño va la serie?


ClanDestine nos cuenta la historia de una familia poco habitual, los Destine, que viven en Inglaterra desde hace siglos. Los gemelos Rory y Pandora descubren que tienen poderes especiales y se dedican a combatir el crimen, lo cual dará problemas a la familia y a ellas a descubrir más cosas: que su tío, que ejerce de tutor, realmente es su hermano y que éste tiene centenares de años, como otros muchos hermanos más que tienen, pues todos tiene poderes y envejecen lentamente, gracias a los dones otorgados por sus padres, un hombre del medievo invulnerable y una genio que él rescató. Pero ahora algo ataca a al familia y amenaza por exponerla y descubrir el secreto que llevan años escondiendo.

Es complicado resumir la trama de la serie, pero supongo que con éso valdrá, aunque sólo sea, para picaros la curiosidad. Personalmente, me siento muy atraído no sólo por el argumento y el planteamiento, sino por todo el aura que preside la serie, por el genial dibujo, por los flashbacks e historias del pasado, por los peculiares personajes, por su sutil integración en el universo Marvel (que le permite hacer más o menos lo que quiere sin alterar casi nada)... pero especialmente, por lo básico, porque es muy agradable de leer, entretenido y bonito. Y es que sí, el dibujo de Davis es genial, acompañado por su siempre fiel escudero y entintador, Mark Farmer, pero sus guiones son interesantes, atractivos y bien planteados y desarrollados. Quizá tiene algunos problemas para desenlazar las historias sin recurrir a ciertos deus-ex, pero personalmente no me importa, porque tiene sentido, coherencia y consigue que siempre queramos más números que exploren la extensa familia, que nos hablen de la tragedia de Vincent, que nos hablen más de la madre, de las aventuras de los personajes en le pasado...

Este tomo, personalmente, lo he leído como si no hubieran pasado los años, asistiendo a cómo los personajes siguen frescos e interesantes, además de ver que en los 90 también se crearon cosas buenas :P Si hay que ponerle peros a estos 5 números, se los pongo: se hace muy corto y plantea tantas cosas nuevas que sobrepasan de lejos a lo resuelto, lo cual, bueno, puede significar que igual no hay que esperar 10 años para ver más de la serie. Eso espero.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Nextwave: Agents of H.A.T.E., de Warren Ellis

¿Cómo es Nextwave: Agents of H.A.T.E.? Es como Shakespeare pero con mucha más política. Como Goethe pero con muchas más aplastamientos. Es como Titanic pero el barco aún flota... ¡No, no lo está! ¡El puto barco está explotando! Así describe el comienzo de la canción del cómic (escrita por Nick Lowe, el editor del cómic, y su hermano Matt, e interpretado por su grupo, Thunder Thighs) qué es lo que ofrece esta historia. Y, yo sólo lo dejo caer, ¿un cómic que tiene su propia canción, puede ser menos que la cosa más molona del mundo? Complicado.


Nextwave: Agents of H.A.T.E. es, por ahora (aunque fue cancelada, nunca se ha descartado que vuelva con el tiempo), una "miniserie" de 12 números publicada por Marvel entre Marzo de 2006 y Febrero de 2007 (y fue publicada hace un par de años por Panini en dos tomos de 100% Marvel) y que, para mí, supone de lo más divertido, demencial y disparatado que he leído de la editorial norteamericana en mucho tiempo. Se trata de 12 números de acción desbocada, diálogos llenos de humor, malos pasados de rosca, héroes a los que no les importan muchas cosas y armas para la dominación mundial sin mucho sentido. Por cierto, se supone que está encuadrada en el Universo Marvel, aunque Quesada dijo que era algo separado y Warren Ellis que it takes from Marvel history, but I wouldn't necessarily want to drag mainstream Marvel into it for fear of what I would do to it. No me parece mal, pero me da pena que los universos principales no tenga lugar para la locura de proporciones épicas, solo para la manejable de Masacre.

Los protagonistas de la historia con el desequilibrado director de H.A.T.E., Dirk Anger, el tercero por la derecha.

La premisa de la historia, sería la siguiente: un grupo de 5 héroes (personajes bastante oscuros de Marvel muy bien usados: Monica Rambeau [Capitana Marvel/Fotón], Aaron Stack [El Hombre Máquina], la cazadora de monstruos inglesa Elsa Bloodstone, Tabitha Smith [Bum-Bum o Boom-Boom/Meltdown] y The Captain o Captain ☠☠☠☠, de nombre desconocido) es juntado por un grupo llamado H.A.T.E. (Highest Anti-Terrorism Effort: El más alto esfuerzo anti-terrorista ) para luchar contra Unusual Weapons of Mass Destruction (Inusuales armas de destrucción masiva). Pero el recién formado grupo, que ahora se conoce como Nextwave, descubre que la organización que les ha juntado está financiada por la Beyond Corporation, que anteriormente eran terroristas conocidos como S.I.L.E.N.T., por lo que deciden rebelarse, roban un vehículo de sus jefes y se marchan con la agenda terrorista bajo el brazo para eliminar todas las amenazas que aparecen allí por su cuenta. Este resumen de la premisa, se expone en unas pocas líneas y páginas en el cómic, dejando la mayoría más o menos por sentado hecho que, por otro lado, hace que el cómic salte casi directamente en la acción sin muchas explicaciones. Y realmente es que no hacen falta: se trata simplemente de tener a 5 personajes raros y divertidos tratando de detener diferentes amenazas contra el planeta, y sobra.

Nextwave se enfrenta a una de las hordas de H.A.T.E. en un número resuelto casi entero a base de páginas dobles como ésta.

Éste es un cómic molón y divertido como pocos, con una premisa original, plagada de conceptos geniales, diálogos estupendos y personajes totalmente desquiciados que plantea dejar al lector entretenido siempre, riéndose incluso de vez en cuando, y todo, al mismo tiempo, con un trabajo que no es nada estúpido, pero sí que se toma poco en serio. Y ésa es la magia de esta colección, que nos ofrece diversión sin pedir mucho a cambio, nos ofrece locura permitiéndonos permanecer cuerdos y nos ofrece risas sin que lloremos y podamos seguir leyendo. Ellis en uno de sus trabajos menos "serios", pero en mi opinión, mejores.
Aunque, claro, esta cantidad de conceptos e historias totalmente faltas de higiene mental requerían un compinche a la altura y el dibujante Stuart Immonen, lo es. Desde luego, no es su mejor trabajo, porque carece del cuidado por el detalle y de la solidez de otras de sus obras, pero su perfecta narrativa, atractivo dibujo y capacidad para dibujar cualquier locura sugerida por Ellis y de entrar en campo del humor cuando es necesario, lo hacen el dibujante perfecto para la serie.

Nextwave se enfrenta a otra de las hordas de H.A.T.E. Atentos a los Modock-Elvis...

Nextwave no es una de las series más famosas, probablemente, de Marvel, pero es uno de sus mejores cómics de los últimos 10 años, así que debería serlo. En los U.S.A. este año han sacado un recopilatorio con los 12 números (el que yo tengo), aunque no sé si aquí se animará Panini a editarlo otra vez, teniendo en cuenta que probablemente los dos tomos anteriores igual tampoco vendieron demasiado. Si los veis, no dudéis en echarles un ojo a esta ida de olla tan genial.