martes, 8 de febrero de 2011

The Authority: The Lost Year, de Grant Morrison y Keith Giffen

Diciembre de 2006 fue la fecha para el lanzamiento del nuevo volumen de The Authority, serie que, la verdad, desde que terminó la etapa de Millar no había llamado mucho la atención. Grant Morrison es el encargado de relanzar la franquicia pero, al final, la cosa salió rana. Si bien en los 12 números de este volumen, que luego se terminó llamando “The Lost Year” (en teoría los dos primeros números no son parte de este año perdido, pero bueno...), el escocés figura como autor, sólo en los dos primeros números es el verdadero artífice del cómic, mientras que el resto de los números comparte créditos con el polifacético y, algo mediocre, Keith Giffen, en lo que sospecho que es un trabajo del segundo sobre ideas del calvo de Glasgow. En mi opinión, la cosa tiene mimbres para algo muy interesante, pero nunca termina de cuajar del todo. Estructuralmente tenemos los clásicos arcos de 4 números que nos presentan amenazas desproporcionadas, y la cosa empieza con lo que, en un principio, se podría resumir como “The Authority visita el mundo real”... pero luego esa estructura se flexibiliza bastante, por decirlo de algún modo. Como digo, es un cómic en el que las ideas son lo más interesante pero que peca de expositivo y quizá, en una colección de esta naturaleza, el lector se aproxima con ganas de algo más. De todos modos, en mi opinión, lo peor es lo desaprovechado de la oportunidad y, al final, casi todo este viaje del grupo por universos paralelos y encuentros con versiones alternativas, termina no llegando a interesar, especialmente porque los conceptos terminan no evolucionando y pareciéndose a lo mismo siempre, a enfrentarse a una versión diferente de ellos mismos y ya.

Primero, Morrison no se ocupó de la colección enteramente y, sin duda, pierde por ese lado. Ahora mismo, según escribo, desconozco si se marchó porque no tenía tiempo para la colección o fue apartado (sospecho que empezó a dedicarse a Batman o 52 y en DC prefirieron que dejara Wildstorm en un segundo plano: lean por aquí lo que pasó, que fue un desastre, pero más o menos no andaba yo muy desviado), pero al final, lo mismo da, porque el autor sin duda tiene gran cantidad de ideas interesantes pero la diferencia es notable si él no es el que las desarrolla. Giffen es un tipo que tiene sus proyectos personales más queridos pero también uno que hace lo que le mandan y, vaya, para eso sí es bastante versátil, pero el hacer un poco de todo y nada especialmente bien, para mí siempre ha sido su sello. A parte de su trabajo, una vez más acompañado (por DeMatteis, esta vez, quien se le vuelve a unir en la colección que nos ocupa a partir del número ocho), en la Liga de la Justicia, algunas cosas divertidas y su gran labor como dibujante de los bocetos de todos los números de 52 (algo que proporcionó una coherencia narrativa y visual a la obra clave), nunca le he visto como un gran autor, y aquí no es menos, aunque da lo mejor para desarrollar algunos de los conceptos que le dejan… pero no lo termina de conseguir.


Otro de los problemas de la colección, es el dibujo. Gene Ha empezó junto con Morrison pero duró a bordo los mismos números que Grant como autor completo, dos (un gran dibujante, en mi opinión y que, si hubiera durado, la cosa habría tenido mejor pinta) y, a partir de ahí, el baile de dibujantes es continuo y, francamente, de todo menos coherente, con trabajos desiguales, estilos que no encajan y, sobre todo, estilos que son muy diferentes entre sí, lo cual creo que es una de las claves del fracaso. Darick Robertson, Jonathan Wayshak, Brian Steelfreeze, David Williams, J.J. Kirby, Brandon Badeaux, Jerry Ordaway… la mayoría desconocidos o no muy interesantes que digamos, aunque hay de todo y quizá ése sea el problema. Por ejemplo, si el mismo Badeaux hubiera sido el dibujante, la serie hubiera estado mejor, porque creo que hace un buen trabajo (aunque confuso a veces), pero no es así. Así que, el resultado hace que el conjunto baje su calidad más. Sí, para mí el guión es lo más importante, pero no creo que se pueda olvidar que el cómic es visual y un dibujo atractivo, bien narrado y que permanece a lo largo de los números, otorga al cómic el punto necesario para hacerlo grande.

En conclusión, es sin duda una etapa oscura de la colección. 12 números, un año perdido en el que el grupo intenta volver a casa mientras el transporte va a haciendo paradas por diferentes universos paralelos en los que los personajes se enfrentan a diferentes mundos y versiones de sí mismos. El resultado es desigual, con un puñado de buenas ideas pero que termina degenerando bastante en algo muy común salpicado con buenos detalles, visualmente incoherente y muchas veces fuera de contexto, y que al final queda lejos de lo que, creo yo, podría haber sido, por lo que no es que sea un año perdido, pero casi.

lunes, 7 de febrero de 2011

Morning Glories 1-3, de Nick Spencer

El señor Nick Spencer es uno de los valores en alza del cómic norteamericano y aquí está, quizá, una de las razones del porqué. Morning Glories es una serie que nos lleva a una especie de internado muy elitista en el que pasan cosas muy raras y donde nuestros protagonistas, seis adolescentes brillantes (cada uno a su manera), acaban de ingresar. El hecho de que los protagonistas sean adolescentes puede que alguien le eche atrás (no siendo un cómic superheroico donde, sinceramente, eso está a la orden del día), pero no debería. Primero, sí, los seis están construidos sobre la base de varios arquetipos que todos podemos reconocer, e incluso se permite caer en varios tópicos, pero siempre desde una perspectiva fresca e interesante. Además, lo bueno es que, si bien están asentados sobre cimientos básicos, sus personalidades tienen más tridimensionalidad de lo que podría parecer y más, asumo, según avance la serie. Además, todos ellos son atractivos, por una cosa o por otra: o bien empatizamos con ellos o bien los odiamos o bien nos encantan, pero siempre tienen algo que los hace atractivos.

En cuanto a los misterios y resto de personajes del cómic, sin revelar nada, diré que igualmente podemos ver cosas sacadas de lo ya visto pero realmente uno de los puntos fuertes de la serie es que no teme ir más allá de lo habitual o introducir elementos completamente desproporcionados en un entorno que, aparentemente, no lo admite. Y ahí está parte de la genialidad y originalidad que impregnan a la serie y que la hacen muy adictiva: nunca sabes qué puede pasar porque ya desde el principio se ha establecido que puede pasar de todo y que las reglas aquí están para romperse. Además, y pese a toda la oscuridad de la trama, es una serie con diálogos y situaciones divertidas o, que si no llegan a eso, se disfrutan como lector. Naturalmente, aún, como veis, hablo desde lo que puede ser o casi ni llegar a ser aún, el planteamiento de la serie, por lo que aquí hay mucho que desarrollar, misterios por explicar y tramas por aclarar. Puede que ahí resida mi principal miedo con esta serie: ¿sufrirá un síndrome Lost o será capaz de explicar lo necesario para que todo el mundo quede contento o, como mínimo, le echará humor al asunto? ¿Se acabará el lector anestesiando contra la sorpresa y terminará aburrido? Está por ver.

El dibujo de Joe Eisma es atractivo y le pega bien a la serie aunque sí, sufre de algunos problemas de rigidez o de representación de algunas acciones, que no quedan del todo naturales (así como algunos temas anatómicos), pero a mí no sólo me vale, sino que me parece un buen autor para ilustrar a adolescentes envueltos en locuras elevadas a la enésima potencia. Si evoluciona y pule algunos de sus defectos y tosquedades, creo que puede llegar a ser un gran dibujante. Hasta entonces, aquí queda bien y aporta a la serie lo que le pide.


En definitiva, aunque hablo quizá muy pronto, os aconsejo que le echéis un ojo a la serie que, después de un primer número que tiene una gran parte de presentación de los personajes pero un gran comienzo y un gran final, no deja de lanzarnos cosas raras a la cara. Si cuando lo vayáis leyendo os intriga y entretiene a partes iguales, quedaros con ella, que puede ser muy curiosa. Pero vamos, como decía arriba, eso sólo el tiempo lo dirá.

lunes, 31 de enero de 2011

Marvel Monster: Cable & Masacre 2, de Fabian Nicieza

Cable & Deadpool es una colección que se ha publicado en España de forma errática y lamentable pese a que su nivel de calidad es, en mi humilde opinión, altamente elevado, a todos los niveles. La colección fue cancelada en el número 50 y se le dio a Masacre su propia colección... y después colecciones. Desde mi punto de vista, este movimiento es bastante erróneo porque tal y como estaba la colección, suponía dejar descansar el interés sobre los hombros de ambos personajes y su relación, lo cual conseguía que se creara un equilibrio muy interesante entre los serio y lo divertido, lo estúpido, peculiar y divertido de los diálogos de Masacre con la misión de Nate, tejemanejes por todos lados y los diversos conflictos morales que se manejan en las tramas... Para mí, es una de las mejores colecciones de Marvel en los últimos años (aunque tenga sus irregularidades y pierda cuando Patrick Zircher deja de ser dibujante regular, no porque no haya más que puedan hacerlo igual de bien, sino porque hay algo de baile), y fue cancelada, algo que siempre duele.

Después de Si las Miradas Matasen (1-6 USA), el primer Marvel Monster (7-18 USA), este segundo tomo (19-29 USA), el especial de Civil War (30-32 USA) y el tomo Masacre contra el Universo Marvel (43-50 USA) se hayan publicado, ya veis que sólo faltarían los números del 33 al 42 para tener la colección completa publicada en España. Supongo que los veremos en otro tomo pero, ¿alguien puede explicar cómo se ha podido publicar, no ya de tanto en tanto o en formatos diferentes, sino en un desorden tal? Los números citados, se publicaron en estas fechas, según el orden de arriba (que, como podéis comprobar, no tiene sentido): Abril 2005, Diciembre 2008, Noviembre 2010, Agosto 2007 y Febrero 2009... ¿Cómorrrr? Podéis estar de acuerdo conmigo o no en la calidad de la serie, pero nadie puede discutirme que este tipo de cacao es insultante. Yo tengo el tomo de Masacre contra el Universo Marvel desde hace un año y pico y aún espero a que publiquen todo lo de antes para leerlo :P ¿No podían haber publicado, en vez de ese tomo, el tomo que nos ocupa? Lo del "especial Civil War", lo puedo entender, aunque me siga pareciendo un insulto, pero lo otro no.

Bueno, ¿qué tal está el tomo? Pues me parece que es mejor el anterior Marvel Monster, la verdad, pero sigue gustándome, especialmente "Colegas del alma", el primer arco de cuatro números. Después hay varias cosas como la visita del Capitán América, el tema de Apocalipsis ("Renacido") y el "El principio Dominó", que me resultan historias muy bien pensadas y con muchos asuntos que merece la pena discutir, pero que carecen del equilibrio suficiente con la parte de diversión, la parte de Masacre, que tiene un papel muy secundario aquí (sin embargo, en "Situaciones apuradas", Masacre se las ve un poco son Spiderman y ya la cosa es más divertida). Yo siempre he defendido el equilibrio de esta serie entre lo disparatado/divertido y lo serio/bien pensado, porque lo considero la clave de su éxito: incluso en los momentos más absurdos la coherencia y calidad siempre están ahí. Y por eso cuando hay historias a las que les falta un poco de alguna de las partes, la cosa baja algo el nivel. Aún así, la colección está plagada de elementos interesantes y, la verdad, con demasiado potencial para poder desarrollarse por completo, ya que afectarían mucho al universo en que se desarrollan. Y, aún así, Nicieza se preocupaba mucho de representar las repercusiones de las acciones de Cable (especialmente) y de hacer interaccionar a los personajes con otros de Marvel continuamente, lo cual considero también algo muy interesante y de agradecer: hay otros guionistas que pasan de pensar cómo afectan las cosas a los demás personajes o directamente se olvidan de que están desarrollando sus historias en un universo al que se le supone coherencia y cohesión. A parte: tienes que amar la primera página de todos los cómics de esta colección, llena de bromas (incluso a costa de los crossovers y la editorial) y, encima, de información interesante.


El dibujo de gran parte del tomo es de Patrick Zircher, que fue dibujante de la colección del 3 al 24 y que, en mi opinión, realiza un gran trabajo, bonito, dinámico y bien narrado. ya trabajó con Nicieza en Thunderbolts y creo que consigue dotar a la colección de una coherencia visual y de un atractivo innegables. Después del 24, en este tomo tenemos un poco de baile de dibujantes, con Lan Medina, Reilly Brown y Ron Lim. Ninguno hace mal trabajo, pero me gusta que la cosa tenga una coherencia y, aunque tratan de mantenerla, siguen siendo dibujantes diferentes que no es que tengan nada de malo, pero tampoco son grandes dibujantes, aunque sí buenos profesionales. Así pues, echaré de menos a Zircher, aunque mi querido Lim repita en 4 números más... lo que no entiendo es porqué no son 4 números seguidos, ya que sé que puede dibujar lo que le mandes para el día siguiente.

En fin, una colección maltratada en nuestro país y que pese a sus irregularidades, como cualquiera puede tener, creo que es una de las mejores series de Marvel en los últimos años y que Nicieza hizo un gran trabajo en los números que he leído. A ver si no tengo que esperar año y pico para que terminen de rellenar el hueco que falta de publicar y termino de una vez la colección. Yo os recomiendo este tomo, pero no si no habéis leído los anteriores, así en general. Aprovechando lo de las quejas por el caos en la publicación, por lo menos tenéis una "guía" de lo que ha salido aquí, así que si lo veis y tenéis curiosidad, comenzad por el principio, yo creo que a los seguidores de Marvel interesados en una colección divertida pero con cosas muy serias y con muchas cosas interesantes y giros, disfrutarán de ella.

viernes, 28 de enero de 2011

Ex Machina 1-14, de Brian K. Vaughan

Ya he leído esta recomendable obra de 50 números, pero por diversas circunstancias, me he decidido releerla tarea nada desagradable o desaconsejable, especialmente porque ya hace unos años desde que leí los primeros números de la colección.

Ex Machina (título que, quizá, juega con dos conceptos diferentes: el que el protagonista sea "ex-algo" y la derivación de la expresión "deus ex machina") cuenta la historia de Mitchell Hundred, que ahora es alcalde de Nueva York y que, en el pasado, fue "The Great Machine", una especie de superhéroe (puntualicemos que éste es un mundo paralelo al nuestro pero en el que no hay superhéroes) con el poder de hablar con las máquinas. Como digo, en el presente el protagonista es alcalde, no un héroe, así que sus historias como tal, se nos cuentan a través de flashbacks. A parte, las consecuencias de todo el tema fantástico del origen y demás, también ponen pie muy habitualmente en el presente, entremezcladas con la política, uno de los grandes temas de la colección. Y es que Vaughan, si bien nos cuenta una historia de ciencia ficción, la aprovecha para ponerse muy terrenal y hablar de bastantes temas sociales, morales y políticos que afectan a la sociedad estadounidense. Lo mejor es, desde mi punto de vista, que el planteamiento de los problemas, conflictos y políticas se hace desde una perspectiva realista, ausente de maniqueísmos y, siempre, con sentido del humor. Y es que el humor es otro de los puntos fuertes de la colección pese a trata temas serios (las partes de misterio, conflicto y ciencia ficción son bastante oscuros en ocasiones), un humor que se introduce en la serie de forma natural y que agrada mucho la lectura, especialmente en cuanto a los diálogos se refiere.

Además se nota, y esto es algo que siempre agradezco en las colecciones o etapas, que Brian tiene algo bien pensado (aunque lo racione bastante) y que va a contar la historia que quiere en los números que le apetece. Se agradece porque la sensación de coherencia y los detalle así siempre cobran sentido. Ya desde las primeras páginas tenemos esa sensación, ya que se nos presenta al protagonista contándonos la historia, aunque poco se puede saber de cómo va a terminar todo aún después de haber leído más de un año de colección. De todos modos, un gran trabajo, divertido, profundamente pensado, realista, con una buena caracterización de personajes y un protagonista que cae bien pese a ciertas cosas que hace, con las que no siempre podemos estar de acuerdo.


En cuanto al dibujo, mi opinión es que Tony Harris hace un trabajo bonito siempre, espectacular a veces, tanto en los momentos oscuros como en los más brillantes. Tiene un estilo limpio y precioso con sus propias manías, pero si te gusta, como es el caso, no puedes estar más que contento porque sea él el que ilustre la historia completa (la coherencia gráfica a mí me parece fundamental). Por supuesto, es expresivo en los rostros, aunque algunos son similares, pero se distinguen bien, y tiene tendencia a dibujar mujeres con dos tetas que tiran más que dos carretas pero, como digo, queda bien siempre y me gusta su estilo.

En resumen, si no habéis leído la colección, deberíais plantearos hacerlo. Yo se lo he recomendado a mucha gente (antes me la recomendó un buen amigo) y ya he recibido algunas repuestas positivas, incluso de quienes no leen muchos cómics o no han leído muchos cómics. Para los que sí, esta colección también tiene detalles que les resultarán un guiño como la afición a los cómics del protagonista, la tienda de cómics y otras referencias a DC. En definitiva, política y ciencia ficción en una gran colección que hay que leer... y que molaría en serie de televisión.

jueves, 20 de enero de 2011

Top 10 1-12, de Alan Moore

Ya he hablado aquí de la habilidad que tiene Alan Moore para trabajar con los clichés del mundo superheroico y la ciencia ficción y hacer algo diferente. En este caso que nos ocupa, el primer volumen de la colección Top Ten (para su editorial American Best Comics o ABC), tenemos lo que resulta cuando se afronta una historia en la que, según el propio Moore, seres con superpoderes se encuentran con Canción triste de Hill Street. Y es que Top 10 tiene lugar en una de las muchas tierras paralelas de un universo muy peculiar: en esta tierra, concretamente, TODO EL MUNDO tiene superpoderes o habilidades (y tecnología avanzada, inteligencia artificial, extraterrestres y demás conceptos, son algo del día a día), y alguien tiene que velar porque la paz y el orden se mantengan, como en cualquier otro lugar. Esos son los protagonistas de nuestra historia, los agentes destinados en una de las estaciones de policía (la décima) de una gran ciudad, Neopolis.

Desde luego hay que admitir que Moore estaba inspirado en el final de los 90 y principios de los 00, porque en aquella época hizo algunos grandes trabajos rodeado de otros que no eran tan interesantes en general, mucho más inspirado de lo que le veo ahora. Top Ten es la perfecta muestra de ello, una colección en la que maneja una cantidad absurda de conceptos, crea reglas y da coherencia a todo un universo (presente y pasado), trabaja a los personajes y los caracteriza y, por si fuera poco, desarrolla varias tramas de investigación que se complican progresivamente y evolucionan a lo largo de la colección, todo ello de modo que la tarea de ser guionista de una serie así, parece algo que se puede conseguir sin esfuerzo y que, simplemente, es algo que sale. Creo que eso es un signo de que algo se está haciendo bien: cuando se compone una gran historia llena de elementos interesantes a todos los niveles y parece que se ha hecho sin esfuerzo, porque así es como quedan historias que se leen bien, que son divertidas, originales y entretenidas, además de estar muy bien pensadas. A lo largo de la colección, además, Moore se permite hacer una gran cantidad de homenajes a los universos más conocidos del mundo del cómic, bien mediante homenajes o, directamente, de parodias brutales como el evento cósmico de los gatos y los ratones, que me parece una genialidad. Y, no sólo eso, sino que también trabaja con cosas como la tolerancia y el racismo, que resultan muy recurrentes dentro de la serie, y que entran en juego de un modo natural.


El dibujo de la colección está realizado por Gene Ha y Zander Cannon. El primero es bien conocido y el segundo parece que le asistió porque no es especialmente rápido. En cualquier caso, el resultado da coherencia a la serie y consigue crear un estilo y atmósfera que encajan bien con el mundo de locura y conceptos extraños en el que se mueve la historia. Además, los momentos más íntimos o los de acción están bien presentados, todo con el uso de una narración fluida y clásica. Donde quizá más llama la atención el dibujo, a parte de su corrección y lo apropiado que es, sería en los diseños, que son muchos, tantos que no todos pueden ser buenos u originales (lo segundo muchas veces no se pretende deliberadamente, claro), pero hay una gran cantidad de ellos muy inspirados y curiosos teniendo en cuenta la cantidad de personajes hay en la serie.

En definitiva, es una serie totalmente recomendable y, si veis algún tomo por ahí, ni os ocurra no comprarlo. Después salieron más cosas como 5 números de Smax (que siguen un argumento de esta serie), Top 10: The Forty-Niners y Top 10: Beyond the Farthest Precinct, pero estos 12 números que os comento hoy, se sostienen por si solos como un trabajo más de los muchos interesantes del excéntrico autor inglés.

martes, 18 de enero de 2011

Incorruptible 1-4, de Mark Waid

Incorruptible es la otra colección ambientada en el mundo creado por Plutonian en Irredeemable, un mundo tan devastado e inseguro, que uno de los mayores supervillanos, Max Damage (cuya fuerza e invulnerabilidad crecen cuanto más tiempo esté sin dormir... no como a otros que nos pasa al revés), decide pasarse al lado de los héroes y hacer algo bueno para variar. También está escrita por Mark Waid y, en este caso, dibujada por otro autor sin mucho trabajo a sus espaldas, el brasileño Jean Diaz.

Al igual que en la "colección madre", Waid aborda conceptos y situaciones interesantes con un buen trabajo y originalidad aunque, del mismo modo que en la primera, las cosas se toman su tiempo para pasar, por decirlo de algún modo, dejando la sensación de que el autor tiene ideas buenas pero quiere alargar el asunto un rato. De todos modos en esta colección la premisa puede parecer menos interesante, pero a mí me parece igualmente interesante o más, especialmente porque me resulta que es más complicada de justificar y de hacer creíble. ¿Lo consigue Waid? Creo que para empezar, sí, podemos comprar lo que nos vende, pero quiero que profundice más en ello aún (la explicación es interesante pero le espero sorpresas) porque es el motor de la serie y su protagonista. Además me gusta, en este sentido, que "los buenos" sigan sin confiar en él, que los malos le pregunten que qué leches le pasa o intenten seguir haciendo lo mismo con él que siempre, y que él aún tenga ciertos "dejes" de su anterior modus operandi. En general, quizá me gusta un punto menos que Irredeemable, pero considero que este punto de vista es totalmente interesante, necesario y diferente al de la serie principal, complementario y que a penas se solapa con la historia que allí se cuenta, por lo que nunca resulta algo que está de más, y se agradece.


El dibujo de Diaz es bueno aunque como dibujante novato que es, aún puede mejorar y asentar su estilo de dibujo, pero es bonito y casi siempre consistente y bien narrado. Es obvio que elegir a profesionales poco curtidos para estas series no es lo que a uno más le gustaría, pero tiene sus ventajas y el hecho de que sean una constante hace que las colecciones ganen en coherencia visual, por no decir que siempre tiene su gracia ver evolucionar su trabajo.

En definitiva, es una buena colección, con mucho potencial. Resulta inferior a la colección "principal" pero su premisa es igualmente interesante, aunque aún necesita desarrollarse más. Obviamente, aún no he leído suficiente como para hablar más profundamente, pero si la colección continúa evolucionando bien, volveré a hacerlo positivamente. Como digo, poco más que exposición y sensación de que hay de donde sacar, pero por ahora estoy a favor no sólo de la existencia de la serie, sino de su (algo lento) rumbo. Si sigues Irredeemable es interesante ponerse con ella pero no es totalmente necesario hacerlo (aunque sí se habla de cosas que han pasado en aquella, se lidia más con las consecuencias y no se centra en contar la cara B de lo ocurrido, sino en contar otra historia centrada en el mismo mundo), así que si os atrae más esta premisa que aquella y no habéis leído la primera, a leer ésta igualmente.

sábado, 15 de enero de 2011

Los Exiliados 24, de Jeff Parker

Los Exiliados (Exiles) nació como una colección divertida y bien hecha en Agosto de 2001 de la mano de Judd Winick y Mike McKone que, especialmente en los inicios, hicieron un trabajo interesante y diferente. Después, la serie fue degenerando y Chris Claremont se hizo cargo de ella perdiendo el norte, en mi opinión, de lo que debería ser la serie. Entonces, en Abril de 2009, Jeff Parker y el murciano Salva Espín, dieron comienzo al volumen 2 de la colección, llegando al número 6 antes de que la serie se cancelara. Y ese último tomo, el que recoge estos 6 números, es el que comento hoy, que ha aparecido en España como el número 24.

Como digo, Parker vuelve a los orígenes de la serie en cuanto a la esencia de la serie pero, a la vez, se preocupa de intentar de explicar, dar coherencia y aunar todo lo ocurrido hasta ese momento en la colección, incluso atreviéndose a juntar conceptos que se oponen unos a otros. Esto último ocurre en los últimos números de la breve etapa, mientras que los primeros están dedicados a hacer aventuras de las que deberían tener lugar en una colección como ésta. Son sólo un par de mundos alternativos que arreglar, pero son interesantes, y lo que está bien es que todo el tema se trata con mucha inteligencia y sin dar vueltas por lo más pisado. Al final del tomo, el grupo está listo para más aventuras, con algunas cosas interesantes preparadas y otras que sólo podemos imaginar por dónde pueden ir. Y entonces la serie se termina. ¿A que jode? Pues sí. Yo hacía que no me compraba algo de la serie desde los primeros dos tomos (creo recordar) de Claremont y volver a la serie tanto tiempo después no me ha supuesto un problema. De hecho, en algunas cosas, es simplemente un guiño a los que disfrutaban de la idea (y personajes) original, porque pasa de otras tantas que han ido apareciendo.

El dibujo del español Espín está bien. No es el mejor del mundo, pero a mí me gusta y le queda bien a la serie. No es que tenga la oportunidad de hacer muchos diseños novedosos (algo extraño), pero lo que hace está bien hecho, juvenil y bien narrado. Las colecciones mutantes (y otras), deberían tener dibujantes competentes como él y espero que le den más cómics para ir mejorando en consistencia y atractivo, porque tiene madera. Ha dibujado portadas y cómics variados como Damage Control, Fall of the Hulks: The Savage She-Hulks, Incredible Hercules, Wolverine: First Class o Generation Hope. En dos números el dibujante es Casey Jones, que tampoco es un veterano y cuyo dibujo es más serio, en algunas cosas peor y en otras mejor, pero el caso es que queda bien con la historia que dibuja y no rompe mucho la coherencia visual del tomo. En general, entonces, un dibujo competente.


Así que, un tomo interesante, con giros buenos, aventuras entretenidas, intentos de explicar cosas y, al final, ni más ni menos que un buen cómic que merece la pena comprar (aunque siga saliendo el cómic más caro que por separado, pero no algo de lo que quejarse, sino 5 céntimos) sobre todo si disfrutasteis del concepto original de la serie y por supuesto si seguíais la colección. Yo creo que es una pena que la hayan cancelado, pero bueno, eso debo ser sólo yo. Por suerte, Parker sigue haciendo cosas que podemos leer en Marvel, como Thunderbolts o Agents of Atlas.

jueves, 13 de enero de 2011

Irredeemable 20 y 21, de Mark Waid

Me encanta esta colección. Reconozco que tiene números en los que la cosa avanza más bien poco o nada, que son muy expositivos, pero me encanta (es altamente recomendable y satisfactorio leer la serie en tomos o con varios números en la recámara). Me encantan sus giros, sus personajes confundidos y desbordados y sus secretos... En los últimos números, la colección tomó un camino que no esperaba y que me pareció interesante. Es una variación más de un giro que ya se pudo ver (similar en concepto y demás: no es lo mismo) en Planetary o, de hecho, en una serie del propio Waid, Empire, sin entrar en más detalles, pero que no esperaba ver aquí y fue introducido de manera interesante usando a un personaje que encaja perfectamente y que representa la "frustración" de los personajes sin poderes manifestada. El caso es que el giro lleva a lo que son unos números muy lentos pero buenos en los cuales se intenta, en mi opinión, alagar la nueva situación e ir corrompiéndola hasta que estalle la previsible vuelta de uno de los personajes. Que es cosa mía desde el inicio de este arco, lo reconozco, aunque según veía avanzar el asunto, empecé a dudar... hasta el final del número 21, con el que pienso que la cosa está clara y va a ocurrir lo previsible (a un nivel muy general me refiero). Aún así, me encanta cómo se ha terminad explotando el asunto en los dos escenarios y cómo los "buenos" tienen también problemas morales y mentales serios y los "malos", en el fondo sólo buscan el perdón. Y es que ésa es otra de las cosas que me gusta de la serie, algo que sé que a mucha gente no le gusta porque considera que es el corromper la figura del héroe por el mero hecho de hacerlo: me encanta la ambigüedad moral de los héroes, las decisiones que tienen que tomar por lo que ellos creen correcto, cómo el poder puede cambiar... Es una de la constantes de la serie y me gusta cómo se aprovecha aquí, igualmente que el hecho de que una serie con una premisa que puede o no tener mucho recorrido lleve casi dos años jugando muy bien sus cartas. Al final, el único defecto, para mí, es el que he mencionado al principio: hay números en los que pasa poco o nada pero, encima, sabemos que están pasando cosas porque nos dan pistas y nos dejan ver momentos, sin embargo se centran en cosas que terminan llenando el cómic y no siempre aportan suficiente. Ejemplo: en un número casi todo lo que se centra en un escenario es un personaje hablando y hay más cosas pasando, varias.

El dibujo sigue siendo de Krause y sigue siendo clásico, sólido y bien narrado, aunque no tenga diseños especialmente llamativos o inspirados. Cumple, la verdad, más que de sobra, e incluso se permite algunas buenas viñetas y páginas. Es curioso pero sí se está notando su evolución a mejor aunque el mayor cambio es en el último número donde, si os soy sincero, pensaba que era otro dibujante. Ahora mismo no recuerdo si hay otro entintador o colorista, pero sinceramente hay momentos en los que me parecía otro y no sé si es deliberado. En cualquier caso, me sigue pareciendo bien: no es el mejor dibujante del mundo, pero definitivamente no es el peor.

En definitiva, quien siga con esta serie a estas alturas, seguirá interesado y, si la sigue mes a mes, un poco cabreado con algunos números en los que la cosa no avanza. Personalmente, ya lo dije, es una de mis colecciones preferidas de ahora mismo, pero entiendo que en tomos se disfrutará más. Los que habéis leído el primer tomo que ha salido en España y no compartís mi entusiasmo, os diría que le deis otro tomo más a ver qué pasa o que os bajéis los siguientes números para ver si os engancha y luego comprarla (algo que mejor hacéis en inglés porque la edición española, lo siento, es un robo). Una buena serie que se lee muy bien y que se disfruta aún más si tienes cómics a palas en la cabeza, aunque empiece, técnicamente de 0, y dos buenos números que en algunos puntos se demoran pero que siguen avanzando bien. Quiero más.

martes, 11 de enero de 2011

Batman: The Dark Knight 1, de David Finch

Yo ya he dicho muchas veces que el hacer muchas colecciones de un mismo personaje es un error, y el panorama actual de Batman es un ejemplo de que se pueden hacer demasiadas series sobre un personaje sin necesidad. En mi opinión, con 2 colecciones bastaría, una para Bruce Wayne y otra para Dick Grayson. Como soy un loco de todo lo que hace Grant Morrison, para mí la solución es dejar que siga haciendo lo que hace hasta que termine y, si quieren, hacer otra colección más "convencional". Su Batman Inc. explora otro aspecto más del personaje y sus aventuras en su gran trabajo dando un repaso a todo lo que hace al personaje clásico mezclado con sus habituales obsesiones y si no consideran que su visión es la adecuada, deberían de hacer dejado que terminara su etapa ahora. Pero, lo claro es que sí la consideran la apropiada porque el tema sigue presente... y a la vez pasan de lo que dice porque hay colecciones, varias, que se dedican a hacer lo de siempre, bien o mal. Bien, por otro lado, no sé qué les ha dado en DC dándole dos colecciones diferentes a dos dibujantes noventeros para que hagan lo que quieran con ellas como autores completos, ¿qué intentan demostrar, que Marvel no se equivocó en los 90 con lo que dio origen a Image? No sé, sinceramente. Una de las colecciones es la que escribe y dibuja Tony Daniel que es bastante malo en todo lo que hace. La otra es la que nos ocupa, The Dark Knight, que escribe y dibuja David Finch, autor surgido de Image y asentado en Marvel que ahora viene a DC donde ha ido metiendo la zarpa poco a poco en Batman este año (aunque ya lo dibujó por primera vez allá por el 97 en el Darkness/Batman). Pero dejémonos de chorradas, ¿qué tal el primer número de esta nueva colección?

Pues correcto. Quiero decir, que es una historia que, por mucho que nombre el status actual del personaje, no deja de ser una historia a temporal que podía haber aparecido en cualquier momento e, incluso, por ahora, en cualquier colección, pero encaja bien en Batman y en Bruce Wayne. Eso sí, es complicado imaginar o no terminan de vendernos bien, la obsesión de Bruce con el personaje de la chica que conoció de joven. Se entiende, pero no terminan de vendernos bien el celo con el que emprende su búsqueda o, ya puestos, qué tiene que ver el villano que sale con todo esto (ni el del principio ni el del final, pero habrá que esperar a leer más). Así pues, normalillo, genérico y correcto cuando mejor. Obviamente, aún hay que ver por dónde sale la historia, pero por mucho que al final sea una historia que le pegue al personaje, sigue habiendo cosas que no dejan de ser genéricas y otras que, simplemente, no tienen demasiado sentido o no se explican bien.


El dibujo de Finch ya lo conocía, así que no me esperaba sorpresas. Quiero decir que guiones suyos no había leído (porque creo que no había hecho, a parte), me lo esperaba muy malo y al final es algo normalucho, pero igual que lo que Daniel puede dar en su colección. Como digo, el dibujo ya lo conocía, pero en este número me sorprende que aunque sigue con sus cosas de siempre (los pliegues, las caras de gente normal y su amor por los dientes le pierden a este hombre :P), el dibujo no está tan mal como esperaba. No sé si es que pega mejor en esta colección que en la de Los Vengadores, que seguramente, pero en general capta bien los elementos y la narración no es terrible, supongo que en parte ayudada porque él se lo guisa y se lo come.

Así pues, en resumen: un número que sabe a poco. Si os interesa el autor y aventuras más convencionales del personaje, yo aconsejo que esperéis al tomo, porque como tal, este primer número sabe a poco aunque, eso sí, el dibujo es algo mejor de lo que esperaba, pero no justifica la lectura de este cómic.

viernes, 7 de enero de 2011

Lobezno: Deuda de sangre, de Steve Skroce

Hace 10 años los mutantes tuvieron su ración habitual de relanzamiento. En aquella ocasión fue un movimiento llamado "Revolution" que, si bien no fue tal, simplemente presentaba cambios en los equipos creativos, cambios que, por cierto, fueron de lo más efímero y fallido: Claremont volvió a las colecciones madre tras el arco que Alan Davis había desarrollado trayendo de vuelta a Apocalipsis y duró 10 números en cada (con una historia que para mí fue de lo más olvidable y mal pensado que he leído en mi vida) una antes de dejar a Lodbell conseguir que en un par de números todo el mundo se diera cuenta del mal que podía llegar a hacer si se le dejaba (Vísperas de destrucción, la muerte de Coloso...); por otro lado, en Lobezno, Steve Skroce tomaba los mandos con el guión y el dibujo, durando sólo un arco argumental, el que nos ocupa, sucediendo a Erik Larsen y precediendo a Liefield. ¿Es la breve historia de Skroce un filete de ternera en este bocadillo de noventeros imaginautas, choped normalucho o es simplemente fiambre del malo?

El autor canadiense (apropiado entonces que se encargue del enano norteño) desarrolla en estos cuatro números una historia más de Lobezno en Japón, que se suelen repetir cada cierto tiempo, con acontecimientos más o menos importantes. En este caso, Skroce recoge varios temas y personajes tocados en anteriores cómics como Mariko, Yukio, el Samurai de Plata, las guerras de bandas, etc.; y también introduce algunas cosas de su cosecha mientras trata de conciliar, aunque sólo sea con breves menciones, lo que le había ocurrido al personaje durante la saga de Los Doce (donde se había convertido en el jinete Muerte y había recuperado el adamantium).

La verdad es que se me plantean varias dudas leyendo este tomo que Panini ha publicado en su línea Marvel Deluxe, y la más importante es, ¿por qué? ¿Por qué recopilar este arco en un tomo y cobrar 15€ por él? Tendrá tapa dura y lo queráis, pero son 4 números, es decir a casi 4€ el cómic, y no valen eso. Tanto los cómics individualmente como la historia en conjunto que os comento aquí, es una historia que no se lee mal, que es fácil de leer incluso (pese a un par de tonterías), pero que está muy lejos de lo que son las mejores historias del personaje, incluso de las mejores historias del personaje en Japón. Si bien es cierto que es una historia que para los que no habían leído mucho del personaje o no habían leído nada de las historias del personaje en el país del sol naciente, resulta competente incorporando elementos clásicos y característicos de la colección: algo de lo que me quejo muchas veces es cuando las historias son genéricas y podrían ser de cualquier personaje y ése, pese a ciertos tópicos y generalidades, no es el caso aquí, porque es una historia de Lobezno y eso está bien. Pero ahí casi se acaban las cosas buenas que decir de un guión bastante predecible y lleno de giros bastante artificiales que se conforma con poco más que llevarnos de una escena de acción a otra. Dicho eso, que es la razón por la que no tiene sentido recordarlo o recopilarlo, sigue siendo un producto mejor que otros muchos que se hacen con el personaje, que conste.

El dibujo del propio Skroce está también lleno de luces y sombras. No es desagradable y tiene momentos muy buenos, incluso espectaculares, pero tiene momentos en que peca de inconsistente, especialmente en los rostros, algunas lagunas narrativas y ciertas posturitas. Sin embargo, una vez más, el dibujo no molesta y cumple, especialmente con el protagonista, a quien le pega, no tanto al resto.

Por lo tanto, este tomo, como podéis imaginar, no creo que tenga razón de ser: es un arco de 4 números correcto, sin duda, con muchos fallos, pero que también tiene sus aciertos y se deja leer con facilidad, tanta que cuando te lo terminas en unos minutos, te preguntas dónde están ahora esos 15€ de una colección que se supone recopiladora de material "Deluxe". No lo encontrarán aquí, pero si lo ven en una biblioteca o en casa de un amigo, léanlo, no les llevará mucho, y quítense la cosita, si es que tenían curiosidad.

lunes, 3 de enero de 2011

Cat Getting Out of a Bag and Other Observations, de Jeffrey Brown

[He leído este cómic gracias a una persona que aprecio mucho, que es muy gatuna, y que se tomó la molestia de conseguirlo para mí, aunque tuviera sus motivos subyacentes (XD). Una vez dicho éso, si os gustan los gatos o tenéis uno (no sé si tiene mucho sentido...), os va a gustar este libro, así que aconsejo que lo compréis o regaléis. La versión en castellano que ha editado en España La Cúpula, Gato saliendo de una bolsa y otras observaciones, va por su tercera edición pero no entiendo cómo puede valer 15€ si en Amazon.co.uk, vale 6,49£, que es como 7,5€, un poco más. Así que si leéis en inglés, casi que id por ese lado. No creo que los costes de traducción sean tan elevados (sorry traductores :P).]

Cat Getting Out of a Bag... es simple y llanamente un cómic costumbrista, observacional, encargado de captar momentos, instantes, movimientos, actitudes y peculiaridades de un gato, Misty. En la portada poner, "A Cat Book" ("Un libro de gatos" en la versión española, que creo que no es lo mismo... pero igual es algo mío), y no es por nada, pero es una advertencia de que este libro es para "A Cat Person" (es decir, una persona a la que le gustan los gatos, simplificando, porque creo que también es algo más) y está escrito por una. Lo que quiero decir es que es un libro que se detiene a contarnos no lo maravillosos que son los gatos (indirectamente, algo, sí), sino que se detiene a contarnos cómo son los gatos, qué los hace especiales y porqué un gato no tiene que ver con otros animales domésticos. En definitiva, se trata de una carta que escribe el autor a la gente para contarles cómo son los gatos y porqué le fascinan.

De hecho, el libro es tan realista (o por lo menos yo así lo percibo y quien me lo ha proporcionado lo confirma) que alguien que no tenga la mente abierta hacia el Felis silvestris catus (:P), después de leer este libro lo que encontrará será que los gatos son, en muchas cosas, lo que pensaba antes que eran y que lo que aquí ha visto no le ha hecho cambiar mucho o nada de opinión. Pero creo que no es eso lo que pretende el libro. Yo nunca he sido una persona a la que le atrajeran los gatos y, sin embargo, cada día que pasa en las últimas semanas me siento más "A Cat Person", no por este cómic, pero sin duda ayuda a saber más sobre la personalidad de estos animales domésticos tan peculiares y cuáles son sus obsesiones (porque a veces son verdaderas obsesiones, y obviamente este cómic es sobre un gato en concreto a la vez que un poco sobre todos, supongo).

El dibujo del cómic no es espectacular ni especialmente realista (quitando las ilustraciones que aparecen de vez en cuando), sino que es caricaturesco y simplista pero en favor de que la acciones y sensaciones que se describen a penas necesitan en todo el libro de 10 ó 12 frases: con observar a Misty nos es suficiente para saber qué está pasando y qué nos intenta transmitir el autor. En resumen, simple pero claro, caricaturesco pero preciso cuando ha de serlo, lo cual hace que pueda ser a la vez algo divertido y realista sin ser serio.

Como digo, éste es un libro que debéis regalar a cualquier persona que queráis y que tenga y adore a los gatos, porque es una carta de amor a sus rarezas y peculiaridades, a sus maldades y bondades, siempre desde el punto de vista de una persona que sabe de qué habla y que disfruta de estos animales de compañía, a pesar de ciertas cosas y por otras tantas. Ah, hay una segunda parte de este cómic llamada Cats Are Weird: And More Observations, que creo que aún no ha salido en España pero lo tenéis por ahí en eso. Así que, si os gustan los gatos, este cómic es para vosotros, porque celebra todo lo que les hace especiales. Si no os gustan o queréis saber más sobre esos animales, casi mejor mirad primero antes de comprarlo, porque a alguno le puede parecer algo que termina demasiado rápido (aunque tenga 116 páginas) y que no le toca ninguna fibra.

viernes, 31 de diciembre de 2010

Supreme 41-54, de Alan Moore

[El material comentado corresponde con el recogido por Dolmen en su momento en 6 tomos. Lo que me queda por comentar de material del personaje escrito por Alan Moore, 55, 56 (más el 53 y 54) y The Return 1-6, lo publicó Recerca en 5 números. Ambas ediciones son bastante difíciles de encontrar, o imposibles, pero Random House Mondadori, a través de DeBolsillo va a reditarlo todo en 2 tomos en febrero del año que viene, así que si la edición está bien, os recomiendo que compréis ambos sin preguntar.]

Moore empieza su etapa con un par de huevos y decide que lo que ha ocurrido en los 40 números anteriores no le interesa demasiado, sólo lo justo, ya que su intención es explorar el personaje como el que explora a Superman, y el mundo del cómic en general. Para conseguir este borrón y cuenta nueva, se inventa un recurso metaligüístico muy efectivo y que define, desde el primer número, con qué clase de autor estamos tratando. Así, a partir de este momento, el autor concentra sus esfuerzos en crear un pasado para el personaje, un pasado tan rico como el que hubiera podido tener Superman, un pasado que le permitiera trabajar con el personaje como si siempre hubiera estado ahí. Por el camino, tiene tiempo de homenajear al kryptoniano de la edad de plata (a través de unos flashbacks muy convincentes), reírse un poco de los cómics de los 90, reflexionar sobre el medio pero, sobre todo, dotar al personaje de un pasado y darle unas aventuras dignas del superhéroe por excelencia.

Todo ello, lo cual tiene más mérito, siempre manteniendo varias tramas subyacentes que terminan reapareciendo y, al final, formando un conjunto, una historia circular coherente e interesante. Sí, lo sé, no me engaño, sé que quizá éste no sea el mejor trabajo de Moore, aunque tampoco diría nada malo de su trabajo, ya que es uno de los mejores cómics de superhéroes que se pueden leer, uno de los mejores trabajos que se podrían hacer con Superman y en una vertiente que poco o nada tiene que ver con All Star Superman, sino que trabaja otros ángulos y tiene una estructura diferente, sin duda con una imaginación a la altura, aunque puede que con más ambición, de primeras, lo cual no siempre tiene porqué ser bueno.


El dibujo de la colección está realizado, en un principio por un dibujante de los 90 puro y duro, como es Joe Bennett. No es de los peores, pero bueno, podría ser mejor. Lo que pasa es que el guión es muy bueno y saca provecho del dibujante, que no molesta. Obviamente, los números dibujados por autores como Chris Sprouse y el retro-dibujo del anterior, Rick Veitch o el mítico Gil Kane, son mucho mejores, especialmente los de Sprouse, pero es agradable ver un dibujo noventero con un guión genial (a veces no porque deja claras las limitaciones aunque Moore trabaje con ellas). Un ejemplo, el número 53 en el que Supreme descubre un cómic en el que está dibujado lo que está pasando en el momento o el número 50, donde tenemos una conversación totalmente meta (una pasada de número muy bien hilado).

En definitiva, Moore escribiendo a un Superman sin pasado, dándoselo y dotando de coherencia todo su mundo al mismo tiempo que le hace correr aventuras imaginativas y que homenajean muchos momentos míticos de la historia del cómic con vueltas de tuerca que muchas veces sorprenden de verdad. Si queréis ver cómo es, cortesía de Google Libros, tenemos el primer tomo gratis para leer online (271 páginas en inglés).

jueves, 30 de diciembre de 2010

Blacksad: Un Lugar Entre Las Sombras y Arctic-Nation, de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido

Este debe el primer cómic escrito y dibujado por españoles que leo desde Los 4 Fantásticos de Marín, Pacheco y Merino, y poco o nada (más bien nada) tienen que ver ambas obras. No es porque rechace los español, es que pocas veces veo cosas que me llamen realmente la atención y, aunque llevo años (desde que salió, la verdad), interesado en leer álbumes de esta colección, no lo he hecho hasta ahora. Más vale tarde que nunca, dicen.

Blacksad es obra de los españoles Juan Díaz Canales (Madrid, 1972) y Juanjo Guarnido (Salobreña, 1967), dos autores que antes de esta serie, creo, no habían hecho nada en el mundo de la historieta así que, bravo, porque su debut a atraído la atención de Francia e, incluso, los USA, así como también, por supuesto, en nuestro país, aunque siempre nos cueste más admirar lo que tenemos, ya sabéis.

En cualquier caso, aquí estamos ante una colección ambientada en una especie de USA de los años 50, el mejor lugar para desarrollar el tipo de historias que aquí se cuentan, las del género negro de detectives, las de damas en peligro, protagonista duro y malos con poder. La peculiaridad del tebeo es que usa animales antropomorfizados como protagonistas (y de manera muy convincente, elegante y pertinente). Pero, la verdad, ahí se acaban las diferencias porque la historia de la colección es bastante normalita, incluso muy vista por momentos, sin demasiado misterio. Ojo, eso no quiere decir que sea mala en cuanto a ejecución, diálogos y demás, pero la historia carece de vueltas de tuerca como para sorprender. En cualquier caso, ya en el segundo álbum, ése es un defecto mucho menos evidente, por lo que seguiré leyendo con ganas de que la cosa mejore aún más.

Pero, seamos objetivos, aquí la verdadera estrella no es el guión, ni parece pretenderlo a pesar de que se lee muy a gusto, sino que consciente o inconscientemente, da un paso atrás en favor del lucimiento del dibujo. El trabajo del granadino Juanjo Guarnido se ha llevado muchos elogios (incluso de gente como Will Eisner, Neal Adams, Jim Steranko, Joe Kubert o Stan Lee), y no es para menos. Lo primero que hay que decir es que su uso de los animales llevados al mundo humano no podría ser más brillante ni hecho con mayor naturalidad, de tal forma que, pasadas unas páginas, empiezas a cuestionar el tema e, incluso, le añade más encanto y expresividad. Y después, bueno, simplemente es que es un dibujo espectacular, perfectamente narrado, precioso, detallista, gran creador de ambientes, con un buen uso de los colores... No creo que haya nada más que echarle un ojo a un par de páginas para comprobar a qué me refiero.

En definitiva, ¿merece la pena comprar álbumes de esta colección si el dibujo está tan por encima del guión? Sí. El guión, como digo, estará lleno de tópicos y demás, pero supongo que también sirve de homenaje a todas esas historias negras que conocemos desde hace décadas y, además, se lee bien, tiene diálogos entretenidos, a veces inspirados y no comete errores ni se complica, cuenta su historia y ya está. Lo bueno es que esa historia, más o menos simple, está ilustrada con una maestría inusual que eleva el resultado a cotas que no podría soñar de otro modo.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

We3, de Grant Morrison

Es maravilloso poder disfrutar de pequeñas joyas, de momentos, de escenas e instantes, concentradas en poco espacio, porque el viaje, si bien corto, se hace intenso y sin un segundo de descanso. Más o menos éso le pasa a We3, la serie limitada de 3 números publicada por Vertigo en 2004 (publicada por Planeta en un tomo de 9 euros), escrita por Grant Morrison y dibujada por Frank Quitely.

La premisa que plantea el guionista escocés es, a partes iguales, "una ida de olla", una genialidad y, en el fondo, un simple paso adelante en lo que podrían ser las tristes aplicaciones de la experimentación con animales. Como sabemos (sino, os lo digo), Grant es un gran defensor de los derechos de los animales y vegetariano, y en muchas de sus obras deja caer sus ideas al respecto. Animal Man fue una colección bastante apropiada para hacerlo antes de convertirla en un viaje para romper la barrera entre la realidad y la ficción, y aquí lo hace también: los protagonistas de la historia son 3 animales (Bandit o 1, Tinker o 2 y Pirate o 3, un perro, un gato y un conejo, respectivamente) modificados por unos científicos que trabajan para el gobierno, con el objetivo de usarlos en diferentes misiones militares.  Cuando comienza la historia, tenemos a los animales realizando su último servicio antes de que el cabecilla del ejército decida que ha llegado el momento de que su "carrera termine". Pero la científica que los ha entrenado, no puede evitar sentir remordimientos y no quiere verlos muertos, lo cual dará lugar a una persecución llena de muerte y acción.

El argumento, como digo, parte de una premisa original e interesante y su desarrollo, puede parecer simple, pero en mi opinión lo que es simplemente magistral y perfectamente engarzado. Si por simple, eso sí, hablamos de historias sin varias historias paralelas, giros completamente inesperados y gran complejidad narrativa, entonces sí, ésta es una historia simple, pero no lo lean como algo malo, sino como que están ante un cómic que se lee muy bien (y que dura demasiado poco, pero quizá sea mejor así, quizá ésa sea su longitud perfecta) y en el que sí hay dos cosas complejas, una de ellas cortesía del señor Morrison, que uno no siempre esperaría ver en una historia así: la pasmosa y aparente facilidad con la que el guión consigue que el lector se encariñe con los protagonistas a través de sus limitado vocabulario y acciones, es impresionante, llegando realmente a importarnos qué les ocurre a los protagonistas y a transmitirnos personalidades y emociones de manera muy directa.


Eso sí,esto no hubiera sido posible sin la colaboración de su compañero en muchas aventuras, de uno de sus amigos más cercanos y, quizá, el dibujante en el que más confía Grant Morrison, y no sin razón, el excelso dibujante de Frank Quitely. Por un lado, sin duda consigue vender a los protagonistas y apoyar el guión para conseguir que les queramos después de pocas páginas. Por otro lado, lleva a cabo un trabajo de experimentación y juego narrativo que es realmente deslumbrante, y siempre sin perder de vista que un cómic es para leerlo, por eso se lee tan bien. Y, por último, tenemos que su dibujo espectacular, imaginativo y enfermizamente detallista, tanto que es incluso posible que sea demasiado para algunos, ya que unir ese detallismo a su famosa absoluta falta de miedo a dibujar lo que sea, nos deja algunas viñetas y escenas realmente perturbadoras.

No es la obra más trascendente del mundo del cómic, pero es una que gustará a una gran variedad de público, tanto experto en el noveno arte como más novato, y una joya que saca lo máximo de su simpleza y consigue tejer una historia emocionante, violenta, cruda y maravillosamente dibujada que termina muy rápido pero, quizá, justo en el momento que debería. Si veis el tomo, regalárselo a alguien o comprároslo, dependiendo de vuestros gustos, pero creo que es un gran regalo. Por cierto, no sé en qué tamaño estará editado, supongo que en el normal, pero son obras como ésta por las que merece la pena hacer ediciones grandes para disfrutar del dibujo.

martes, 28 de diciembre de 2010

Rurouni Kenshin 15-28, de Nobuhiro Watsuki

Y, bueno,ya me he terminado la serie. Reconozco que he sido algo exagerado pero cuando la colección se lee muy bien, es entretenida y quieres ver más, y cuando estás acostumbrado a leer cómics en inglés, todo se lee muy rápido.

Así pues, ya tengo un balance general del manga y, desde luego, es una historia muy interesante, con matices históricos, personajes entrañables, enemigos complejos y líneas argumentales que dejan de lado lo más sencillo y lineal para realmente trabajar las historias de modo que todo encaje bien y fluya de modo natural: varias líneas argumentales, personajes que no desaparecen porque se termine un arco, caminos que se desvían de lo marcado... Es bonito ver cómo todo se va uniendo hacia las confrontaciones finales que, por otro lado, al igual que todas las peleas de la serie, tienen un punto fuerte desde mi punto de vista (creo que ya lo dije en la reseña de los anteriores números): se basan en las técnicas y en su conocimiento, en el aprovechamiento de las ventajas, en factores inesperados... no en que cada vez te encuentras con alguien más fuerte y punto. Eso, unido con que no había dos peleas estructuradas igualmente, la cosa ha estado muy bien.

Argumentalmente, la segunda parte de la serie termina con el enfrentamiento con Makoto Shishio y compañía, un enfrentamiento con grandes escenas y tensión, y se ocupa del otro arco argumental principal que pone a un nuevo enemigo en el centro, Enishi Yukishiro, un enemigo relacionado con el pasado más personal de Kenshin, con una historia muy dura y varios momentos potentes. Inexplicablemente, según creo recordar, este arco no se incluyó en el anime. Supongo que es porque es tan duro que era complicado rebajarlo como el resto y en su lugar pusieron la saga ésa en la que Kenshin se queda ciego y hay cristianos y no sé qué (cuando llegue en el anime, lo veré, que ya no me acuerdo). Éste arco es uno que me ha gustado bastante en general y, por supuesto, tiene el interés de tener muchas cosas del pasado de Kenshin, aunque no sé si me gusta tanto como la de Shishio. Supongo que a nivel de temas no tienen nada que ver, ya que la última es todo sobre la venganza. Ah, por cierto, una cosa que me gustó mucho es la línea argumental de Sanosuke en la que encuentra a su padre, me apreció divertida y bien hecha (otra cosa que es una pena que no esté en el anime... que yo recuerde).

Después de todo, el manga termina con un salto temporal al futuro, en el que vemos a varios personajes y qué ha pasado con sus vidas. Personalmente no sólo me gustó, sino que me quedé con ganas de más (como me pasó con el final del manga de Dragon Ball) y el final, supongo, es el que los personajes merecen, o eso pensó el autor (parece que los responsables de películas y demás no) y yo estoy contento de que así sea.

Es un gran manga que no se eterniza sino que cuenta lo que tiene que contar y bien hecho, mezcla cosas clásicas del shōnen con temas históricos, cuenta una historia cruda de compromiso con los principios, de la política, de la amistad y de la violencia como solución. Cualquiera que espere un manga más con espadas (o en general), creo que se sorprenderá con la ambientación, con el cuidado en la explicación de las técnicas y armas (algo fundamental en la serie puesto que en ello se basan los combates), con momentos de gran dureza emocional y con personajes con los que te encariñas rápidamente. Creo que está claro, pero por si acaso: en resumen, me encanta.

lunes, 27 de diciembre de 2010

The League of Extraordinary Gentlemen Century: 1910, de Alan Moore

"Nuevo" (ya tiene unos meses) tomo de la gran obra de Alan Moore publicado en España, en la que homenajea con pasión la literatura, la historia y los héroes de los últimos siglos. El presente tomo, se ve duramente lastrado en cuanto a su disfrute, por dos factores:

1. En España no se ha publicado la obra de 2007 The Black Dossier, que hace de puente entre el Volumen II de la colección y el tomo que voy a comentar ahora. Siendo justos, no es un problema de que Planeta no haya tenido el buen gusto o el valor de hacerlo (que tampoco hubiera sido raro ni nada por el estilo, ya que las editoriales españolas a veces hacen cosas extrañas), sino de que no se ha publicado en ningún sitio, que yo sepa, fuera de los USA por problemas de copyrights (WildStorm/DC Comics regrets to announce that “The League Of Extraordinary Gentlemen: The Black Dossier," by Alan Moore & Kevin O’Neill, will only be published in the United States due to international copyright concerns and related issues.). Por cierto que en los USA ya no lo edita bajo el ala de DC o su ABC, sino Top Shelf Productions.

2. Este es la primera parte del Volumen III de la colección, Century, y aunque se lee como algo individual, tiene demasiados cabos sueltos. No sé hasta que extremo, pero lo mejor para disfrutar de la historia, sospecho que será leer las tres partes después de haber leído The Black Dossier, cosa que no he hecho, y de ahí este comentario.

Y es que este último cómic de la serie del barbudo de Northampton, no he podido disfrutarlo tanto como los anteriores porque me ha resultado un salto muy grande desde el último volumen que leí. Obviamente, tendré que comprarme por internet el tomo de The Black Dossier y, quizás, juzgar el volumen en su conjunto más que por este primer capítulo (What Keeps Mankind Alive), ambientado en 1910, como comienzo de lo que será un repaso a épocas bien diferentes y distantes de la victoriana original, y que completará con un capítulo ambientado en 1969 (Paint It Black) y otro en 2009 (Let It Come Down).


Pero, claro, si se dan cuenta, hasta ahora no he dicho que sea una mala obra, simplemente que pierde por esos factores y que estoy seguro de que ganará en las circunstancias apropiadas. Y es que, no es mala, es Moore, no hace nada malo para mi gusto, sólo cosas que pueden no gustarte porque no te gusta el género. Es así. En este caso, Moore sigue con lo que estaba haciendo anteriormente en la colección pero con nuevos personajes (a penas sobreviven personajes de la anterior encarnación, cosa que, cuando pasen aún más años, será del todo evidente: sólo los inmortales seguirán rondando) y una nueva época que explorar, pero eso, dejando las cosas un poco a medias. La verdad es que hay muchas cosas y conceptos interesantes pero, como suele ser habitual con la serie, las referencias son numerosas y no siempre sencillas de asociar (por ello tener aún más falta de datos por no haber leído algo de la serie es peor aún), por lo que sólo los más dedicados le sacarán el mayor jugo posible. Por cierto que una de las historias que se desarrolla en el tomo es un musical, cágate, basado en The Threepenny Opera adaptación de The Beggar's Opera, del siglo 18. Tela marinera (nunca mejor dicho :P) y un uso del formato de lo más interesante y, al final, bastante más efectivo de lo que podría parecer aunque, claro, el musical es un formato muy sonoro, algo que aquí falta. En cualquier caso, lo que seguro consigue este tomo es dejar las interrogantes suficientes y adecuadas como para mantener al lector esperando a las respuestas pero, ¿se podrán desarrollar eficazmente en una historia situada casi 60 años después? Lo veremos.

El dibujo de Kevin O'Neill es, como siempre, el mejor socio para Moore, con su enfermizo detallismo, su perfecta narración y ambientación, su rechazo a no dibujar todo lo que se le pida, como siempre. Como siempre también, no es un dibujo que destaque por su belleza, pero creo que ya es el único y perfecto asociable a esta colección.

En resumen: cualquiera que esté leyendo la serie, es obligado, pero leed antes The Black Dossier, que seguro que viene bien. Los otros dos volúmenes restantes saldrán en (por ahora, que las fechas cambian mucho) Julio de 2011 y 2012.

P.D.: si alguien me ayuda, lo agradecería. Miren esto y comenten. ¿Llamar a Moore "el bardo de New Hampshire" no es una cagada enorme? Pregunto porque todo el mundo lo copia de la web de Planetacomic sin pensar y yo ya dudo de mí mismo.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Tom Strong 1-7, Alan Moore

Tras su totalmente recomendable etapa en Supreme (estoy releyéndola, así que por aquí aparecerá tarde o temprano) Alan Moore dijo que quería seguir haciendo un poco más de eso de recuperar el espíritu de los cómics del pasado, esta vez con nuevos personajes y en una nueva línea. Así, nació America's Best Comics (o ABC) que tiene un título sin duda ambicioso y unos resultados a la altura, con colecciones muy diferentes como The League of Extraordinary Gentlemen, Promethea, Top 10 o la que nos ocupa, Tom Strong (colección que se publicó entre junio de 1999 y febrero de 2006, durante 36 números y que tuvo una especie de "spin-off" titulado Tom Strong's Terrific Tales, que duró 12 números).

Y cuando Alan Moore se pone a hacer algo, sea lo que sea, como lo que es, es un producto de alta calidad. Y en este caso no es menos. Aquí nos encontramos ante un retorno al espíritu aventurero familiar más clásico (a veces reminiscente de los 4 Fantásticos, pero que realmente viene de mucho antes con referencias claras a Tarzán o Doc Savage) que empieza con el relato de un matrimonio que termina en una perdida isla con propiedades especiales donde quieren criar a un hijo sin contacto con nadie durante sus primeros años de vida y estimular sus actitudes físicas y mentales al máximo. El resultado es Tom Strong, actualmente casado con una mujer de la tribu de la isla, con una hija y a punto de cumplir los 100 años, científico, arqueólogo, explorador, defensor, padre y marido.

En la colección, igual que introdujo en Supreme, Moore explora el pasado en muchas ocasiones con aventuras de corte muy clásico mientras que en el presente, aún siguiendo este tipo de esquemas, se da más oportunidades para dejar volar la creatividad, como con el hombre modular. Y todo es una maravilla para mi gusto. El regusto de aventuras clásicas que suena familiares, conocidas (nazis, viajes en el tiempo, invasores de tierras paralelas...), pero a la vez nuevas, la sensación de maravillar, el entrenamiento, y esos detalles marca de la casa, como el meta-cómic del primer número (por nombrar uno), todo convierte a esta colección en una impecable historia que nos recuerda a los tiempos mejores de la industria. Supongo que éso intentaba.

Pero la serie no sería tan especial si no fuera por el cuidado apartado gráfico. El ilustrador principal y creador de los diseños es el excelso Chris Sprouse, un dibujante y narrador clásico pero detallista y con resultados de una gran belleza plástica. Personalmente me parece una gozada cada una de sus páginas y lo bien que se complementa y adapta al guión de Moore. Para acompañarle y conseguir crear una diferenciación clara entre escenas del pasado o futuro, acompañan a Sprouse dibujantes de la talla de Art Adams, Jerry Ordway, Dave Gibbons y Gary Frank, que son una garantía de hacer las cosas, por lo menos, bien, aunque, quizá exceptuando el último, no terminan de estar a la altura o de encajar en la colección.

En definitiva, si veis los tomos que publicó Norma (6 tomos de cartoné con toda la colección), no dejéis de echarle un vistazo o, bueno, ya sabéis otros modos de hacerlo. Muchos calificarán ésta de obra menor dentro de la carrera de Moore, y quizá lo sea pero, ¿es justo hablando de quien estamos hablando? Por no decir que no hay un cómic mejor que éste en lo que intenta, así que, si os gustan este tipo de aventuras clásicas, este tipo de homenaje al propio origen de los superhéroes, sabed que esto está escrito por Alan Moore, así que no puede ser malo (sí, lo sé, puede serlo, pero no es el caso).

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Las Ciudades Oscuras 1: Brüsel, de François Schuiten y Benoît Peeters

[Agradezco a Antò la recomendación. No os cortéis y dejadme recomendaciones que me gusta leer cosas nuevas. Eso sí, aunque el post anterior y éste no sean de ese tipo, en el título del blog pone "especialmente americano" por algo: es lo que más leo. Pero he leído manga y europeo, claro, simplemente mucho menos.]

Brüsel (nombre de la ciudad que, obviamente, hace referencia a Bruselas) es el primer capítulo en una serie de álbumes creados por el belga François Schuiten y el francés Benoît Peeters, Las Ciudades Oscuras (Les Cités obscures), que, además, se ve enriquecida con material adicional como libros de ilustraciones, guías de viajes, mapas de países imaginarios, cuentos ilustrados, libros con artículos de periódicos supuestamente reales, páginas web, CDs, falsos documentales en DVD... Lo cual, sin duda, le añade un punto más a la serie, que con todo ese material, no hace sino dar coherencia y potencia al mundo imaginario en que transcurren sus historias. Y es que si bien la colección transcurre en un mundo paralelo al nuestro, un mundo irreal, las coincidencias con el nuestro propio, son siniestramente habituales, lo cual siempre deja una sensación, probablemente acertada, de que se está hablando de cosas que nos ocurren, o han ocurrido, a nosotros. La colección, por cierto, la edita en España Norma, y este primer número vale 14€ y tiene 120 páginas.

En este primer número en concreto, nos centramos en la historia a través de un personaje, Constant Abeels, un simple florista que está reformando su tienda y que, antes de su reapertura, con la gran novedad de las plantas de plástico, recibe la visita de un prestigioso doctor muy interesado en el concepto. Después, le cortan el agua y el teléfono, así que decide hacer una visita a la administración, donde conocerá a la activista Tina. Todo esto, con una terrible tos que no se pasa con nada. Con este simple punto de partida, y por diferentes casualidades, Constant va encontrándose con diferentes personajes y en distintas situaciones, simplemente queriendo que alguien le cure la tos y le dejen abrir su floristería en paz.

El argumento del número va evolucionando de tal forma que nos da un asiento de primera para asistir como espectadores a las idas de olla, extravagancias y extremismos de los personajes que aparecen en las páginas y, en el centro de todo, el progreso, la modernización de instalaciones, ciudades, de la medicina... Los personajes que se cruzan con el pobre Constant están muy bien retratados, primero, de forma sutil, con gente que sólo quiere que el progreso avance en el mundo y, después, como gente a quien el árbol no deja ver el bosque, miopes que creen que el progreso ha de aparecer a costa de todo y se olvidan de las personas. Creo que toda esta sensación está perfectamente recreada, con mucho humor e ironía, de forma que el lector ve como esta realidad paralela, con actitudes que a veces recuerdan tanto a las nuestras (a veces son esperpentos, pero a veces no tanto, por desgracia), toma vida y se precipita hacia el desastre.

Por otro lado, cabe destacar que la arquitectura tiene en este álbum una fuerza especial, así que quienes tengan un interés en el tema, lo verán como un aliciente más, y probablemente lo hagan gracias al trabajo, estupendo trabajo, de Schuiten que traza diseños imaginativos que mezclan lo realista con lo reminiscente de Verne (y sus Viajes extraordinarios) y siempre ayuda a conseguir recrear este mundo irreal al mismo tiempo que contribuye al esperpento de la propuesta. Pero, por supuesto, en el resto también se luce. Como digo, de corte muy realista, especialmente en todos los entornos, fondos, edificios y demás, gran narrador y expresivo, aunque el elemento humano a veces queda en un segundo plano de calidad (detalle y color en ocasiones fallan más aquí que en lo inerte), pero no es nada grave y más algo mío que un problema para disfrutar la obra.


Una desquiciada crítica enmarcada en un mundo paralelo muy parecido al nuestro, con grandes personajes (me encanta Tina: está como una chota), mucha ironía, situaciones absurdas y un dibujo muy bueno, desde luego es un álbum que puedo recomendar a cualquiera que disfrute del cómic europeo y a quien le haya picado la curiosidad, porque es una obra muy interesante.